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A estas alturas, contextualizar la película parece algo innecesario. La historia es por todos conocida, lectores y no lectores, fans y menos fans. El fenómeno de la tierra media es el único universo alternativo que puede competir con las sagas por antonomasia que cada año amplían sus fronteras bien a través de libros, bien a través de series, o bien a través de cómics; y estoy hablando de STAR WARS y STAR TREK.

La primera parte de EL HOBBIT (consulta nuestra crítica aquí) supuso el desencuentro entre los fans de la obra de Tolkien, que habían leído el libro previamente y eran conocedores, y defensores, de su tono infantil como cuento que es, y los seguidores que descubrieron la obra de Tolkien gracias a la mastodóntica trilogía original de JACKSON, más profanos ellos, que veían sus expectativas pulverizadas al asistir al corre que te pillo que básicamente definía EL HOBBIT. Como militante activo del segundo grupo de espectadores, mi punto de vista es firme y objetivo: con LA DESOLACIÓN DE SMAUG todo mejora, pero sigue sin ser suficiente.

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PETER JACKSON abre el filme con un encuentro, en clave flash back, de Gandalf y Thorin en la posada “el pony pisador”, un acierto total por la nostalgia que desprende la secuencia y porque nos recuerda esos magníficos prólogos con los que también abría las secuelas de su trilogía clásica (El plano aéreo de las montañas de caradhras que nos acercaba al combate de Gandalf con el Balrog que abría LAS DOS TORRES todavía pone los pelos de punta, una década después). A partir de aquí asistimos a un primer bloque que recoge la acción en el mismo punto que la dejó UN VIAJE INESPERADO. Mucha acción para estos primeros compases con sensación de premura en el montaje. Sólo cuando nuestra comunidad de enanos se interna en el bosque negro parece relajar el ritmo JACKSON, y es en este episodio donde JACKSON recupera el pulso narrativo de la trilogía original. Tras el bosque negro, son capturados por los elfos silvanos, momento estelar en el que recuperamos a Legolas y conocemos a Tauriel, que no aparece en la novela original pero supone uno de los mayores aciertos de LA DESOLACIÓN DE SMAUG. Hasta aquí todo más o menos bien. El problemón de ritmo se presenta cuando nuestros amigos llegan a Ciudad Valle, donde JACKSON vuelve a hacer de las suyas e impide que la trama avance con fluidez, logrando demorar minutos y minutos la acción, entreteniéndose en juegos y chanzas que lastran el desarrollo fluido de la historia. Como compensación, aún nos espera todo el bloque final, en Erebor, donde Smaug es el protagonista absoluto. Un bloque que se disfruta y admira no sólo por el diseño impecable del propio dragón, sino por lo colosal del escenario. El único problema es que muchos espectadores llegarán algo cansados a este bloque, que si se hubiese presentado media hora antes se habría disfrutado al máximo por toda la sala.

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Mucho mejor y mucho más entretenida que la primera entrega, de eso no hay duda, pero la sombra de la primera trilogía es casi tan alargada como la del ciprés de Delibes (como ya pasaba con la citada STAR WARS). Es cierto que abandona bastante la ligereza de la primera entrega, que los villanos ganan en fuerza y que hay un desdoblamiento de líneas argumentales, pero el conjunto sigue sin estar a la altura de la trilogía original. Mientras Beorn el cambiapieles es esbozado con una superficialidad alarmante, debido a las prisas que inundan el primer tramo (supongo que en la tercera entrega, cara a esa batalla que se adivina lo mejor de esta saga, se volverá al personaje con más cuidado), otros personajes como el rey Thranduil o Tauriel sí son trazados con el detalle y el cuidado que merecen. Todos los escenarios que encarnan el mal en estado puro son el mayor logro de la cinta. La fortaleza de Dol Guldur, donde Gandalf acude para hacer frente al nigromante, es el escenario mejor logrado, y aunque JACKSON se entretiene muy poquito por aquí, sí brinda uno de los mejores momentos de la cinta: el descubrimiento por parte de Gandalf de lo que en realidad se esconde tras la presencia del nigromante. Pero si hay un rey en el metraje, ese es Smaug, sin duda, una proeza técnica que hipnotiza al espectador atrapando su mirada y revitalizando nuestra atención en la pantalla.

smaug6Con todo esto, negar su naturaleza de espectáculo y entretenimiento sería bastante reprobable, porque LA DESOLACIÓN DE SMAUG contiene momentos realmente efectivos, como la huída de nuestros héroes en toneles por unos rápidos infestados de orcos, una escena que es una auténtica gozada con aires de videojuego. Puro entretenimiento. Como personajes nuevos, la recuperación de Legolas encantará a todos los fans del elfo, la incorporación de Tauriel da un toque femenino que sienta genial al filme, y el Bardo tendrá un papel más que definitivo en el éxito de la misión de esta nueva compañía. Mención aparte merecen el tratamiento de Bilbo y Thorin, ambos embarcados en un viaje oscuro que supone uno de los pilares de la madurez de esta entrega. Mientras, Bilbo comienza a sentir la influencia del anillo con más fuerza, y empieza a ver el mundo con otros ojos, que no son otros que la antesala de la desconfianza en todo y todos lo que le rodean, Thorin se descubre como un personaje que progresivamente también empieza a alejarse de su jocosa compañía de enanos, perdiendo el sentido del humor de éstos y desarrollando altibajos en su estado de ánimo y comportamiento que nos hacen sospechar que quizás no es tan noble como aparentaba, aspectos que en ambos casos se desarrollan y potencian en el último acto.

En fin, que me sigue sobrando un poquito el sentido del humor, muy rebajado respecto a UN VIAJE INESPERADO, y sigo viendo excesivo el metraje de esta nueva entrega, que casi finiquita el libro que adapta la trilogía, prometiendo una tercera entrega con la batalla de los cinco ejércitos como eje central del relato, algo que estoy loquito por ver, porque sé que ahí, justo ahí, JACKSON no va a defraudar a nadie.

 

LO MEJOR:

  • El descenso por el río en barricas. La planificación de la secuencia es asombrosa y el ritmo es endiablado.
  • Todas las escenas localizadas en la fortaleza de Dol Guldur, en especial el enfrentamiento de Gandalf con el nigromante
  • Smaug. La espera merece la pena.
  • El convencimiento de que la tercera entrega se centrará en el enfrentamiento inevitable entre las fuerzas del mal y los ejércitos enanos.

LO PEOR:

  • Ay, esa duración.. qué manía con usar veinte minutos en contar algo que se puede finiquitar en cinco…
  • El contrate de ritmos, talón de Aquiles de JACKSON, que provoca que pasemos de una sucesión de escenas vertiginosas a momentos excesivamente estáticos.

 

Alfonso Caro

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