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De-mentes criminales- El Palomitrón

De-mentes criminales (no confundir con Las apariencias engañan, también protagonizada por Zach Galifianakis y con un póster muy similar) supone el nuevo reencuentro cinematográfico de la tropa del Saturday Night Live. Al igual que Cazafantasmas, consigue juntar actrices de esta temporada (Kate McKinnonLeslie Jones) con otras más veteranas como Kristen Wiig. También nos encontramos aquí con Jason Sudeikis y con invitados esporádicos del programa (Zach Galifianakis, Owen Wilson). Pese a contar todas con un gran talento cómico individualmente, la película falla como comedia por culpa de la mala dirección de actores y la falta de personalidad e ingenio del director.

Jared Hess es el responsable del fenómeno de culto Napoleon Dynamite. Y esto es todo según la crítica especializada. Ninguno de los cuatro trabajos que han seguido su debut (ni Super Nacho, ni Gentlemen Broncos, ni Don Verdean, ni De-mentes criminales) tiene una calificación superior a 5 en Metascore. Es difícil determinar si este odio es similar al recibido por Richard Kelly por poseer un rico e intransferible universo interior o si está justificado y realmente vertió todo su talento en un solo filme y después se quemó. Su labor en su última cinta sugiere que, desgraciadamente, el segundo caso es el más probable. Descuidada, sin destellos de brillantez ni precisión en la puesta en escena, su realización desaprovecha una divertida historia basada en hechos reales. El material permitía un tono desenfadado, rozando el histrionismo, pero aunque Hess hace un paso en esta dirección, este es dubitativo y queda diluido. El tono resultante es un frágil equilibrio entre un sketch del SNL y una película de los Coen: demasiado largo para ser un gag de la serie de televisión, demasiado simple para estar firmada por los hermanos de Minnesota. Lejos está de la inventiva visual de Arizona Baby (definida por Dave Kehr como wellesiana si Orson Welles se hubiera tomado anfetaminas) o de la sofisticación narrativa de Fargo pese a que el guion comparte muchos elementos con las dos.

Zach Galifianakis - De-mentes criminales - El Palomitrón

Escrito a ocho manos, el libreto de De-mentes criminales tampoco brilla por sus ocurrencias ni por sus diálogos agudos. Además, innecesariamente subraya momentos cómicos que visualmente ya funcionan. Los chistes se centran en dos frentes: humor escatológico y humor absurdo. Es de agradecer que no se abuse de los primeros. Si en algún punto aciertan los guionistas es en dotar de humanidad a los personajes y en conseguir momentos dramáticos efectivos. Miran a los habitantes de este mundo de ficción desde arriba pero con simpatía y comprensión hacia ellos, dándole así una recompensa al espectador al final del viaje.

Otro punto a favor de la cinta son los montajes musicales, acompañados por una selección muy acertada de canciones populares. Es en estos momentos en los que encuentra un ritmo adecuado y donde lo burlesco y divertido de la historia sale a la luz gracias a la labor de montaje, pero también a la buena mano de Jared Hess.

Jared Hess - De-mentes criminales - El Palomitrón

La escasa habilidad del director con los actores arruina los tiempos y, en consecuencia, las bromas. La obsesión de la plantilla actual del SNL y de los representantes de la “nueva” comedia norteamericana por el abuso de los momentos incómodos y de remarcarlos con personajes mostrando verbalmente su incomodidad en esta situación arruina los buenos momentos de comedia y hace tediosas algunas escenas. De todo el reparto, Kristen Wiig (The Skeleton Twins) es la única que es consciente de que en la gran pantalla no funciona la sobreactuación de los gags televisivos y le da a su personaje un poco de entidad. En una línea parecida se encuentra Galifianakis (Resacón 3), aunque el acento, muy forzado, lastra su trabajo. Los demás se divierten experimentando con los registros de su actuación y hacen fluctuar el tono del conjunto.

No sabemos las razones detrás de la poca lucidez de los guionistas y del director. Probablemente problemas de tiempo y grandes exigencias por parte del estudio. Lo que sí sabemos es que es una lástima desaprovechar unos sucesos verídicos tan increíbles por no quererse arriesgar más en la forma y al mismo tiempo hacer un conjunto más coherente y compacto que deje al espectador con ganas de volver a verla justo cuando aparecen los créditos finales.

LO MEJOR:

  • Los montajes musicales: divertidos y originales.
  • Los momentos dramáticos que justifican el visionado.
  • La libertad de los actores y actrices a la hora de afrontar sus personajes.

LO PEOR:

  • La dirección poco precisa y sin inventiva.
  • Los tiempos cómicos, alargados hasta la saciedad.
  • Algunos gags funcionan; muchos, no.

 

Pau Jané

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