Compartir

Desafío Buñuel

Resulta ciertamente reconfortante observar como la cultura sigue abriéndose paso año a año por todo el territorio nacional. Son ya decenas los festivales y las muestras de cine que cada año funcionan como escaparates para mostrar el trabajo de nuestros talentos ya confirmados, y el de los futuribles, aquellos que luchan contra viento y marea (en este sector la expresión cobra una dimensión especial) para buscar su rinconcito en una industria que gusta muy poco de arriesgar y atreverse a dar oportunidades a nuevos valores.

Pese a que no son pocas las voces que critican este “boom” de eventos culturales (últimamente la crítica destructiva es deporte nacional), lo cierto es que su papel resulta indispensable para que el público pueda investigar nuevos puntos de vista e historias que se mueven al margen de la factorización del cine comercial. Cuantas más citas existan, al menos así lo entiende servidor, más rica será nuestra cultura, y por tanto nuestra perspectiva y nuestra consecuente lectura de la realidad.

Desafío Buñuel el PalomitrónPero la apuesta de Teruel, que se suma a otras tantas que viven sus primeras ediciones con mucha más ilusión que nerviosismo, y de la ya os hablamos por aquí recientemente, aporta una mecánica, que si no novedosa (otros festivales como el FIC Gáldar ya tiran de esta fórmula), sí resulta tremendamente atractiva por su carácter inmersivo. Por un lado, durante los próximos días Teruel será el plató natural de seis cortometrajes a competición que se rodarán en sus calles en una carrera contrarreloj, un factor que asegura la implicación de los vecinos de la localidad. 48 horas para rodar, montar y editar seis trabajos (uno de ellos en manos de un equipo mexicano invitado para esta edición) que serán valorados y premiados por el jurado.

Y por otro lado, y esto nos encanta, cada equipo contará con el apadrinamiento de actores profesionales. Y en este punto cabe destacar y subrayar la sensacional respuesta de estos, cuya implicación ha superado las expectativas más optimistas de la organización. Así, Aida Folch, Fernando Tielve, Helena Miquel, Ruth Gabriel, Maite Uzal y la turolense Raquel Vicente participarán activamente con cada uno de los equipos asignados aportando su experiencia, y también interpretarán un papel en ellos, todo un lujo para cada uno de los proyectos a competición.

Los seis cortometrajes seleccionados entre decenas de candidaturas para esta primera edición son Ámome, La penúltima, Nuestros hijos, Sempiterno, Etapa once y Bronce.

Esta edición, en la que el papel de la Fundación Amantes de Teruel resulta fundamental, cuenta también con el patrocinio de Gobierno de Aragón y la colaboración de Ibercaja, Ayuntamiento de Teruel, Mercedes Benz, Centro Buñuel de Calanda y la firma de equipamiento profesional WeLab. Todos juntos para dotar de robustez a la propuesta, y todos juntos para regalar a Teruel unos días de cine, en los que la juventud toma la palabra, ansiosa por demostrar sus capacidades, su ilusión y su pasión, formidable ariete para derribar cualquier muro y salir más que victorioso del envite.

Aunque os lo vamos a contar todo, porque desde mañana estaremos en Teruel como Medio Oficial y Jurado, os recomendamos que además sigáis sus redes sociales (FacebookTwitter Instagram) para no perderos detalle de esta convocatoria, ni de las futuras. Porque estamos convencidos del éxito de Desafío Buñuel, y porque estamos convencidos de que estos días en Teruel van a pasar muchas cosas.

¿Os venís?

Alfonso Caro

No hay comentarios

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.