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A partir de una propuesta relativamente común, la de la arquetípica distopía ya escrita entre muchos otros por HUXLEY en UN MUNDO FELIZ y ORWELL en 1984 , TERRY GILLIAM, que ya exploró estos terrenos en BRAZIL (1985), construye una historia que por supuesto no deja indiferente a nadie. Para bien o para mal, las películas del director estadounidense siempre dejan huella y THE ZERO THEOREM no es precisamente una excepción. En un futuro que por desgracia no difiere tanto del nuestro, Qohen Leth, Quinn para algunos (CHRISTOPH WALTZ) se separa del rebaño y se dedica a buscar la máxima expresión del alma y el significado de la existencia.

Ahondando un poco más en la ambientación de la película, que es por cierto casi lo mejor de ella, nos encontramos con una sociedad capitalista hasta el límite; las calles sobresaturadas de publicidad y los mensajes adoctrinadores de su líder Dirección (MATT DAMON), hacen que las personas que poblan estas ciudades obedezcan el concepto de “masa” que tanto nombraba Ortega y Gasset y que frecuentemente observamos en este tipo de películas. Como IDIOCRACIA o BLACK MIRROR, THE ZERO THEOREM es una crítica  a la sociedad actual en la que términos como el “Big Data” o el “Big Brother” son referenciados en la cinta, así como la dependencia tecnológica de la actual sociedad y el consumismo masivo. Todo esto con una estética steampunk y un toque pop que aportan un sello d identidad frente a otras famosas distopías llevadas a la gran pantalla. En el lado negativo podríamos reseñar que los efectos especiales dejan un poco que desear para el año en el que nos encontramos.

 

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A los amantes de la teoría conspiranoica no le faltan motivos para verla: desde las baldosas masónicas que ya vimos en MATRIX y muchas otras películas del estilo, hasta los guiños al ojo de osiris pasando por la figura autoritaria de Dirección, la película está repleta de simbolismos esotéricos y ocultistas que deleitarán a los más exigentes.

Ante tal despliegue de imaginación por parte de GILLIAM, el interés que suscitó en nosotros el comienzo de la película fue esperanzador. Sin embargo a medida que pasaban los minutos y observábamos que la cinta permanecía estancada en el mismo sitio, la ilusión dl espectador puede transformarse gradualmente en decepción. El principal problema que sacude a THE ZERO THEOREM es que se entretiene demasiado en su desarrollo y cuando llega al final ha perdido demasiada fuerza como para resolverlo con suficiente solvencia.

Como consecuencia de esta falta de tirón, lo que debería ser el clímax final es más bien un desasosiego del director por terminar la película y otorgarle un cierre digno. La propuesta era sumamente atractiva pero acaba perdiéndose tristemente por el camino. Además del desarrollo de la historia, hay ciertos aspectos que no están del todo limados; en especial la “relación” amorosa que mantiene el protagonista con Bainsley (MÉLANIE THIERRY) y la presencia de MATT DAMON, cuyo papel está demasiado relegado a un segundo plano.

 

 

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Salvaguardando estos aspectos destacar la interpretación de CHRISTOPH WALTZ, que se enfrenta a la dificíl tarea de sostener sobre el peso de sus hombros el protagonismo cuasi absoluto del film. Con unas maneras que si es verdad que pueden rozar la sobreactuación, el actor encarna el papel de un hombre obsesionado con encontrar el significado de la existencia a través de una extraña llamada y un complejo programa informático. De forma similiar a PI, FE EN EL CAOS, la película representa casi tan bien como la cinta de ARONOFSKY esa desconcertante obsesión por las matématicas y sus números; es de alabar pues, este acercamiento a un largometraje tan ejemplar en cuanto a la representación de la locura se refiere.

THE ZERO THEOREM contaba con todos los ingredientes para ser la nueva BRAZIL de TERRY GILLIAM, pero una historia demasiado compleja y una falta de recursos para darle un final digno le aleja otra vez de obras maestras del director como DOCE MONOS. Pese a ello, no se puede restar a la película su capacidad para mantener el suspense y nuestra atención durante practicamente todo el metraje, si bien como hemos repetido reiteradas veces se ahoga a medida que se acerca el final, su desarrollo acaba siendo bastante atractivo, impredecible es cuanto menos, y resulta una obra única de la que difícilmente podremos ver algo similar. Habrá que seguir confiando en GILLIAM para que de a su filmografía el final que realmente merece.

 

 

LO MEJOR:

  • CRISTOPH WALTZ: paranoia absoluta.
  • Su ambientación, absolutamente excéntrica y absorbente.

LO PEOR:

  • La película va perdiendo fuelle y acaba con un final demasiado mediocre para el nivel de la cinta.
  • Los efectos especiales, bastante mejorables.

 

 

 Victor Camarero

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