74 SSIFF: CRÍTICA: SANTS
ANTECEDENTES
Mikel Gurrea ha vuelto a la Sección Oficial del SSIFF con su segundo largometraje. Tal como hiciera en su ópera prima, Gurrea vuelve a dirigir y escribir el guion conjuntamente con Francisco Kosterlitz. También Victoria Luengo repite como protagonista.
Si en Suro la acción nos transportaba al panorama rural, en Sants el director ha querido asomarse al barrio en el que vive. El conocido enclave barcelonés toma su nombre de los Santos en catalán, algo que le resultó curioso. Descubrió una iglesia en la zona que se llamaba igual y que siempre que pasaba por delante estaba cerrada. Ello le hizo pensar que era como una caja fuerte llena de tesoros que alguien podría robar. Así nació la idea de la película.
LA PELÍCULA
Cuando Mikel Gurrea se puso a investigar y documentarse acerca de robos de arte sacro se dio cuenta de que este tipo de sustracciones se perpetran con cierta reverencia o devoción, como si fuera la cara B del propio culto. La película está impregnada de la fascinación por este concepto, dando lugar a una atmósfera de misterio y misticismo sostenida en juegos de sombras y una banda sonora original con una presencia capital.
En Sants conviven de un lado la historia de Lali, una mujer conflictuada con la enfermedad de su madre y sus cuidados, y de otro su entrada a formar parte de una banda de ladrones de iglesias y cementerios. La banda, liderada por una mujer llamada Rosario, comporta una especie de segunda familia o burbuja de protección. A través del personaje de Lali, Gurrea hace colisionar y entremezclarse estos dos mundos de forma orgánica. El problema es que el tono resultante, junto con su ritmo pausado, la tornan una película interesante pero fría para el espectador. Es difícil conectar y fácil aletargarse.
Sants subvierte los códigos del cine de atracos y se decanta por enhebrar un drama demasiado sutil. El tono intimista en el que se mueve atrapa por sorpresa y descolocará por igual, dando al espectador algo bastante distante de las expectativas que pudiera haberse formado.
ELLOS Y ELLAS
La película se sustenta sobre tres pilares femeninos: Lali (Victoria Luengo), su madre Gloria (Ariadna Gil) y Rosario (Eulalia Ramón).
Victoria Luengo es perfecta componiendo un personaje complejo y controvertido. Es casi una antiheroína que no cae especialmente simpática y a la que es muy fácil juzgar, pero en el fondo sus sentimientos se prestan más a la empatía de lo que pudiera parecer. Ariadna Gil encarna la fragilidad de la enferma terminal, y Eulalia Ramón representa una figura pseudo-maternal a su manera, velando por los miembros de la banda y los suyos. Viene de un pasado muy curioso y tiene una presencia y misterio arrolladores.
LA SECUENCIA/EL MOMENTO
Una mujer llorando en la capilla de un hospital; una estampa que de un momento a otro se vuelve otra cosa. Como curiosidad, fue la primera secuencia que escribió el director y el punto de inflexión mismo en torno al cual se vertebra toda la película.
TE GUSTARÁ SI…
Si te gusta el cine sutil y centrado en los personajes de Mikel Gurrea.
LO MEJOR
- Mikel Gurrea ha escogido un tema poco visto y su forma de abordarlo es igualmente original.
- Sonido e iluminación.
- El trío de actrices protagonistas.
LO PEOR
- Tanto misticismo puede dejar al espectador fuera a nivel emocional.
- Las expectativas. Esta no es una película de robos ni mucho menos de acción.
Aitziber Polo















