Compartir

Mira el mar infinito.
Sobre su pecho sale a navegar un navío
Que despliega sus velas, incluidas las de gavia.
Su pendón ondea en lo alto mientras aumenta
Su velocidad de manera majestuosa.
Debajo, las olas rivalizan,
Rodean al barco, apiñándose,
Con brillantes movimientos circulares y espuma.

Walt Whitman

Puede sonar extraño, puede sonar diferente, puede incluso no sonar; pero en esta ocasión estamos ante una obra cuyo tercer protagonista es el mar. Medio a través del cual el dúo principal iniciarán su viaje, un viaje que nos permitirá conocerles y conocer a su propia autora, Mei Nagano. Hasta entonces su nombre era poco sonado en nuestro territorio y puede que desconocido para muchos. Gracias a la apuesta de Milky Way Ediciones tenemos ante nosotros la ópera prima de la autora, ‘La cuna del mar’. Una obra que nos narrará las aventuras de Monica y Evan en busca del padre de éste. Una búsqueda que se emprenderá por el bello y ancho mar. El propio Walt Whitman lo describía como infinito, y así es como lo avistan Monica y Evan. Una travesía que nos sitúa en una nueva aventura cuyos secretos y travesuras nos dejarán un buen sabor de boca. Una vez superada esta primera toma de contacto comenzamos la reseña de The Cradle of the Sea #1. Un análisis donde no destripamos detalles sustanciales de su argumento e intentamos ir más allá de lo que vemos a primera vista.

Reseña de The Cradle of the Sea, de Mei Nagano cartel reseña - el palomitron

Revolución industrial inglesa. Monica, una muchacha criada en los suburbios, trabaja como sirvienta en una mansión, donde cuida del pequeño Evan. Cuando el señor de la casa desaparece en un naufragio, la chica debe abandonar la mansión y regresar a su deprimente hogar.

Un año más tarde, Monica visita la tumba de su antiguo señor y se reencuentra con Evan. Convencida de que el padre del pobre niño sigue vivo, desentierra el ataúd y se encuentra ante el secreto más frío de todos: está vacío. Tras ello decide partir en su busca a Estados Unidos y, llevando a Evan junto a ella, suben a un barco de vapor, un barco que será su auténtico motor en este viaje.

Ha llegado la hora de alzar las velas, de comenzar una nueva aventura.

Reseña de The Cradle of the Sea, de Mei Nagano Monica y Evan - el palomitron

Aunar en una obra un argumento propio e historia es tarea ardua, y más si no quieres conseguir un resultado nefasto, aburrido. Hastiado. Pero en esta ocasión se consigue todo lo contrario, Mei Nagano exprime al máximo todos y cada uno de los componentes de su obra para crear un cuadro nuevo sobre un lienzo en blanco, un lienzo que tan sólo poseía la asíntota de la Revolución Industrial. Juega con la historia, con su trazado y con los personajes; pieza fundamental de la obra.

Principalmente nos encontramos con Monica y Evan, aunque progresivamente se irá añadiendo alguno más —cuya presentación aún no ha sido del todo oficial— y tampoco queremos revelar ni destacar nada acerca de ellos —todavía—. Monica es una imagen, la efigie de la mujer del siglo XVIII; añadiendo un toque personal y único. No se queda en un plano superficial ni tampoco esclavista, lucha y no teme a nada ni nadie. Se atreve a convivir en una sociedad de hombres. Se atreve a establecer una doble revolución: la personal y la pública. Un retrato perfecto —y completamente definido— de una mujer en busca de la libertad, la suya y la de las mujeres. Una mujer que persigue un sueño; un sueño que ni el óbice denominado “época” o el inconveniente llamado “sociedad machista” serán lo suficientemente grandes y fuertes para frenarla —al menos por el momento—.

A su lado nos encontraremos a Evan, el niño que le acompañará en esta travesía en busca de su auténtico padre. Un hombre que se daba por muerto pero cuyos restos demuestran lo contrario. Hasta el momento poco podemos destacar de este personaje, pero sin duda ejerce un papel totalmente necesario y complementario al lado de Monica. Funciona como soporte, como pieza clave. Es la manecilla del reloj que le hace funcionar, su motor vital. Ambos conforman una dupla formidable; una dupla joven, tierna y dulce.

Reseña de The Cradle of the Sea, de Mei Nagano Monica y Evan juntos - el palomitron

Y bajo esa dupla de la que hablábamos se emprende el viaje. Un viaje de búsqueda. Un viaje sin un rumbo marcado. Y ahí es donde reside la gran magia de la obra pues, sin llegar siquiera a poner el barco con todos sus motores en marcha, Nagano ya te ofrece sus primeras pinceladas hacia un nuevo lugar, hacia un nuevo destino sin fijar. Dicen que las brújulas marcan el norte y que gracias a ellas puedes saber hacia dónde vas —aun estando en el lugar más recóndito del mar—, pero lo que plasma la autora a la perfección en The Cradle of the Sea es el valor de avanzar y continuar sin siquiera necesitar un artilugio que te marque el camino, pues es la vida quien ejercerá de brújula y marcará tu propio norte; en este caso el de Monica y Evan. Encontrar el camino nunca será fácil y los obstáculos hasta llegar al medio para emprender su viaje no son del todo fáciles, y menos para la circunstancia que les envuelve. Mujer y niño sin refugio ni protección alguna. Otro de los aspectos que Mei Nagano sabe tratar realmente bien exponiendo una realidad que impera tanto en las mujeres como en el propio siglo XXVIII. Parece que el itinerario tendrá varios puertos y será necesaria más de una parada. Los primeros compases de la obra nos marcan —a un ritmo exquisito— los primeros pasos de Monica y Evan en su búsqueda, pero será su evolución y el resto de historia quienes cerrarán por completo esta travesía. Una donde el destino final sólo tiene nombre y apellidos, nada más.

Reseña de The Cradle of the Sea, de Mei Nagano Monica y Evan abrazo - el palomitron

Por el momento el viaje acaba de comenzar, pero los impedimentos —pieza con la que juega a su placer la autora— parecen ser auténticas torres de babel. Empezando por la postura de Monica y Evan, y “acabando” por la propia época en la que nos encontramos, la Revolución Industrial Inglesa. Monica se debe enfrentar a varios obstáculos en el camino, pero el principal de todos es el hecho de ser mujer en el siglo XVIII. Una persona sin voz ni voto, y mucho menos poder de decisión. Una persona que no puede seguir adelante sin nadie a su lado, y mucho menos sin un hombre que le guíe en su causa. Una persona —supuestamente— incapaz de demostrarle al mundo algo más aparte de saber ceder ante la situación. Una persona sin alas con las que volar. Pero Monica es todo lo contrario. Mei Nagano la teje a la perfección y sabe qué cualidades darle, sabe qué palabras son las correctas y sabe cómo actuar para seguir adelante. Incluso sabe delinear su melena, según indique el viento, según indique la causa. Un factor crucial para la obra, para las mujeres y para la auténtica revolución. Monica es un reflejo de muchas épocas, es un reflejo de cómo se debe actuar. Puede temer, pero no se esconde; no se oculta. Solo sigue adelante, como una persona más, como una gota de agua a través de un cristal.

Reseña de The Cradle of the Sea, de Mei Nagano Monica - el palomitron

Pero no solo la época define la obra, también lo hace uno de los protagonistas que —personalmente— considero cruciales y que, sin ninguna duda, nos acompañará a lo largo de todo el periplo. El barco de vapor. Hablamos del medio con el que nuestros personajes viajarán, se moverán y llegarán —o no— a su destino. Gracias a Thomas Savery y Thomas Newcomen, y posteriormente James Watt, gozamos tanto en la obra como en nuestras vidas de uno de los inventos que revolucionó el mundo, la historia. Hablamos de un vehículo capaz de surcar los mares, de cruzar de lado a lado el mundo. De llevar a personas sobre él, e incluso, de hacer realidad los sueños. Un vehículo capaz de todo y que, sin lugar a dudas, Mei Nagano sabe exponer a la perfección en su obra. Nos habla de él, nos acerca a sus motores e incluso nos recita su esqueleto. Todavía seguimos en los primeros compases pero posiblemente la importancia de éste cada vez sea mayor. Tanto su cuerpo como su alma son viajeros inseparables, y es ahí donde entra en juego el resto del elenco protagonista; pues gracias a la tripulación del barco conoceremos a más personajes. Conoceremos a los compañeros de Monica y Evan. El viaje acaba de comenzar, la nana empieza a sonar y la mar está lista para ser surcada. Tan sólo falta alzar las velas y… volar —aunque sea a través del océano, del infinito océano teñido de cobalto—.

Reseña de The Cradle of the Sea, de Mei Nagano La Mar - el palomitron

nivel artístico The Cradle of the Sea presenta un dibujo magnífico, con diseños muy marcados por sus líneas, atractivos y ante todo con unas escenas muy elaboradas donde los personajes son los auténticos protagonistas. Cada una de sus páginas demuestran la valentía y la apuesta de la autora, demostrando así una fuerza distintiva que te hará disfrutar cada una de sus viñetas. Gozamos de unos primeros planos sensacionales donde no solo podemos apreciar el sumo cuidado que tiene la autora con los rasgos faciales, sino que también podemos percibir el mimo que antepone a todos los elementos de cada escena, pues el detalle es uno de los grandes protagonistas de la obra. 

Mei Nagano consigue transmitir con su dibujo y hace que tanto el terreno que conocemos como aquel que desconocemos llegue a nuestros ojos, dejando las confusiones de lado y mostrando la realidad tal y como es. Sin temor a nada, sin temor a ilustrar una línea de más. Ya sea a través de los gestos faciales, los escenarios tan exquisitamente labrados, el silencio o incluso la propia fuerza del mar, Nagano consigue hacernos llegar todo su ser. Unas expresiones fuertes, marcadas y claras son las auténticas protagonistas. Unas expresiones que dejan hueco a las palabras pero que realmente consiguen hablar por sí mismas. En definitiva, estamos ante una obra que consigue relatar su historia a través del dibujo, sin una necesidad imperiosa de leer demasiado. Texto conciso; sólo las palabras de Mei. Dibujo distinguido; sólo los trazos de Nagano.

«Puede que…no sea fácil…pero juntos…buscaremos…a tu padre…y lo encontraremos»

Reseña de The Cradle of the Sea, de Mei Nagano cartel edicion - el palomitron

Hace apenas unos meses la editorial asturiana Milky Way Ediciones anunció cuatro nuevas licencias para 2018. Entre ellas encontramos The Cradle of the Sea, de Mei Nagano. Una obra compuesta por cuatro tomos actualmente concluidos en Japón y cuya llegada a nuestro territorio ha supuesto una grata sorpresa. The Cradle of the Sea #1 está compuesto por un total de 192 páginas en blanco y negro. Estamos ante una edición con formato B6 rústica con sobrecubierta (tapa blanda) y cuya dimensión es de 13 x 18 cms.

La calidad de los materiales que conforman este tomo es indiscutible, en la línea de este tipo de obras de la editorial. La portada logra un gran impacto visual tanto por su diseño como por sus tonalidades escarlatas y cobalto que aportan sosiego y ternura a partes iguales. En esta ocasión, al igual que ocurre en la totalidad de su catálogo, la editorial ha apostado por una edición realmente exquisita que guarda total consonancia con todo lo publicado hasta el momento. Como ocurre en muchas de sus obras, el diseño de la portada respeta al máximo el japonés. La ilustración se encuentra en la misma localización al igual que el título, que guarda total semejanza y ubicación —añadir tan solo que en esta ocasión el título japonés es sustituido por el español, ‘La cuna del mar’—. Añadir que al igual que ocurre con el tomo original, la portada principal está protagonizada por Monica y Evan mientras que en la contraportada encontramos la embarcación donde darán inicio su viaje. Un juego totalmente acertado que encaja a la perfección con el diseño que encontraremos bajo la sobrecubierta. Un diseño tintado de color castaño.

The Cradle of the Sea #1 salió a la venta el pasado abril a un precio de 8,50€. Este tomo consta de un total de cinco capítulos en los que reside el inicio de la aventura de Monica y Evan. Además, como sello exclusivo de la editorial también nos encontraremos dentro de cada tomo un marcapáginas con un diseño basado en la portada, algo que tan sólo conseguirás si haces el pedido de manera directa a Milky Way Ediciones. En cuanto a errores de impresión o diseño no hemos encontrado ninguno. Tanto el entintado, como el sangrado y las viñetas gozan de una perfecta armonía en el tomo y además está perfectamente traducido a nuestro idioma, cortesía de Adrià Saborido Vert (DARUMA Serveis Lingüístics, SL).

Marisol Navarro

¿Te gusta nuestro contenido? Apóyanos en nuestro Patreon y ayúdanos a seguir creciendo.


Banner de Patreon para las entradas - el palomitron

No hay comentarios

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.