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Borgoña en El PalomitrónAunque el Imperio Germánico se formó en el año 962, esta coalición que dominó Europa central durante casi un milenio (sí, el denominado “Primer Reich”) sufrió numerosos cambios en su propia definición para conservar el prestigio del antiguo Imperio Romano y resaltar la divinidad de esta entente política, económica, militar y religiosa de naturaleza supranacional. El Sacro Imperio Romano Germánico (denominación usada desde 1254) contempla un arco de tiempo muy extenso por el que desfilaron numerosas personalidades y emperadores que forjaron con sus acciones y decisiones, para bien o para mal, el destino de Europa hasta el final de los días del Imperio (1806), engullido por las propias ambiciones internas de sus miembros y doblegado por las tropas de Napoleón I.

Y quizá la figura de Maximiliano I de Habsburgo (el abuelo de nuestro Carlos I, a su vez Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico) sea una de las más interesantes de abordar. Sobre ella bascula Borgoña, la nueva apuesta de COSMO que llega mañana martes 19 de septiembre (22:00) a nuestra televisión, con una primera entrega de dos capítulos. La miniserie (seis capítulos en total), es una coproducción entre Alemania y Austria que supera los 15 millones de presupuesto, una cifra muy seria si tenemos en cuenta que hablamos de una miniserie, y también una cifra que nos alerta de entrada de que estamos ante una producción de alta envergadura.

Lo que cuenta

Borgoña El PalomitrónLa trama nos presenta a una Europa central sumida en constantes guerras de carácter expansionista, espoleadas en gran medida por el ansia de Luis XI, rey de Francia, por dominar Europa. Con la muerte de Carlos “el Temerario”, el gobernante más poderoso de Europa y artífice del imparable crecimiento del ducado de Borgoña, su hija María deberá asumir el rol de su padre y acabará casándose con Maximiliano I de Habsburgo para mantener el poder de las dos familias más importantes del viejo continente.

Con este punto de partida, Borgoña focaliza su relato en la relación entre ambos gobernantes, y en cómo esta alianza de germen estratégico en sus primeros compases derivó en una relación de confianza y complicidad entre ambos, esencial para conservar sus territorios y sobrevivir a los juegos de poder y traición propios de una etapa extremadamente convulsa para Europa, sometida a los intereses de la nobleza, la Iglesia y una incipiente burguesía ávida de poder.

Cómo lo cuenta

Visionado el primer capítulo, resulta bastante reconfortante comprobar que las virtudes de Borgoña no se limitan a recrear con mucho acierto y detalle la Europa del siglo XV y sus localizaciones, o funcionar como una clase (o repaso) de historia. Borgoña, además, está muy bien rodada y ejecutada, y su guion se toma la molestia de explicar a través de interesantes conversaciones el contexto sociopolítico que rodea a la trama. Sus diálogos, desprovistos de prisas, también ejercen un importante papel en el trazado de los personajes y en su toma de decisiones. Jannis Niewoehner Christa Théret son los actores encargados de dar vida a Maximiliano y María de Borgoña, la pareja protagonista de la serie, y la parte más importante de su trabajo está aún por ver, pero por ahora cumplen con sus roles de manera eficiente.

Impresiones

Borgoña en El Palomitrón

Aunque es pronto para lanzar valoraciones globales, y teniendo en cuenta que la miniserie consta de solo seis episodios, es probable anticipar que nos encontramos ante una serie de personajes, con entornos muy trabajados, y que con suerte nos regalará secuencias de masas bastante espectaculares y bien resueltas (3000 extras dan para muchas cosas).

Eso sí, el espectador deberá tirar de sus conocimientos de historia (o refrescarlos) para disfrutar plenamente de la propuesta, que arranca con cierta presunción de conocimiento por parte de la audiencia de los hechos presentados.

Habrá que esperar al visionado de más capítulos para ver si la miniserie mantiene el tipo, pero en estos tiempos de sobredosis catódica e impaciencia habitual, que apetezca ver un segundo capítulo empieza a resultar un agradable forma de empezar.

 

Alfonso Caro

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