El silencio en el cine es más que un recurso. A veces, la ausencia de diálogo o música resulta una parte tan importante de la narración de una historia que se convierte en un personaje más. Pese a su importancia y carga sentimental, el silencio puede ser un arma de doble filo, pues se debe equilibrar con una clara exposición visual de la historia o acabará haciendo que el film se pueda quedar vacío.
A principios de junio se estrenó ‘La Memoria de las Mariposas‘ (en catalán: ‘La Memòria de les Papallones‘), el debut de Marta Viña Verbis. La cineasta catalana dirige y escribe un drama íntimo sobre María (Núria Florensa), una mujer adoptada que debe integrar en su familia a su hija adoptiva Anne mientras lidia con su realidad y el paso del tiempo. El film tiene un reparto breve, encabezado por Núria Florensa (‘Teresa‘) e Iván Massagué (‘El Hoyo‘), acompañados de las jovenes actrices Ingrid Escobar y Jana Parella. El silencio también es personaje protagonista, pues protagoniza gran parte de las tensiones entre María y Anne, pese privar a la historia de profundidad y desarrollo.
Marta Viña Verbis nos ofrece una historia personal e íntima, explicada con pequeñas interacciones y gestos entre los cuatro actores. El diálogo no-verbal es excelente y la sutileza con la que los recursos visuales nos van contando la relación entre María y Anne construye un vínculo emocional que moverá la historia poco a poco. Es una película que se cuece a fuego muy lento, y en ocasiones parece que no se mueve del todo, pero con una duración de 77 minutos el film no malgasta ni un momento en hacer avanzar la relación madre e hija adoptiva. Sin prisa pero sin calma.
Esta calma para explicar la trama viene acompañada de largos silencios y momentos de reflexión. Aunque estos ayudan enormemente como recursos narrativos, el silencio juega en contra del film al no darnos mucha profundidad de sus personajes o muy poca explicación de sus trasfondos. Conocemos los rasgos básicos que definen a cada uno de ellos, pero la poca información nos deja dudas que a penas se resuelven al largo de la cinta. Por ello, el desenlace parece que ocurra de forma muy fortuita o espontánea, y deja al espectador con la impresión que la historia se podría haber desarrollado más. Quizás con 20 minutos más de metraje se podrían haber cerrado mejor las reflexiones de María sobre ella misma y su hija adoptiva.
Un aspecto a destacar positivamente del film que quizás pasa desapercibido es su ambientación. La historia se desarrolla en alguna parte de la Cataluña rural a principios del siglo XX, en una masía tradicional catalana en medio de la montaña. Este escenario de una casa aislada en medio de la naturaleza transmite la sensación de intimidad e incomunicación que las dos protagonistas necesitan para integrarse y reconocerse como familia.

‘La Memoria de las Mariposas‘ es un muy buen debut cinematográfico y demuestra que Marta Viña Verbis sabe explicar relaciones sentimentales con la imagen y el sonido (o la ausencia de este). El film cautiva con la delicada situación familiar que nos presenta, pero falla al no profundizar lo suficiente en la relación entre madre e hija adoptada.













