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JUEGO DE TRONOS: ANÁLISIS DE LA PRIMERA PARTE DE LA ÚLTIMA TEMPORADA

En la madrugada del 15 de Abril de 2019 daba comienzo la octava y última temporada de Juego de tronos (ver aquí nuestro hilo durante la première). Bastante poco sabíamos al respecto: serían solo 6 capítulos de duración variable, habría una gran batalla y, de una manera u otra, alguien terminaría ocupando el preciado trono de hierro. Pues bien, ya hemos alcanzado el ecuador de la temporada, por lo que nos vemos en condiciones de resumir lo visto (a grosso modo) y comentar nuestras impresiones hasta la fecha. SPOILERS A PARTIR DE AQUÍ.
 
Creemos importante diferenciar escenarios y pasar un poco por alto las subtramas existentes para prestar atención a la chicha del asunto. Digamos que un 90% de lo que hemos visto sucede en Invernalia y el 10% restante en Desembarco del rey, así que el análisis estará dividido en esas dos partes. Ahora sabemos a ciencia cierta que tenderán a converger en la segunda mitad de la temporada.
 

DESEMBARCO DEL REY

En la capital, Cersei Lannister recibe con cierto escepticismo la llegada de una Compañía dorada (financiada por el banco de hierro de Braavos) ligeramente mermada por el viaje. A pesar de todo, un triunfante Euron Greyjoy reclamaba a la reina su “premio” luego de cumplir con su cometido. Entre maquinaciones, Cersei opta por pasar a Euron a su alcoba. Da la impresión de que la idea de la reina es asociar el vástago que espera (fruto de su romance con Jaime) a esta nueva relación, alejando potenciales problemas en la futura sucesión del trono. Esta Cersei no da puntada sin hilo, ya sabéis.
 
En paralelo, Theon consigue rescatar a su hermana Yara (previamente capturada por su tío Euron). Después de un pequeño encontronazo, Yara decide volver a proteger su hogar en las islas del Hierro. Theon lo entiende, pero solicita ir al norte para defender Invernalia de la inminente llegada del Ejército de los muertos. Las noticias del próximo enfrentamiento llegan también a Cersei, que empieza a prepararse para una potencial batalla con el vencedor de la contienda. Por último, establece contacto con Ser Bronn de Aguasnegras, al que incentiva generosamente para que se encargue de “sus hermanos” (Jaime y Tyrion). Imposible no reírse ante el último y acertado comentario de Bronn: “¡Qué puta familia!”.
 

INVERNALIA

Tal y como se gestó durante la temporada anterior, el gran ejército reclutado por Daenerys Targaryen (sin los activos de Cersei, eso sí) llega a proteger al norte de los caminantes blancos en compañía de Jon Nieve. La postura de los norteños, perfectamente representada por Sansa Stark, es clara desde un principio: se acepta la ayuda, pero no el sometimiento a una reina en la capital. La relación entre Sansa y Daenerys fluctúa entre la tensión y el entendimiento, finalizando con una disputa abierta que tendrá que resolverse en próximos capítulos. Debemos confesar que esta tirante relación entre ambas lideresas nos encanta y estamos seguros de que dará mucho juego en próximos capítulos.
 
Con la llegada de las tropas al norte, se producen también múltiples y emocionantes reencuentros. Por citar los más interesantes: Jon con Bran, Arya y Sam; la extraña pareja Tyrion y Sansa; Arya con Gendry (hijo bastardo del rey Robert Baratheon, ex de Cersei) y el Perro; la bruja roja Melisandre con Ser Davos y Jaime con Bran y Ser Brienne de Tarth. Los frutos de estas confluencias fueron variados, pero nos quedamos con los siguientes: Jaime nombró caballero a Brienne, que previamente lo había defendido ante Sansa y Daenerys para unirse al ejército; Arya y Gendry se acostaron la noche previa a la batalla y Sam le reveló a Jon sus verdaderos orígenes para mayor gloria de la teoría R+L=J. Aunque la fase introductoria se alargó un poco más de la cuenta (un tercio de la temporada final), nos dejó entrañables e incluso graciosos momentos que siempre son de agradecer. Sin queja por nuestra parte.
 
Dada la cercanía del Ejército de los muertos, los mandos comienzan a organizar la defensa de Invernalia. Por sugerencia de él mismo, se acuerda colocar a Bran como cebo para el Rey de la noche en los alrededores del árbol arciano. Theon Greyjoy, recién llegado de Desembarco del rey, se ofrece para hacerse cargo de su defensa, buscando también redimirse del pasado. En los momentos previos a la batalla, Jon decide confesarle a Daenerys que él es Aegon Targaryen, hijo de Lyanna Stark (hermana de Ned Stark) y de su hermano Rhaegar Targaryen y, por ello, heredero legítimo del trono de hierro. Nuestra querida khaleesi no se toma la noticia muy bien; se ve que sus ansias de convertirse en la reina única de Poniente le pueden, pero no hay tiempo a más, el Rey de la Noche hace su entrada a lomos del imponente (y azulado) Viserion.
 
Y bueno, la batalla de Invernalia llegó dejándonos sensaciones agridulces. El tono épico y la emoción estuvieron ahí, pero visualmente la contienda no alcanzó el éxtasis esperado. Una dirección confusa y excesivamente oscura se vio contrarrestada con las brillantes apariciones de Melisandre (aportando luz) y con la estupenda partitura de Ramin Djawadi. Mención especial merece el papel de Arya Stark, que se erigiría como la verdadera heroína de esta primera parte de temporada. Luego de escapar de la muerte gracias al sacrificio del Señor del relámpago y ser nuevamente aleccionada por la bruja roja (recordemos su profecía en la tercera temporada “Ojos marrones, ojos azules, ojos verdes. Ojos que cerrarás para siempre.”), clava su daga de acero valyrio (regalo de Bran) al Rey de la noche in extremis, antes de que este matase al citado Cuervo de Tres ojos y terminara la batalla. Sin lugar a dudas, este será uno de los momentos históricos de la serie que muchos recordaremos para siempre, pero queremos ser críticos con algo: desde un inicio, se nos vendió el “winter is coming” y la “canción de hielo y fuego” como el verdadero nudo de la serie. La resolución de esta trama ha sido tan súbita e inesperada, que da la impresión de que los productores han priorizado la lucha por el trono entre las casas de manera injustificada.
 
Ahora debemos enfrentarnos a las consecuencias de la encarnizada lucha, que se llevó por delante a queridos personajes como Ser Jorah Mormont, Edd el Penas o Lady Lyanna Mormont. El mismo fin recibieron Beric Dondarrion (Señor del relámpago), Theon Greyjoy y Melisandre de Asshai, pero se nos dio a entender que en estos casos su muerte se debió más al cumplimiento de los propósitos que el Dios R’hllor (Señor de la luz y el fuego) les había encomendado que a otra cosa. ¿Qué otros propósitos puede haber detrás de algunos “milagros” sucedidos en pasadas temporadas? El destino del trono es incierto y aún nos queda mucho por ver. Volvemos a hablar en tres capítulos.
 
Pedro Figueiras

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