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jean-francois-y-el-sentido-de-la-vida--elpalomitronLOS ANTECEDENTES

Después de encargarse de forma activa de la producción de Barcelona, noche de invierno, la plataforma audiovisual online Filmin colabora y coproduce junto con TVE Televisió de Catalunya Jean-François y el sentido de la vida, la ópera prima del realizador y alumno de la ESCAC Sergi Portadella, que firma también el libreto y en el que parece querer hacer un homenaje a Albert CamusFranz Kafka y todos aquellos autores que se cuestionaron el sentido de la vida.

LA PELÍCULA

Hay óperas primas y óperas primas. Unas auguran un futuro brillante del director primerizo; otras simplemente son un recordatorio al autor de que evidentemente es primerizo y debe esforzarse mucho más en el futuro. Jean-François y el sentido de la vida pertenece más bien a la segunda categoría. Con un arranque extraordinario y una secuencia inicial realmente interesante, el director nos mueve por mundos distintos con posibilidades que no llegan a conectar del todo con el espectador.

El filme se centra en Francesc, un muchacho barcelonés de doce años que sufre de acoso escolar por parte de sus compañeros y que por casualidad descubre un ejemplar de El mito de Sísifo, de Camus, en su escuela. La obra lo cautivará tanto que se autoproclamaría existencialista y se marcharía de viaje a París a conocer al autor.

Verán: en la celebérrima secuencia del cine de Annie Hall, el protagonista empieza a discutir con un sibarita que no dejaba de sentar cátedra de una forma repelente. Entonces, aparece el sujeto acerca del que estaba hablando y opinando y le espeta que no tiene ni idea acerca de su obra. Bien. A partir de su segundo acto, Jean-François y el sentido de la vida es ese señor sibarita.

Obviando por completo el hecho de que un niño de doce años sienta el más mínimo interés por la obra de Camus (o siquiera la pueda entender), los fallos de la obra van mucho más allá. Con una defensa visual y estética casi soporífera y casi nulo estilo autoral detrás, el filme asienta unas bases de forma medianamente sólida para, a lo largo del metraje, destrozarlas sin compasión.

La película, separada en capítulos, tiene uno titulado El absurdo. Dudamos si esto ha sido una broma autorreferencial al desarrollo de la obra, pero sí que concuerda perfectamente con la película, con sus decisiones totalmente cuestionables acerca de la trama, ritmo y encuadres y con sus momentos de desbocada comedia no pretendida.

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ELLOS Y ELLAS

Por desgracia, aquí solo entran ellos, pues a pesar de que Francesc (interpretado por Max Megías) comparte pantalla durante dos tercios del filme con Lluna (encarnada por Claudia Vega), una muchacha que lo ayudará en su periplo de encontrar al difunto autor por tierras parisinas, esta no llega a ser un personaje mínimamente interesante dentro de la obra. Simplemente parece ser una forma de solventar la problemática de que Francesc no tiene ni carné de conducir y es demasiado joven para viajar solo, por lo que el elemento de una muchacha más mayor y conduciendo un coche le sirve básicamente como chófer.

Podría decirse que ambos cumplen. Ella está en un papel sin alma que, por muy bien maquillado que esté, no deja de ser lo que es. Él, por su lado, defiende el papel con bastante más soltura, y ver durante algunos momentos ese halo de inocencia en un personaje presentado tan bien es un alivio.

LA SORPRESA

La mayor sorpresa a la que se puede enfrentar el espectador al ver este filme es ver cómo alguien tuvo la más remota idea de abrirle la puerta al existencialismo a un personaje que sufre de acoso escolar y con tendencias suicidas, y además presentarlo como un alegato en contra del bullying y a favor del eslogan de “todo mejora”.

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LA SECUENCIA/EL MOMENTO

Como ya se ha mencionado anteriormente, la secuencia inicial constituye el mayor acierto de la película en cuanto a que es una presentación increíble del protagonista (cuyos elementos acaban dinamitándose) y de la tónica general de la cinta.

TE GUSTARÁ SI…

Lamentablemente, no gustará al lector asiduo o casual de Albert Camus, pues este es utilizado de una forma vacua para tratar cuestiones que nunca llegan a ningún lado. Aunque sí que podría resultar interesante para aquellos que quieran ver una road movie sin mucha miga.

LO MEJOR:

  • Saber que Albert Camus jamás podrá verla.
  • La deliciosa música clásica que tiene su banda sonora.

LO PEOR:

  • La pretenciosidad gigante que se destila de incluir música clásica en una historia así.
  • Su ritmo totalmente irregular.
  • Sus fallos argumentales.
  • Sus planteamientos, a priori contundentes pero vacíos en su fondo.
  • Que el niño se pase toda la peli pronunciando mal el nombre de Camus, a pesar de que ya le dijeron cómo era.

Álvaro Salas

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