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HABLAMOS CON JOAQUÍN MAZÓN, DIRECTOR DE LA VIDA PADRE

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En el preestreno en Bilbao, Joaquín Mazón, director de La vida Padre, ha atendido a El Palomitrón para hablarnos de su segunda película. En este largometraje, Mikel, un joven y ambicioso chef, recibe la visita inesperada de su padre, desaparecido hace treinta años. En un momento crítico para el futuro de su restaurante, Mikel deberá hacerse cargo del alocado e imprevisible Juan, un verdadero huracán de vitalidad que pondrá a prueba todas sus ideas sobre la cocina y la vida. Nos habla de esto y de mucho más el propio Joaquín Mazón:

E: ¿Cómo surgió esta idea?

R: Bueno, lo primero fue que yo quería contar la historia de un padre y un hijo que tenían una segunda oportunidad. Hay veces que esas relaciones familiares se complican y, de repente pasa algo, sucede algo, alguien muere… Y ya no hay una segunda oportunidad de reconstruir eso, porque además las familias no son perfectas, entonces, yo siempre quise contar una segunda oportunidad de un padre y un hijo que se vuelven a reencontrar y que tienen la oportunidad de conocerse y de perdonarse. A partir de ahí empezamos a escribir, luego se unió Joaquín Oristrell al proyecto y surgió un poco esta historia, que inevitablemente yo quería rodarla en Bilbao.

E: ¿Qué comparte esta película con la anterior que dirigiste (Cuerpos Especiales? ¿La comedia? Porque en lo que a drama se refiere, esta película es mucho más dramática que la anterior…

R: Sí, de hecho cuando empecé a pensar en esta película yo quería alejarme un poco de ese tipo de comedia, que a mí me gusta mucho y me divierto mucho haciéndola, pero que es otro tipo de comedia. Quería contar algo un poco más emotivo, una comedia dramática que surgiese un poco del conflicto que tienen los dos protagonistas.

E: ¿Los actores los tenías pensados desde el primer momento, o hiciste un casting?

R: Pues el de Karra lo tenía muy claro, era un sueño para mí trabajar con Karra, y me recordaba tanto a mi padre, que pensaba que Karra tenía que ser el padre sí o sí. Luego la aparición de Enric Auquer fue de pensar quién podía sostener la película con Karra al lado, que no es fácil, porque es un actor de una gran talla y teníamos que buscar un gran actor, como lo es Enric.

E: Además de la relación entre Enric y Karra, en la película hay otro aspecto importante, que es la falta de vida social de Enric: ¿en algún momento pensaste en darle más importancia a ese aspecto en la película?

R: Bueno, a mi me parecía que contar la vida de Mikel era necesario para que cuando aparece Karra en la película le enseñe otra manera de vivir. Pero tampoco quería ampliarlo mucho más, sino simplemente que se contase la vida padre que vive Karra, es decir, que llegue un señor que le diga que hay que saber vivir. Además, la película empieza con que Karra desaparece por la presión de que hay que hacer todo bien, ser el número uno, ser el mejor restaurante…Entonces, toda esa presión la comparten los dos protagonistas, pero el de Karra ha aprendido a pegarse la vida padre, en el buen sentido, no en el mal sentido.

E: Cuando la gente vea la película, ¿crees que se va a emocionar o se va a reír más?

R: Pues no lo sé, tengo la esperanza de que la película sea divertida. La película yo creo que es ágil, es rápida, no es pesada, es muy divertida, y creo que lo bonito de la película es que sea emotiva. Sería maravilloso que fuera 50% emocionarse y 50% reír. Pero lo bonito de esta película es que a cada uno le toca de una manera diferente, por la experiencia que tengo con la gente que la ha visto y me comenta lo que opina de ella.

E: Por último, ¿qué te gustaría que pasase de aquí a unos meses? ¿Que la haya visto mucha gente, que la gente que la ha visto te diga que ha merecido la pena…? ¿Qué priorizas?

R: Yo lo que priorizo es lograr que la gente disfrute en una sala, ahora que la gente está tan individualizada, quedándose en su casa con un ordenador viendo una serie, creo que es importante que la experiencia cinematográfica en una sala de cine no es tanto el formato o la pantalla, sino que es convivir con gente y ver una película al estilo de cuando la gente iba al cine a ver 8 apellidos vascos, por ejemplo. La sensación de disfrutar con más gente, reírse, y contagiarse de la risa… Para mí es importante que la gente vaya al cine, sobre todo porque creo que la película, cuando alguien la ve, siempre te dice que era muy bonita, o comenta lo diferente que era. Entonces, yo priorizo que la gente vaya al cine a verla.

Jon Surja y Jorge G. Leguina

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