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FESTIVAL DE MÁLAGA: LUCAS

Historias para no contar

ANTECEDENTES

Si hay que mencionar una figura clave en la pasión y cultivo del formato corto ese es Álex Montoya. Su obra ha dado algunos de los cortometrajes más destacados del cine español, gracias a una trayectoria dedicada casi en exclusiva a este formato, diferente no sólo en duración, sino también en miradas y ejercicios de difusión. En 2012 nace Lucas, una mirada a la culpa en 29 minutos, solvente propuesta que obtuvo la nominación al Goya al mejor cortometraje de ficción. Este es el germen de su segundo largometraje del mismo nombre, que ahonda en el concepto social descrito y propone un viaje valiente y honesto hacia las entrañas de los prejuicios sociales. La película, de estreno inminente este viernes, obtuvo los reconocimientos al mejor actor (Jorge Motos) y a la mejor fotografía en el festival internacional de cine de Alicante, así como el amplio respaldo de la sección Zonazine del 24 Festival de Málaga. Cine en español, gracias a los premios de mejor película, mejor actor (Jorge Motos) y el premio del público.

LA PELÍCULA

La culpa y sus consecuencias se plantea como una discursiva tan compleja como suculenta en su análisis. Pues en torno ella, nace un proceso de deconstrucción social bastante complejo, que viene a definir los parámetros de madurez y sensibilización con respecto a ciertos temas que nos hacen tremendamente injustos y egoístas en la configuración de nuestras vidas como seres sociales. Lucas está invadido por la culpa, la de la muerte de su padre, y todo a su alrededor se tambalea. Álvaro, una figura a priori nada complaciente, se encuentra en su camino. Su relación es extrañamente tóxica, especialmente por la actividad oscurantista de Álvaro, y por el apoyo de Lucas ante esta actividad.

Ambos son seres invadidos por la culpa, y por una sociedad que incapaz de comprenderlos los fustiga una y otra vez, y hasta los llegar a abandonar. Por ello, esa relación a priori tóxica se convierte en redentora, en un encuentro preciso, y un bálsamo de salvación, que no termina de encuadrarse hasta bien adentrada esta historia. Pues es innegable la continua desconfianza de Lucas hacia Álvaro, en una posición que cerca está de un sentir general ante lo que se ve y siente con la idea que configuramos de Álvaro: la condena de la pedofilia, una idea, un concepto, a la que pocos dan herramientas para permitir a la persona alejarse de ella, en comunión con los valores morales de la configuración social que nos acompaña. Todo este engranaje cede a la idea del tabú, y deviene en consecuencias ampliamente perjudiciales para el sentir que nos acompaña, convirtiéndonos en una sociedad fracasada.

Álex Montoya perfila esta historia con atino, la dibuja entre el drama social y el thriller, y mantiene con pulso el ritmo y el interés de la narración de principio a fin. Es una película irregular en su desarrollo, el sonido resulta claramente mejorable y hay ciertas tramas y personajes que no terminan de resultar orgánicas en la configuración argumental y conceptual de la propuesta, e incluso el ejercicio de la casualidad se apodera por momentos de la narración. Pero con ello, estamos ante una película recia, honesta y muy valiente, capaz de abordar ciertas líneas temáticas a través de caminos complejos y complicados. El pulso cinematográfico es constante, y la conjunción técnica se muestra certera. Recio viaje mantenido por un reparto notable de rostros desconocidos, que encuentra en la portentosa interpretación de Jorge Motos, y en el valiente trabajo de Jorge Cabrera la excelencia a un conjunto que resulta admirable por su definición, su construcción, y por obtener líneas valientes y complejas de recursos limitados.

ELLOS Y ELLAS

Es admirable la credibilidad y la entrega de este reparto de caras desconocidas, en especial el talento y la complicidad de Jorge Motos, y de Jorge Cabrera, los dos absolutos protagonistas del film.

LA SORPRESA

Sorprende encontrar ejercicios tan bien resueltos, y tan arriesgados, viniendo de partidas de producción bastante limitadas.

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

Hacia el tramo final del film, vibra una secuencia en la que intercambian unas miradas de encuentro Lucas y Álvaro, el primero mientras emerge una anguila pescada en los humedales, y el segundo otorgando y dando confianza al joven. Esta secuencia que emerge ese animal estéticamente desagradable, aparte de su indudable calidad cinematográfica, se convierte en ese epicentro preciso en la historia, ese deseo de abrirse con tu igual para redimir tu culpa y al final caminar libre.

TE GUSTARÁ SI…

Si disfrutas de los dramas sociales complejos y de arriesgadas derivas.

LO MEJOR

  • El estimable trabajo de Jorge Motos y Jorge Cabrera.
  • La valentía de la propuesta.

LO PEOR

  • Un sonido francamente mejorable.
  • Ciertas tramas y personajes que no terminan de encajar en la historia de una manera orgánica.

Alberto Tovar

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