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Si en los primeros compases del año Hollywood se acercaba a la figura de N de la mano de DARREN ARANOFSKY, para acabar el año vuelve a recuperar el Antiguo Testamento para presentar EXODUS: DIOSES Y REYES; otra interpretación, esta vez bastante más fiel a los escritos bíblicos, plagada de nombres propios y dirigida por otro director de peso en la industria: RIDLEY SCOTT.

Acercarse a cualquier cinta del director es una experiencia de fe para los fans devotos del director (entre los que se encuentra el que escribe estas líneas), aquellos que aún mantienen la esperanza de poder volver a ver un atisbo del genio que dio a luz Obras Maestras como ALIEN o BLADE RUNNER pero que también ha sido capaz de firmar sin pestañear muchas mediocridades que han aniquilado una y otra vez las esperanzas que parte del público deposita, en un ritual de expectativas muy religioso, en su cine. EXODUS, pese a contar de nuevo con un trailer muy potente marca de la casa de SCOTT, que siempre construye avances que elevan las expectativas por las nubes (recuperad el trailer de EL CONSEJERO o el de PROMETHEUS, este último uno de los mejores de los últimos años, en cuanto a montaje y diseño visual, amén de esos compases de sonido que ya estamos hartos de oir en cualquier trailer que se precie…) engrosa ese grupo de títulos del director que no pasarán a la historia ni aparecerán en ninguna lista que recoja títulos claves. Nada nuevo bajo el sol para el aficionado. Y nada nuevo bajo el sol para el cine que el director inglés lleva haciendo estos últimos años.

Pese a todo, y gracias en gran parte a sus últimos títulos (ROBIN HOOD o EL CONSEJERO), EXODUS no resulta del todo fallida porque la temática y la espectacularidad de la producción ayudan a encarar los 151 minutos de metraje con un espíritu algo más conciliador. Es un filme entretenido, que se sirve del dominio técnico del director para convencernos de que estamos ante una cinta de evasión en la que la mejor opción es disfrutar de los planos y algunas secuencias para renunciar a buscar, analizar y sufrir la multitud de carencias que la cinta padece. Así, y sólo abrazando este espíritu de despreocupación, el espectador puede disfrutar de EXODUS, que tal como está el patio…ni tan mal.

 

EXODUS: DIOSES Y REYES. Crítica. Cine comercial. Cine y estrenos en El Palomitrón

 

RIDLEY SCOTT no se complica mucho y traslada a la pantalla la historia de un Moisés adulto, que ha crecido bajo la tutela del faraón egipcio Ramsés II (si hacemos caso a los textos bíblicos), y acaba siendo desterrado por Ramsés (hijo y heredero del faraón), un hermano para él durante su infancia en la corte egipcia. Tras su periplo por el desierto, y tras encontarse con Dios, Moisés vuelve a Egipto para forzar la liberación del pueblo Hebreo del salvaje yugo egipcio y conducirlo a la libertad.

Si bien SCOTT omite algunos capítulos de la historia que relata la Biblia, sí recoge en gran parte la esencia de la historia deleitándose en los capítulos de ésta más espectaculares. En lo que sí pone mucho cuidado el director es en ofrecer un trasfondo más científico que religioso a la historia, optando por proponer explicaciones racionales a los pasajes más conocidos (las 10 plagas son defendidas casi más como una causa-efecto de una serie de procesos naturales y biólogicos que como actos propios de una deidad superior, y los encuentros entre Moisés y Dios rayan la esquizofrenía frente a la usual lectura milagrosa que todos conocemos), y quizá sea por esto que el director abogue por encarar el capítulo del mar rojo, el más esperado por la mayoría de los espectadores, también bajo un punto de vista más contenido de lo que se podía esperar. La factura visual de RIDLEY SCOTT tiene pocos rivales y es el principal reclamo de la película, porque donde la historia cojea siempre queda el poder recrearnos la fuerza de us imágenes, apoyadas con mucho al plano espectacular (impronta patentada por JACKON en la trilogía de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS) para compensar las debilidades del producto, que no son pocas.

 

EXODUS: DIOSES Y REYES. Crítica. Cine comercial. Cine y estrenos en El Palomitrón

 

Y es que en cuestión de peros, la cosa se nos puede ir de las manos pero destacan con luz propia las líneas del guion, realmente básicas en muchos diálogos y situaciones, y la construcción de los personajes, que pasa a un plano simbólico si lo comparamos con el esfuerzo, muy notable y brillante, en diseño de producción. Y es que no hay un sólo personaje que esté debidamente desarrollado, destacando los personajes de Moisés, salvado por los pelos por el oficio de CHRISTIAN BALE, y de Ramsés, interpretado por JOEL EDGERTON y presentado como un pusilánime, sin rastro de la valentía o el liderazgo que se presupone a un faraón egipcio. El resto, los secundarios, más o menos se pasean por la pantalla en breves idas y venidas que prácticamente no aportan nada a la historia, más allá de figurar y buscar un hueco en los créditos de una superproducción. Sólo JOHN TURTURRO es capaz de dotar a su personaje, Ramsés II, de algo de personalidad, pese a que tampoco cuenta con el favor del tiempo para desarrollarlo más ampliamente.

Al final, nos queda lo de siempre, otro largometraje del señor SCOTT, que sigue emperrado en dirigir películas que bien podían dejar los estudios en manos más inexpertas. Resulta complicado de entender que no se esté dedicando desde hace tiempo en cuerpo y alma a esa cinta tan anhelada por muchos y tan necesaria para recuperar (o confirmar de una vez por todas) el genio y la brillantez que se le presuponen a un realizador que parece muy cómodo instalado en labores de director estrella de estudio, lejos, muy lejos, de esa faceta de director visionario y artesano con la que comenzó su carrera, una de las que más prometían y una de las más desilusionantes del cine contemporáneo.

 

 

 

LO MEJOR:

  • Todos los apartados técnicos de la cinta en general, y la fotografía en particular.
  • La batalla que abre el filme. Perfectamente montada y muy espectacular.
  • El ataque de los cocodrilos a una barcaza. Tremendo.

LO PEOR:

  • El personaje de Ramsés. Es imposible empatizar con él y el espectador puede hasta disfrutar de cómo le castigan consecutivamente las plagas.
  • Que EXODUS recoja en sus créditos algunas aparaciones que tienen más de cameo que otra cosa (SIGOURNEY WEAVER) o que relegue tanto el papel de los secundarios. Algo, esto último, que nos duele especialmente en el caso de MARÍA VALVERDE.
  • El capítulo del mar rojo va a dejar a muchos con la miel en los labios. Ay cómo nos acordamos de LOS DIEZ MANDAMIENTOS…

 

 

Alfonso Caro

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