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El subgénero de los dramas corales en los que vidas que aparentemente no guardan relación y discurren en paralelo hasta confluir en un punto común no es nuevo, y aunque Hollywood siempre lo ha explotado quizá hubo que esperar hasta HANNAH Y SUS HERMANAS (WOODY ALLEN, 1986) y VIDAS CRUZADAS (ROBERT ALTMAN. 1993) para popularizar su estructura entre el gran público. Luego ya vendrían AMORES PERROS (ALEJANDRO GONZÁLEZ-IÑÁRRITU, 2000), LOVE ACTUALLY (RICHARD CURTIS, 2003), o CRASH (PAUL HAGGIS, 2005), entre una buena lista de títulos para asentar el subgénero en la oferta usual de Hollywood, que aquí en España también ha sido explorado, en menor medida, con ejemplos tan estimulantes como a maravillosa, y recomendable, PIEDRAS (RAMÓN SALAZAR, 2002).

PAUL HAGGIS, que ya exploró este género con CRASH, vuelve a apostar por esta estructura narrativa para descifrar de nuevo la naturaleza de las relaciones humanas y sus miserias en los tiempos que vivimos. Porque EN TERCERA PERSONA es un drama romántico donde desfilan una galería de personajes que enmascaran mucho más y donde nada es realmente lo que parece.

Tres parejas: Un escritor, LIAM NEESON( V3NGANZA, NON STOP), que mantiene una relación con una problemática pupila, OLIVIA WILDE (COWBOYS & ALIENS, RUSH); Una madre separada, MILA KUNIS( EL DESTINO DE JUPITER, CISNE NEGRO), que lucha por la custodia de su hijo frente a su ex marido, JAMES FRANCO ( THE INTERVIEW, 127 HORAS); y un empresario, ADRIEN BRODY ( EL PIANISTA, EL GRAN HOTEL BUDAPEST), que se enamora  de una gitana, MORAN ATIAS, ( LOS OJOS LOCOS, LOS PRÓXIMOS TRES DÍAS), a la que ayuda a liberar a su hija que se encuentra secuestrada. Estos son los ejes maestros de EN TERCERA PERSONA, y a partir de ellos la película comienza a andar desarrollando progresivamente una trama de experiencias personales localizadas en París, Nueva York y Roma.

 

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PAUL HAGGIS, como es habitual en este tipo de producciones (y así hizo lo propio en CRASH) se vuelve a rodear de un auténtico reparto de primera división, asegurándose no sólo el innegable tirón de cara a la taquilla sino también un conjunto de notables interpretaciones. Recupera a LIAM NEESON (al que casi dábamos por perdido) para sacarle de ese rol de personaje de acción al que el actor nos tiene (mal) acostumbrados últimamente, confía en OLIVIA WILD (RUSH, HER) para sacar adelante el personaje más complicado de la película, un personaje que roza la doble personalidad, y que nos desorienta a cada paso. También hay que destacar la participación de KIM BASINGER ( NUEVE SEMANAS y MEDIA, L.A. CONFIDENTIAL) como la mujer de NEESON, que aunque tiene un pequeño papel hará las delicias de los mitómanos y nostálgicos de la actriz.

En su guión residen las fortalezas y las debilidades de EN TERCERA PERSONA. Todo dependerá del espectador y su capacidad de análisis. Porque a pesar de estar bien desarrollado su trama puede resultar compleja y difícil de analizar para algunos espectadores. Y es que HAGGIS apuesta por que sea el espectador el que acabe dando forma a éste, obligándole a bucear en él para para poder descifrar toda la trama. A medida que va transcurriendo la película nos vamos quedando atrapados en una serie de momentos intensos e interesantes, aunque tan rebuscados que la confusión está casi garantizada, aspecto que hace que se pierda en esencia el sentimiento que supuestamente el director quiere transmitir, ese dramatismo que va creciendo durante toda la cinta con un final culminante, donde no hay resoluciones ni respuestas a todo, rompiendo la lógica real del espacio-tiempo, y dejando al espectador pensando en si se ha perdido algo.

 

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Hay que reconocer que HAGGIS propone una película arriesgada, rompiendo estereotipos; sobre todo en su tramo final, en el que la vida como la ficción no tiene respuestas ni  hay resolución para todo, y cada uno ve lo que quiere ver. El director plantea las relaciones personales a través de las relaciones de pareja, un espacio donde todo puede suceder, avisando al espectador que vivimos en un mundo muy grande pero a la vez muy pequeño, en el que nunca podemos averiguar cuál será la magnitud de nuestros actos.

En el apartado técnico destacamos la gran BSO de DARÍO MARIANELLI, que aporta una gran carga emotiva, dotando a los momentos dramáticos de profundidad y locura, una unión entre texto y música resuelta con maestría que harán que el espectador experimente parte de las emociones de los protagonistas.

Una película que se ve en dos horas pero exigirá mucho más al espectador que quiera analizarla y reflexionar el mensaje que el director plantea. Una película en la que el mayor disfrute es posiblemente posterior, cuando presida una tertulia en la que cada uno tenga su oportunidad de exponer su lectura.

Los amigos de las películas poco convencionales estáis de suerte. Esta es vuestra película.

 

 

LO MEJOR:

  • Las interpretaciones notables de todos los actores.
  • Lo arriesgado de la propuesta.
  • Volver a ver a LIAM NEESON más allá de los papeles a los que últimamente no nos tiene acostumbrados. Un placer.

 

LO PEOR:

  • El lío absoluto que puede suponer para algunos espectadores, y su concepción, mucho más apta para el análisis que para el disfrute cinematográfico.
  • Le sobra media hora.

 

 

Silvia Estivill

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Alfonso Caro Sánchez (Mánager) Enamorado del cine y de la comunicación. Devorador de cine y firme defensor de este como vehículo de transmisión cultural, paraíso para la introspección e instrumento inmejorable para evadirse de la realidad. Poniendo un poco de orden en este tinglado.

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