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ROBERT DOWNEY JR. explicó ante un juez en 1999 su adicción a las drogas con la siguiente frase: “es como tener un arma cargada en la boca y el dedo en el gatillo: sabes que en cualquier momento se va a disparar pero te gusta el sabor del metal del arma“. Durante casi dos décadas (de mediados de los ochenta a mediados de los dos-mil) su adicción a las drogas (entre las que se encontraban alcohol, anfetaminas, crack o cocaína) marcó tanto su vida como su carrera en el cine y la televisión. Deambuló por prisiones de los Estados Unidos, por centros de desintoxicación, las productoras le consideraban actor de alto riesgo, y hasta le despidieron de la serie ALLY MCBEAL. Todo esto ya acabó, y DOWNEY JR. es ahora considerado una de las personas más influyentes en el mundo por su posición privilegiada en la atalaya del famoseo que es Hollywood y, desde allí, superar su adicción y mantener una postura firme ante el proyecto de no a la droga.

Sin embargo, algo parece quedar de aquel rebelde, sarcástico e irónico granuja, encargado de encarnar al hombre de hojalata en todos los proyectos MARVEL hasta la fecha y al detective más famoso de la historia en SHERLOCK HOLMES. En cada una de sus actuaciones, el savoir-faire fanfarrón es la marca de su personaje, un vicio que le convierte en un actor profundamente carismático que, además, domina con soltura las escenas dramáticas. ROBERT DOWNEY JR. no es un mal actor (no por ello uno de los mejores), sino un actor aviciado a sus tics personales y a su marcada forma de ser. En esta película (que él y su productora TEAM DOWNEY producen junto a WARNER BROS.), la trama le mantiene en el epicentro del terremoto -más bien en el ojo del huracán- y se aprovecha de su estatus de estrella rutilante del Universo fílmico para ser a la vez reclamo y ejecutor de las demandas tanto de director como de guionistas.

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EL JUEZ es una película cuyo guión (escrito a seis manos, del que DOWNEY JR. se ha deshecho en elogios en su afán de promocionar su primera producción) está regido única y exclusivamente por el esquema habitual de los dramas de Hollywood. Esto no tendría que ser algo malo (no sería la primera vez que un guión excesivamente académico sirve de base para una maravillosa película), pero la adición de subtramas pesadas y marcadas por la exagerada presencia de clichés, y la dirección de DAVID DOBKIN (que busca el efectismo más burdo y barato) convierten una película que con ROBERT DUVALL y ROBERT DOWNEY JR. como avales prometía fuegos artificiales -sólo presentes en las actuaciones de estos dos y en las escenas de juicio-, en un par de bengalas de “todo a cien” clavadas en la más insípida de las tartas. Para emocionar y tocar la fibra sensible no hacen falta clichés encastados con calzador en un argumento que por sí solo ya tiene calidad (un padre y un hijo -juez de intachable trayectoria y abogado brillante- encauzan su relación deteriorada tras un hecho traumático mientras se enfrentan a un juicio por presunto asesinato del primero): éstos no hacen más que embrutecer el sentimiento triste y entrañable que despierta la relación paterno-filial que mueve la trama. Porque, mientras nos preguntamos qué será lo próximo que descubriremos sobre el personaje de DUVALL, el director DAVID DOBKIN nos avasalla con ex-novias del personaje de DOWNEY JR., con su divorcio, o con posibles hijas no reconocidas, olvidando a su vez de tratar más de cerca los personajes de VINCENT D’ONOFRIO o JEREMY STRONG (que también están magníficos en la medida que sus papeles les permiten). Una pena.

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En resumen: dejando de lado las maravillosas actuaciones (siempre es un placer ver compartir pantalla a DUVALL y a DOWNEY JR., héroes que salvan del desastre monumental la película de DOBKIN), EL JUEZ remarca a brochazos lo que podría (y debería) tratarse con sutileza, manteniéndose obstinada en su moral confusa, no dejando de recurrir al cliché más absoluto y a subtramas de mínimo interés para alargar innecesariamente una película de 90 minutos (que SÍ me gustaría ver) en un tostón de más de 140. Vayan a verla, pero prevenidos del (medio) desastre.

 

LO MEJOR:

  • Las actuaciones de todo el reparto, en especial de DOWNEY JR. y DUVALL
  • Todas las secuencias de juicio
  • Los temas indie de la banda sonora

LO PEOR:

  • Un desaprovechado BILLY BOB THORNTON
  • La falta de sutileza del guión
  • El manojo de clichés que se recoge al zarandear la película
  • Su duración excesiva

 

Pol Llongueras

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