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Crítica de Wonder Egg Priority destacada - El Palomitrón
ANIME / MANGA CRÍTICAS REDACTORES

WONDER EGG PRIORITY: ECLOSIÓN EMOCIONAL

Según Freud, los sueños son la manifestación de los deseos inconscientes que no se quieren reconocer. Sirven como un medio para comunicar todo aquello que nuestro consciente es incapaz de aceptar; una vía de expresión de lo que reprimimos como individuos. ¿Qué ocurriría si tuviéramos absoluto control dentro de los sueños? ¿Si fuéramos capaces, de manera consciente, de aprender de los diversos escenarios arquitectónicos de nuestro subconsciente? Este supuesto ya ha sido objeto de múltiples ficciones como, por ejemplo, la excelente Paprika de Satoshi Kon: un genuino ejercicio narrativo audiovisual que sembraba la posibilidad de navegar conscientemente a través de los sueños con el objetivo de detectar, analizar y tratar de solucionar diferentes traumas psicológicos. En cierto modo, Wonder Egg Priority se amolda a estas ideas con el fin de tratar una serie de peliagudas temáticas a través de una narrativa que se mueve constantemente entre el mundo onírico y el real, pero dejando claro que es el propio individuo quien tiene el poder de cambiar, de aprender y madurar en el proceso

Pese a la ajetreada agenda de producción actual de CloverWorks —sólo en esta temporada cuenta con tres series en emisión—, el estudio de animación nipón se ha sacado de la manga una serie completamente original con un nivel de producción que poco tiene que envidiarle al de un largometraje. Pero, además, éste es uno de esos proyectos donde la excelencia técnica no está ahí para opacar el fondo o como un simple reclamo, sino como un complemento ideal que adereza una narrativa propensa a la metáfora, al desconcierto y a cierto surrealismo. Wonder Egg Priority es una producción de la que se pueden extraer, semana tras semana, múltiples fragmentos del mejor sakuga, pero también nuevas lecturas y significados de algo que comienza siendo poco más que un estrambótico rompecabezas. 

Crítica de Wonder Egg Priority Rika - El Palomitrón

Wonder Egg Priority abre con Ai Ooto, una adolescente con heterocromia —anomalía ocular que hace que el iris de los ojos sea de distinto color—, dando un ritual de sepultura a una luciérnaga. Como si de un truco de magia se tratase, esa misma luciérnaga cobra vida de nuevo y empieza a comunicarse con la joven. Tras una breve conversación acerca de qué es sueño y qué realidad, la luciérnaga parlante insta a la joven a que vaya a un lugar especial donde encontrará aquello que más desea. A partir de ese momento, Ai se hará con un huevo especial. Un huevo que no debe romper  —no al menos en el mundo real— y del que debe cuidar. Las incógnitas en torno al huevo comienzan a disiparse en el momento en que Ai se ve inducida en un sueño donde termina rompiéndolo y, para sorpresa de la misma, de su interior sale una estudiante de aproximadamente su misma edad. Dentro de un escenario onírico puramente escolar, las dos adolescentes tendrán que escapar de unas extrañas criaturas que no cesarán hasta dar caza a la chica salida del huevo. Ai Ooto deberá protegerla para, primero, salir airosa del sueño, y segundo, salvar a su mejor amiga de las garras de la muerte. Porque, efectivamente, ese era el mayor deseo de la joven Ooto.

Los primeros minutos del nuevo trabajo de CloverWorks son desconcertantes, quedando todo impregnado de cierto halo de psicodelia que explota en la faceta más onírica de la ficción. No hay una explicación racional, y las reglas y pautas de su juego son algo orgánico que va aflorando conforme se van sumando minutos de metraje. Wonder Egg Priority tiene una prioridad: sugerir y mostrar en lugar de someter al espectador a una densa exposición. Es una decisión creativa que invita a que los receptores no sean meros sujetos pasivos; algo que, lamentablemente, no es algo habitual en los productos de animación. Aun con todo, Wonder Egg Priority no es una obra excesivamente compleja, de hecho, y como comentaba, diversas facetas de su propuesta van esclareciéndose poco a poco, cobrando sentido y sumando de cara al que, creo, es el mensaje de la obra: el proceso del duelo y el de madurar. Porque lo nuevo de CloverWorks versa sobre un tema tan peliagudo como el suicidio —y más en Japón—, a través de un grupo de adolescentes que deben lidiar con las consecuencias directas del mismo.

El proyecto dirigido por Shin Wakabayashi —un director novel con muy poca experiencia en dirección— se sirve de lo abstracto y de una simbología que recuerda, y mucho, a la que Kunihiko Ikuhara (Sarazanmai) imprime en sus trabajos, a la hora de construir una ficción que tiene ciertos puntos en común con Alicia en el País de las Maravillas. El concepto del huevo queda bien definido en los primeros compases de la producción, pero hay cierta riqueza en cuanto a su simbología, ya que, por ejemplo, podría decirse que Ai vive en su propio huevo —aislada la mayor parte del tiempo en su casa, sin asistir siquiera al instituto debido al acoso sufrido—, haciendo su cuarto y hogar de caparazón, de medida de protección frente a las crueldades del mundo exterior. 

Pero, ¿qué es el huevo? El huevo es la representación física del alma de alguien que se quitó la vida. El huevo se rompe en el «sueño», en el mundo onírico, irrumpiendo el cuerpo humano de esa alma. A partir de ese momento, el Trauma —la representación física de aquello que llevó a la víctima a cometer suicidio— perseguirá a esa alma hasta el final, y Ai deberá protegerla acabando con el Trauma. A través de un proceso de guía y cierta introspección, Ai brinda paz a las diversas almas con la promesa de que su difunta amiga Koito —también víctima de suicidio y representada físicamente en el «sueño» como una estatua que se vuelve más cálida a medida que se incrementa el número de almas salvadas por Ai— regrese al mundo de los vivos. Wonder Egg Priority despliega una dimensión onírica que en muchos aspectos recuerda a la franquicia de videojuegos Persona. El Trauma bien podría ser el excéntrico final boss de cualquier nivel, logrando un premio tras su derrota, pero también el propio diseño del «sueño» guarda ciertos paralelismos: espacios esculpidos a golpe de las emociones internas de Ai —siempre en el instituto, un lugar de sufrimiento para ella— y el resto de protagonistas.

El protagonismo se focaliza en Ai Ooto, pero ella no es la única a la que se le prometió la vuelta de un ser querido. Wonder Egg Priority se ensancha y deja que su particular microcosmos se desarrolle a través de un elenco femenino bien definido y con la suficiente personalidad como para que una parte de la narrativa de la serie decida centrarse en la química producto de su interacción; en el día a día de unas desconocidas con mucho en común que terminan haciéndose amigas. Cada una de las jóvenes lleva consigo una carga que guarda relación con la persona de su entorno que se quitó la vida, entrando en el singular «juego del huevo» con tal de revertir la situación. Al final, no son más que cuatro adolescentes cegadas por una promesa que quién sabe si llegará a cumplirse, lidiando con los problemas ligados a una de las etapas más complicadas de la vida y pugnando con las consecuencias directas de la muerte de alguien cercano. Sus deseos son el impulso que empuja la narrativa de la serie, pero también el negocio en torno a unos huevos que se extraen de un gashapon —una especie de máquina expendedora muy común en Japón— propiedad de dos extraños maniquíes parlantes que monopolizan todo este entramado.  

Shinji Nojima, quien se estrena en la industria de la animación tras una larga trayectoria trabajando como guionista en series dramáticas de acción real, no tiene ningún reparo a la hora de tratar y desarrollar temáticas como el suicidio, el acoso escolar y sexual o las desmedidas exigencias depositadas en los más jóvenes en lo que se erige como un tapiz social de gran calado. Wonder Egg Priority explora esta plétora de cuestiones alternando entre la fantasía y la realidad, entre lo explícito y lo implícito; lo onírico como escenario de violencia y liberación, lo terrenal como una prisión de silencios esperando ser demolida. Es precisamente este contraste narrativo el que se ve potenciado gracias a la dirección de arte de la producción: el frenesí y una psicodelia colorista y alucinógena que abraza ciertas trazas de horror acompasan la representación del lado más repugnante del ser humano en contraposición del intimismo, la sutileza y la belleza con la que se plasma el día a día de lo mundano.

Crítica de Wonder Egg Priority protagonistas - El Palomitrón

Y es que si en términos narrativos Wonder Egg Priority siembra semillas que germinan en buenas y prometedoras ideas acompañadas de un gran simbolismo, es en su faceta técnica donde termina alzándose como una serie con espíritu de largometraje. Cada uno de los episodios del trabajo de CloverWorks es como un cortometraje de 20 minutos donde el montaje, la composición de planos, el diseño de los personajes y el meticuloso trabajo en cuanto a lenguaje corporal están muy por encima de lo que cabría esperar de una serie de temporada. En conjunto, Wonder Egg Priority es un fiel reflejo de la proeza técnica y sensibilidad de las obras de Kyoto Animation, con reminiscencias a la impronta de la directora Naoko Yamada, una de las grandes y más distintivas voces de la industria actual. Aun así, Shin Wakabayashi no busca mimetizar sin más los trabajos y el estilo del reputado estudio nipón; está influenciado por ellos, por supuesto, pero encuentra una personalidad propia a la hora de tratar las temáticas y plasmar el dualismo de su ficción. CloverWorks despliega con gran eficacia sus recursos en lo aparentemente anodino del día a día, pero termina de explotar en su faceta más onírica, en lo grotesco de su «otro mundo», emergiendo como el escenario ideal para sacar a relucir un tratamiento de la acción fantástico, con una animación que no suelta el pie del acelerador y un trabajo de cámara prodigioso al compás de una lisérgica acción. 

Wonder Egg Priority es, sin lugar a dudas, una de las grandes sorpresas de una temporada plagada de continuaciones y con poco espacio para la originalidad. A pesar de lo críptico de su premisa y su querencia hacia la metáfora y el simbolismo, el nuevo trabajo de CloverWorks apunta con increíble tino a temas de gran calado para, poco a poco, brindar cohesión y dotar de legibilidad a un conjunto que, al principio, parecía poco más que un galimatías. Aún le queda por demostrar, pero resulta increíblemente fácil quedar prendado de la interacción y el desarrollo de un elenco que representa uno de los grandes mensajes de la obra: aprender y madurar, aunque las promesas terminen siendo simplemente eso, promesas.  

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Intento de muchas cosas y una de las piezas que hacen funcionar la sección manganime. Ávido lector de manga, enamorado de la tinta y de la tragedia de Sui Ishida. Firme defensor de la industria como arte y la abolición de estúpidas etiquetas.