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Crítica de Golden Kamuy 03 Tsurumi - el palomitron

Golden Kamuy es una obra que mide muy bien los tiempos. Satoru Noda dedica las pausas necesarias en pos de empatizar con los personajes, conocer más sobre ellos y la cultura Aynu. Pero, también, tiene la habilidad de pisar el acelerador, de subir un par de revoluciones el ritmo de la narrativa y no caer nunca en la monotonía. Así es como logra dinamizar y dotar de un gran equilibrio el desarrollo argumental. Y, esto, también es muy palpable en la adaptación a cargo de Geno Studio.

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La huida 

Golden Kamuy 03 comienza con ese sosiego, esas pausas de las que hablábamos al comienzo del texto. Tan solo Asirpa y Sugimoto alrededor del cálido fuego de una hoguera en mitad de la gélida y oscura noche de Hokkaidō comiendo manjares recién extraídos de la madre naturaleza y hablando de osoma (mierda). Con la salida del sol, ‘El Inmortal’ y la joven Aynu prosiguen su marcha. Sin embargo, el brillo de unos binoculares en la distancia les alerta. Sin titubeos, Sugimoto carga con Asirpa en brazos para huir del peligro; cuatro hombres armados descendiendo por la frondosidad del terreno a toda velocidad.

El ex militar apuesta por separarse de la joven y darle los tatuajes con la esperanza de que vayan solo tras él. Así pues, la persecución se bifurca y la mayoría de los hombres armados —miembros de la séptima división— siguen la pista de Sugimoto. Sin embargo, la joven Aynu termina encontrándose entre la espada y la pared al ser sorprendida por el soldado restante, Tanigaki. De nuevo, la naturaleza juega un papel fundamental en el devenir de los acontecimientos. Un majestuoso lobo blanco irrumpe en escena para socorrer a Asirpa y abalanzarse sobre el militar.

Crítica de Golden Kamuy 03 Retar - el palomitron

Mientras tanto, el uso de la mentira no es eficaz para un Sugimoto que, tras intentar zafarse pacíficamente de sus rastreadores, decide meterse de lleno en la guarida de un oso. Por suerte para él y en detrimento del espectador, un enorme oso realizado íntegramente en CGI acapara el páramo nevado para destrozar a esos hombres armados que representan una amenaza, un peligro tanto para la propia bestia como para sus crías. Simple supervivencia. Tras el estruendo, ‘El Inmortal’ emerge de la guarida con un osezno bajo los brazos. Una muestra más de humanidad por parte de un hombre cuya reputación le precede pero no le condiciona.

Aynu Kotan 

Tras esta parte de metraje con mayor foco en la acción y con cierto clima de tensión, el dúo protagonista se reúne de nuevo y pone rumbo a la aldea de Asirpa. El espectador conoce el hogar Aynu de donde proviene y comienza a comprender algo más acerca de su estilo de vida y sus creencias. El elevado componente cultural que impregna la obra original permea en la adaptación animada. La concepción espiritual que tiene dicha etnia acerca de los elementos presentes en la naturaleza, de lo que les rodea, es sumamente interesante. Cómo un pueblo cuyo sustento proviene de la caza venera a los animales de tal forma que llega a realizar una serie de rituales para guiar sus almas al mundo de los espíritus.

Crítica de Golden Kamuy 03 Sugimoto - el palomitron

Sugimoto es un sisam (extranjero) para ellos, pero es recibido con las puertas abiertas y observado con mero entusiasmo y curiosidad. Es un extraño que poco a poco asimila información de una cultura muy diferente a la suya. Se trata de un espectador más, al igual que ocurre con nosotros. Como él, poco a poco vamos conociendo y sumergiéndonos en las costumbres, creencias y hábitos de una minoría étnica muy lejana. Se utiliza su desconocimiento como recurso para acercar al espectador de forma sutil.

El demonio del Shinsengumi

Los últimos compases de Golden Kamuy 03 se centran en presentar a dos nuevos personajes, el teniente Tsurumi y Hijikata. Pese a contar con poco espacio, el espectador ya puede atisbar la peculiar personalidad del teniente de la séptima división de infantería. Un tipo con unas profundas heridas provocadas por el fragor de la batalla y cuya locura le vuelve totalmente imprevisible. Para el propio Tsurumi, la guerra aún no ha terminado. Por otro lado está Hijikata, un hombre de longeva edad que tiempo atrás fue segundo al mando del Shinsengumi. Su búsqueda le lleva hasta un fugitivo conocido como ‘El Imbatible Ushiyama’, con quien llega a un acuerdo para conseguir las pieles tatuadas del resto de los fugitivos. Aquí comienza un conflicto de intereses, una partida a tres bandas que, desde luego, promete.

Crítica de Golden Kamuy 03 Hijikata - el palomitron

Golden Kamuy 03 mantiene el buen nivel de adaptación y abarca cinco capítulos de la obra de Satoru Noda. Al igual que el manga homónimo goza de ese gran equilibrio entre el sosiego y el frenetismo, algo que no todas las series son capaces de lograr. A nivel técnico sigue la estela de lo dos capítulos anteriores, con la reaparición del terriblemente mal ejecutado CGI en el oso del primer episodio. Tampoco nos libramos de la censura en la escena donde dicho animal asesina a los soldados. Aun así, la narrativa continúa siendo el baluarte en el que refugiarse, y todo parece indicar que seguirá siendo así en las próximas entregas con la inclusión de nuevos e interesantes personajes y la deslocalización de la acción.

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Edu Allepuz

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