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CORAZONES DE ACERO. Crítica de la última película de DAVId AYER, que se centra en las aventuras de una unidad acorazada capitaneada por BRAD PITT en la II Guerrra Mundial

 

No es la primera vez que DAVID AYER se acerca a la II Guerra Mundial. Ya en 2000 se estrenaba U-571 con un guion firmado por él y que levantó ampollas en el Reino Unido (la película atribuía la captura de la famosa máquina Enigma alemana a los americanos, lo que provocó reacciones muy airadas ante la licencia del libreto), y con CORAZONES DE HIERRO (poca afortunado el título escogido para su estreno en España, que además se asemeja demasiado con el del filme que estrenaba BRIAN DE PALMA en 1989, éste último ambientado en la guerra de Vietnam) retoma la mayor contienda que la humanidad ha conocido.

CORAZONES DE ACERO sitúa la acción en los últimos coletazos de la última gran guerra, en 1945. Los aliados avanzan hacia Berlín sufriendo en sus carnes los últimos conatos de resistencia alemana, una potencia que aún a sabiendas de que la guerrra está perdida, lejos de rendirse, activa un plan de guerra total. Soldados, mujeres, civiles y niños son enemigos en suelo alemán en un manicomio bélico orquestado por la enajenación de Hitler, que no duda en usar las Waffen-SS (sus tropas de élite) para intentar evitar lo inevitable, y ajusticiar también a todos los alemanes que se nieguen a luchar contra el invasor. Tiempos muy oscuros en los que el sinsentido de la guerra se recrudece de una manera muy especial alientado por el cansancio, la desesperación, y el odio acumulado en ambos bandos.

 

CORAZONES DE ACERO. Crítica de la última película de DAVId AYER, que se centra en las aventuras de una unidad acorazada capitaneada por BRAD PITT en la II Guerrra Mundial

 

En este contexto, loablemente retratado por AYER, la película nos presenta al veterano sargento Wardaddy, líder de una unidad acorazada que lucha por mantener a sus hombres con vida, por cumplir con sus misiones y por mantener la endereza en un escenario que parece abandonado por la mano de dios. Con una estructura clásica, CORAZONES DE ACERO nos presenta a la unidad de Wardabby, a la que en los comienzos de la cinta se une un joven inexperto en el combate en sustitución de un miembro caído del equipo, y poco a poco va definiendo a los personajes mientras éstos se adentran en territorio enemigo para ir cumpliendo las misiones que se van sucediendo. Refriegas, combates en campo abierto, el compañerismo son los ejes de una trama que alterna secuencias de acción con momentos mucho más alienados con el drama de lo que podría presuponerse a una produción de esta naturaleza.

Y es en esta combinación donde la cinta puede perder puntos para algunos espectadores. Parece que DAVID AYER no termina de decantarse por filmar una cinta de acción o una en la que las relaciones humanas son las protagonistas. Así asistimos a una intercalacción de secuencias donde el combate es el rey con otras en las que éste desaparece por completo para dar paso a los efectos de la guerra entre las tropas y cómo los civiles pueden llegar a padecerla. Para los que busquéis acción, esta combinación os puede parecer un lastre para el ritmo de la cinta. Ciertamente da la sensación de que en la búsqueda de llegar al máximo público posible se han querido tocar demasiadas teclas, quedando finalmente el filme en tierra de nadie (toda la secuencia en la casa de los civiles podría funcionar mejor en otro contexto, pero aquí parece metida con calzador). Esto no quiere decir que el filme de AYER no resulte entretenido, que lo es un rato, pero esa falta de definición en la finalidad desprende una falta de personalidad al conjunto que pasa factura, algo excesivamente obvio en los últimos veinte minutos de la cinta, en los que AYER termina por pasar por el aro y filma un episodio bélico totalmente inverosímil que convierte el carro de combate en una suerte de Álamo acorazado.

 

CORAZONES DE ACERO. Crítica de la última película de DAVId AYER, que se centra en las aventuras de una unidad acorazada capitaneada por BRAD PITT en la II Guerrra Mundial

 

En el apartado de definición de personajes nos encontramos con el mismo problema. Mientras el personaje del sargento Wardaddy (BRAD PITT en uno de sus mejores papeles, todo hay que decirlo) resulta muy atractivo e interesante en su rol de líder que ante sus hombres se comporta como un recio soldado curtido por el salvajismo de la guerra, pero cuya humanidad es mucho mayor que la de cualquier tripulante del tanque, sufriendo en silencio y soledad las atrocidades y los desmanes del campo de batalla. El joven y novato soldado Norman Ellison (LOGAN LERMAN) en cambio sufre de un tratameinto mucho más lineal y su evolución, de muchacho inexperto que ni ha disparado nunca un arma ni baraja la posibilidad, resulta poco convincente. El resto de la unidad, encarnada por un correcto (para variar) SHIA LABEOUF, MICHAEL PEÑA (rostro ya muy popular desde sus trabajos en CRASH y WORLD TRADE CENTER) y JON BERNTHAL (muy reconocile por todos los seguidores de THE WALKING DEAD) está muy estereotipada pero funciona correctamente. Los tres dan vida a personajes duros y los tres funcionarán como tutores, junto a Wardaddy, del soldado por accidente Norman.

 

CORAZONES DE ACERO. Crítica de la última película de DAVId AYER, que se centra en las aventuras de una unidad acorazada capitaneada por BRAD PITT en la II Guerrra Mundial

 

Con todo esto, lo más acertado de la cinta, lo que sobresale sobre todo el conjunto, es la visión que aporta AYER sobre la guerra. CORAZONES DE ACERO no se corta (y hasta parece que a veces se recrea) en mostrar la cara más “sucia” de la contienda para dejar claro que ir a la guerra no es una excursión con los amigos. La apilación de cadaveres, los efectos de la contienda sobre los civiles, la sordidez que arropa el campo de batalla y los salvajes ajustes de cuentas retratan sin florituras la realidad de cualquier enfrentamiento armado. En la guerra abierta no hay opción para la ética o la moral Cualquier mujer, civil o niño pueden ser mensajeros de la muerte.  Ante este panorama, el filme acierta al incidir (obligatoriamente) en el compañerismo y la camaradería que gobiernan las relaciones entre los soldados en el frente. Un fallo o la falta de decisión no significa la posible muerte de uno, puede significar también la muerte de un compañero.

Algo más de dos horas que suponen una cita obligada para todos los amantes de la II Guerra Mundial y los aficionados a los vehículos militares  y que nos recuerdan una vez más la absurdo de las guerras. Los fan de BRAD PITT estáis de enhorabuena.

 

LO MEJOR:

  • El cuidado diseño de producción (por primera vez vemos un Tiger real en pantalla en una producción).
  • La crudeza de sus escenarios.
  • Las escenas de combates con los tanques como protagonistas. Una gozada.

LO PEOR:

  • Su falta de definición y su afán por tocar todos los géneros.
  • Los espectadores que vayan al cine esperando algo parecido a DAS BOOT (WOLFGANG PETERSEN, 1981) en un tanque saldrán de la sala insatisfechos.
  • Toda la secuencia final. No hay quien se lo crea sin posicionar mentalmente en la acción a viejas glorias del cine de acción más ochentero.

 

Alfonso Caro

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