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LOS ANTECEDENTES

En verano de 2014 saltaba a la prensa la noticia de “el monstruo de Ciudad Lineal”, un pederasta que rondaba la zona de Madrid. Y fue precisamente ese titular el que llamó la atención del debutante en el largo Ángel González. Intrigado, comenzó a levantar el guion de Compulsión basándose muy libremente en este concepto de “maldad humana”.

LA PELÍCULA

Comenzamos de la mano de una joven prostituta primeriza y terminamos cubiertos de sangre. La premisa de la historia es bastante sencilla: un marido con una amante y una mujer en busca de la verdad. Lo que encuentra va más allá de lo que espera: una espiral de violencia y la sensación de no conocer a su marido.

Con un presupuesto muy limitado, el filme consigue de manera muy solvente manejarse dentro del thriller. A través de elementos sencillos y códigos del género, consigue construir una atmósfera que queda rotundamente marcada por esa finca alejada de la civilización en la que transcurre la gran parte de la acción.

El guion juega hábilmente y con mucha soltura con los personajes y sus posibilidades: diferentes elementos, estrategias y espacios se recorren de forma ágil para generar una tensión constante que sostiene una narración sobresaliente con éxito. Sin embargo, la película termina perdiéndose en su propio juego: cuando alcanzamos el final, nos damos cuenta de que los personajes están muy desdibujados. Precisamente hablábamos de que esta mujer no conoce a su marido, pero el mayor defecto de la película es que, después de todo su metraje, el espectador tampoco. Si bien somos capaces de empatizar durante una hora con la protagonista, al “malo” es más difícil entenderlo, y no porque sea un psicópata, sino porque apenas está desarrollado, y siendo el principal desencadenante de la acción, este hecho termina evidenciando que la película es en realidad un juego, muy bien ejecutado, pero un juego.

Hay un notable trabajo creativo en la posproducción del filme: toda la propuesta de montaje y sonido está perfectamente medida y juega un papel vital a la hora de transmitir. Domina un lenguaje efectista que acentúa momentos y guía la narración con mucho pulso. Todo lo anterior, sumado a un trabajo de fotografía muy cuidado que apuesta por zooms dramáticos y primeros planos, nos llevan a pensar en el mejor cine de género de finales de siglo.

ELLOS Y ELLAS

Es admirable la manera en la que tres actores sostienen la película. Por su parte, Marina Esteve y Paco Manzanedo componen un matrimonio trabajado, pero es Susana Abaitua la que abre el filme y la que resulta completamente magnética hasta el final.

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

La secuencia de arranque: una llamada de teléfono, un vestido rojo y un personaje misterioso. Entramos de lleno, a partir de muy pocos elementos, en la vida una joven “prostituta” para, a partir de su incidente, construir toda la película, estableciendo claramente el tono y la atmósfera.

LA SORPRESA

Pese a contar con una violencia que en ocasiones puede resultar hasta gratuita, la manera de mostrarla en cámara es de lo más elegante y medida, cosa que es de agradecer y que no siempre sucede en este tipo de cine.

TE GUSTARÁ SI…

Eres fan del género.

LO MEJOR:

  • Susana Abaitua.
  • La manera en la que se juega con las expectativas constantemente y la intensidad que logra generar a través de muy pocos recursos con un guion espléndido.

LO PEOR:

  • Este guion espléndido en estructura y ritmo resulta vago a la hora de perfilar personajes y temas, pues se queda en la superficie.

 

Juan Luis Martínez

 

EL PALOMITRÓN, MEDIO OFICIAL DE #27CFM

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