El Palomitrón

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Méliès + Ximo Abadía - El Palomitrón
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BIBLIOTECA: MÉLIÈS, DE XIMO ABADÍA

Se abre el telón. Georges Méliès, apuntando como siempre hacia las estrellas, la encuentra. Es Jeanne d’Alcy, con quien contrajo su segundo matrimonio y, esta vez sí, duró hasta la muerte del director francés. Ella flota entre los astros sentada sobre una luna menguante. Él pone en marcha la construcción de un pequeño cohete y emprende su Viaje a la luna particular.

George-Méliès-1 portada - El Palomitrón

A lo largo de este libro (Méliès, Editorial Libre Albedrío) se narra una historia del visionario director que, en los albores del cine, supo ir colocando una pieza clave tras otra, influyendo de forma decisiva en todo lo que vendría después, particularmente a nivel técnico y de narración a través de imágenes. Impresionado por la primera representación del cinematógrafo de los Lumiére, Méliès (una cabeza en constante proceso de creación) se lanzó a la producción de sus propias películas. Todo comenzó con Une partie de cartes, en 1896, que no sólo fue su primera película, sino que además se considera el primer remake de la historia (la original era de Louis Lumière, Partie d’écarté, del mismo año).

Mediante los particulares dibujos de Ximo Abadía, seremos partícipes de una de las aventuras oníricas de Méliès. Al igual que su cine siempre estuvo marcado por los viajes fantásticos a mundos imposibles, entre las páginas de este libro encontraremos numerosas referencias gráficas a la filmografía del francés. Por ejemplo, a Un homme de têttes, donde logra dar la sensación de que un hombre juega con sus cuatro cabezas, quitándoselas y colocándolas sobre una mesa, mientras estas no dejan de moverse. Méliès continúa el viaje hacia su musa, seguido de cerca por el tren de, quizá, Panorama pris d’un train en marche, atravesando bosques y montañas, luchando contra fuerzas sobrenaturales que resultarán familiares a todo aquel que se haya sentido atraído por su obra.

Un creador único

Considerado, y con razón, el mago del cine, Méliès da un paso gigante en cada una de sus películas, utilizando el ingenio, sorteando los límites de lo que hasta ese momento se había inventado para poder partir personas en dos, crear monstruos, hacer desaparecer palomas, estrellar cohetes en la Luna… Y gracias a esto, se avanzaba en todo aquello que sorprendiera al público que asistía al nacimiento de un nuevo arte: explosiones, stop trick, cámara rápida, fabricando nuevos gags y creando el stop motion.

Así, mediante un viaje de imágenes oníricas y referencias, mares bravíos y soles malvados, estrellas y musas, recorreremos el imaginario de uno de los grandes impulsores del cine.

Pablo Núñez Noriega

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Walter Murch tiene la teoría de que la felicidad es dedicarse a lo que te gustaba con diez años, y yo tengo un problema porque en mi caso no recuerdo con exactitud de qué se trataba. Mientras tanto, hablo por la radio y escribo en sitios. No confirmo que fuera lo que me gustaba con diez años pero tampoco lo descarto.