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70 SSIFF: CRÍTICA: UN AÑO, UNA NOCHE

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ANTECEDENTES

Isaki Lacuesta sabe perfectamente lo que es ganar el Festival de San Sebastián. De hecho, lo hizo hace once años con Los Pasos Dobles y repitió hace cuatro años con Entre Dos Aguas, una película sensible que le valió el gran galardón del festival. Varios años después, Lacuesta ha decidido probar suerte en el Festival de Berlín con una película en lengua francesa, Un Año, Una Noche, que recuerda el atentado de la sala Bataclan y analiza los efectos secundarios a los que se enfrentan los supervivientes del atentado. Tras luchar por el Oso de Oro, que recayó en Alcarrás, Lacuesta presenta su película en la sección Perlak del Festival de San Sebastián.

LA PELÍCULA

El equilibrio del relato es sumamente importante a la hora de contar una historia. Más todavía cuando se trata de una narración cargada de matices y de sentimientos complejos, los cuales se encuentran soterrados en la parte más profunda del alma. Es por ello que el comienzo de Un Año, Una noche me desconcierta. Las continuas idas y venidas, sumadas al onirismo al que Lacuesta se abraza sin complejos, se presentan como obstáculos que nos impiden empatizar y entender por completo a los dos personajes principales.

La película mejora a medida que avanza, aunque nunca abandona esa tendencia barroca que ensombrece un relato que podría haber sido mucho más íntimo. A pesar de todo ello, con el paso de los minutos, logramos ir empatizando con los supervivientes de la barbarie vivida en la sala Bataclan y la película se estabiliza. El problema es que llega tarde. Además, su duración resulta excesiva y sus argumentos redundantes. Da la sensación de que podría haber finalizado muchos minutos antes y la impresión que nos dejaría sería exactamente la misma, pero con la sensación de que Un Año, Una Noche tiene la virtud de abreviar.

Por otro lado, no debemos olvidar tampoco que Lacuesta es un virtuoso y que su estilo visual es magnífico. De hecho, Un Año, Una Noche posee varias escenas que son capaces de encoger el corazón y de recordarnos la razón por la que se adquiere una entrada para ver esta película. Una pena que estos momentos se camuflen en una película un tanto caótica y pretenciosa.

ELLAS/ELLOS

La elección de los actores principales a la hora de realizar una película siempre es algo crucial. En este caso, Lacuesta acierta de pleno con la elección de Noémie Merlant y Nahuel Pérez Viscayart, dos intérpretes de altísimo nivel que no defraudan. Hablando especialmente de Merlant, que ya ha presentado otras películas en pasadas ediciones del festival, se debe mencionar que se ha convertido ya en una de las mejores actrices del mundo. Es cuestión de tiempo que su nominación a los grandes premios del cine entregados en Hollywood llegue. Dicho esto, los actores secundarios cumplen también con nota. Natalia de Molina, Enric Auquer y C. Tangana ofrecen unas interpretaciones frescas y dinámicas que contribuyen a la fluidez de la película, que no se estanca cuando ellos se encuentran en pantalla. Desde luego, su elección en el casting fue un gran acierto.

LA SORPRESA

La situación en la que los supervivientes a un atentado quedan estremece y sorprende a partes iguales.

LA SECUENCIA/ EL MOMENTO

Las secuencias del momento del atentado están rodadas con un pulso y un manejo de la tensión soberbios.

LO MEJOR

  • Noémie Merlant y Nahuel Pérez Viscayart.
  • Las escenas del atentado, que poseen una fuerza y tensión impresionantes.
  • Los momentos en los que se centra de forma íntima en el efecto que el atentado causa en la relación de pareja.

LO PEOR

  • Su tendencia barroca.
  • El excesivo gusto por lo onírico.
  • Lo pretenciosas que resultan algunas escenas.

Jorge G. Leguina

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