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5 RAZONES PARA VER ‘VASIL’

Historias para no contar

Vasil es la ópera prima de la valenciana Avelina Prat, una película que cuenta la historia de un inmigrante búlgaro en España, las dificultades a las que se enfrenta y cómo forja una bonita amistad con Alfredo, un local que le acoge en casa. La película está protagonizada por Ivan Barnev y Karra Elejalde, y cuenta con la participación de Susi Sánchez y Alexandra Jiménez. Llegará a las salas el próximo 4 de noviembre de la mano de Filmax y aquí os damos 5 razones por las que no os la podéis perder.

1. EL GUION Y SUS DIÁLOGOS

Vasil brilla por muchas cosas, pero lo que consigue que el ritmo de la cinta sea ameno y divertido es lo bien que están escritos los diálogos. Avelina Prat se lanza a la escritura del que es su primer guion de ficción en un largometraje. La carrera de la directora en el apartado del guion únicamente está amparada por su participación en varios cortometrajes y algún documental. Sin embargo, Avelina Prat expone una habilidad notoria en la creación de situaciones y conversaciones entre los protagonistas, que los hacen crecer y evolucionar. Asistimos a diálogos entre los personajes, de gran profundidad, capaces de aguantar una escena de varios minutos sin cortes. Encontramos secuencias memorables, en las que los protagonistas divagan, ríen o cuentan historias.

2.  LA INMIGRACIÓN EN ESPAÑA SIN TABÚES

Vasil es un inmigrante procedente de Bulgaria, que se ha visto en la situación de llegar a España y tener que buscar un trabajo. La película narra las dificultades de Vasil a la hora de buscar ayuda en la administración pública o conseguir un empleo. Aún durmiendo en la calle debe sufrir el juicio de las personas que lo discriminan por su origen sin ni siquiera conocerle. Por suerte para Vasil, Alfredo no es como los demás. Esta es la triste realidad de la inmigración que el cine español nunca se había detenido a escenificar. Encontramos, durante los últimos años, películas sobre inmigración sudafricana que tienden a la catástrofe (Mediterráneo de Marcel Barrena, Adú de Salvador Calvo), o algunas que ocurren en nuestras ciudades, que cuentan situaciones más cercanas, con pequeñas historias de inmigrantes en la pobreza (En los márgenes de Juan Diego Botto, Biutiful de Alejandro González-Iñárritu). Vasil muestra una realidad más cercana de la que creemos, una inmigración diferente a la que los medios muestran, que está a pie de calle. Puerta con puerta.

3. UNAS INTERPRETACIONES ENTERNECEDORAS

Si bien el tema que trata la cinta es dramático, las interpretaciones del elenco consiguen llegar al corazón del espectador. La química entre los personajes conforma una película agradable, de cómodo visionado, a través de la cual empatizamos fácilmente y de manera natural con la problemática que se trata, sin sentimentalismo. El maravilloso tándem que componen Karra Elejalde e Iván Barnev articula el desarrollo del film, evolucionando de una relación políticamente correcta a una bonita amistad no reconocida. Mención aparte merecen las interpretaciones del resto de personajes, como la curiosidad que muestra Luisa, la hija de Alfredo, interpretada por Alexandra Jiménez, que hace un gran esfuerzo por entender el cambio de parecer de su padre hacia los extranjeros. O la picardía del personaje de Susi Sánchez, que intenta aprovecharse del pobre Vasil.

4. LA FOTOGRAFÍA DE SANTIAGO RACAJ

Santiago Racaj, director de fotografía habitual de Jonás Tueba o Fernando Franco, después de haber participado en películas como Verano 1993, Josefina o Viaje al cuarto de una madre, entendemos que esta película no podía contar con otro operador que no fuera él. A través de imágenes fijas, con tratamientos de luz naturalistas y usando luces diegéticas, encontramos espacios que alternan constantemente entre noche y día, y que reflejan el paso del tiempo en esta historia. El apartamento dónde ambos conviven cambia de parecer, convirtiéndose en un espacio íntimo, mucho más cómplice, por las noches.

5. UN ESTILO INTIMISTA PARA UNA HISTORIA DE AMISTAD

Al fin y al cabo, Vasil es la historia sobre una amistad. Un tipo un tanto intolerante se da cuenta que tiene muchas cosas en común con un extranjero que, no entiende muy bien porqué, ha acogido en su casa. La relación entre ambos va creciendo a través de viejas historias y partidas de bridge y de ajedrez, en las que Vasil siempre gana. Vasil despierta en Alfredo una humanidad que su hija creía perdida. Es increíble cómo Avelina Prat construye esta historia intimista y elegante, que en manos de otro director podría haber caído en el abuso del tópico. La directora prioriza el afecto de los personajes por el prójimo, el desconcierto del extranjero al llegar a un país nuevo y la esperanza de que aún existan buenas personas dispuestas a ayudar sin esperar nada a cambio. Vasil no es en absoluto un alegato escandaloso acerca de la inclusión y aceptación de las personas inmigrantes que andan perdidas en nuestro país. Su mensaje real es más poderoso si cabe.

¡Dentro adelanto!

 

Pablo Sánchez

 

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