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Transparent season 4 - El Palomitrón

A los miembros de la familia Pfefferman es igual de fácil quererlos que odiarlos. Tras una maravillosa primera temporada, en la que Maura tiene afrontar su proceso de reasignación de género y sus hijos adaptarse a su nueva situación familiar, Transparent ha desafiado periódicamente a los espectadores con los caprichos de unos personajes que no saben con qué nueva terapia solucionar sus problemas personales.

De la Maura frágil pero valiente bajo su nueva identidad a la señora que se niega a ser atendida en un hospital público no hay mucha distancia. Esto no le resta coherencia al personaje, pues es fácil ignorar tu condición de oprimido cuando perteneces a un bando opresor en distintas circunstancias, pero aviva nuestra relación de amor/odio con ella. Eso sí, basta verla liberarse tirando sus prótesis al mar para olvidarnos de sus caprichos de señora rica.

Maura Pfefferman - El Palomitrón

En tus tierras bailaré

Atención: a partir de aquí hay spoilers de la cuarta temporada

La mayor parte de la cuarta temporada de Transparent se desarrolla en Israel, enfrentándose la serie al mayor reto desde sus inicios: tratar el conflicto palestino y salir airosa de contar la injusta realidad de los habitantes de Cisjordania a través de las experiencias de una familia judía. Jill Soloway no solo lo logra, sino que explora como nunca las relaciones afectivas de los personajes al reunirlos en un mismo espacio durante media temporada. Salir de su entorno les sienta muy bien a los Pfefferman, que emocionan mucho más conversando en el mar que tratando de ponerse místicos practicando cualquier rito espiritual.

El viaje de Ali

Gaby Hoffmann - El Palomitrón

Transparent siempre ha sido una historia muy personal para su creadora. La historia de Maura sucedió en la propia familia de Jill Soloway, que siempre ha tenido en Ali (Gaby Hoffmann) a su alter ego. La guionista y directora ha salido recientemente del armario, identificándose como persona de género no binario, y ha aprovechado la cuarta temporada de su serie para tratar el tema.

Ali sufre dos epifanías paralelas en su viaje a Israel. Esa Jerusalén convertida en una Disneylandia para judíos y que participa del sufrimiento de sus vecinos no es la que ella imaginaba. También tiene que aprender que la identidad de género va más allá de las etiquetas hombre-mujer con las que siempre se había tenido que identificar. Ese viaje emocional hacia dos realidades que jamás se había planteado vivir ha sido el hilo conductor de una temporada que nos ha reconciliado definitivamente con la serie.

Por mucho que nos pueda irritar Transparent a veces, nunca dejaremos de reconocer la valentía de unas creadoras que, en menos de 3 horas de temporada, han hablado de poliamor, el drama palestino, géneros no binarios, feminismo o abusos sexuales. Sean más o menos irritantes los personajes a través de los que se nos cuenten todas esas cosas.

La cuarta temporada de Transparent está disponible en Movistar Series

Fon López

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He crecido viendo a Pamela Anderson correr a cámara lenta por la arena de California, a una Carmen Maura transexual pidiendo que le rieguen en mitad de la calle, a Raquel Meroño haciendo de adolescente con 30 años, a Divine comiendo excrementos y a las gemelas Olsen como icono de adorabilidad. Mezcla este combo de referencias culturales en una coctelera y te harás una idea de por qué estoy aquí. O todo lo contrario.

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