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Spiderman: 5 décadas de amistosa vecindad (II). La Biblioteca de Arkham en El Palomitrón

 

Si en la entrega anterior os hablábamos de la génesis de Spiderman y sus primeros pasos en la década de los 60, en esta entrega nos vamos a centrar en el desarroll de Spiderman en la década de los 70.

 

EL CAMINO A LA TRAGEDIA.

Los años 70 fueron una década de expansión para Marvel y Lee. Cada vez había más series, personajes y gente trabajando en la “redacción” (Lee acuño la expresión Marvel Bullpen, pero realmente los autores solo iban para entregar sus trabajos). Poco a poco los personajes Marvel se habían ido convirtiendo en iconos pop y cautivado a niños y adolescentes, llegando a tener clubs de fans compuestos por miles de seguidores, que incluían a sus personajes favoritos en las listas de los 25 personajes más admirados por los universitarios (codeándose en los primeros puestos con gente real como J.F.K o Martin Luther King). Lee cada vez estaba más alejado de la escritura de cómics, tratando de crear novelas u obras de teatro experimentales, vender licencias, dar charlas en las universidades y ser la imagen pública de la editorial. De los cómics ya solo supervisaba la línea editorial y que los personajes no se salieran de los parámetros que marcaba.

Estos parámetros solo se circunscribían en las series señeras de la editorial (Vengadores, Los 4 Fantásticos, Hulk, Spiderman, etc…), ya que eran las más franquíciables. En el resto de las colecciones se dejaba espacio a las diferentes sensibilidades de los autores. Así salieron algunas de las historias más psicodélicas que se han dado en la historia de Marvel. Los autores eran todos jóvenes que buscaban la inspiración en las drogas psicodélicas y lograron empatizar con toda una generación que experimentaba con ellas. Mientras, Kirby se había ido harto de bajos sueldos, cargas de trabajo eternas, desconsideraciones y montó su universo particular en DC comics: el cuarto mundo.

Lee buscaba como obtener nuevos beneficios para la empresa, seguía creyendo en su fuero interno que el mercado era ciclotímico: algún día los cómics volverían a estar en la parte baja de las listas de ventas, por lo que contactaba con todas las empresas que podía, y si la negociación llegaba a buen puerto, intentaba que ésta se viera reflejada en los cómics. Fruto de estas negociaciones llegó el Spidermovil, fabricado por una  empresa juguetera y anunciado como el buggie de Spiderman, un vehículo que trepaba por las paredes y lanzaba redes…Lee obligó a los guionistas a que el personaje lo llevara en sus aventuras, por muy estúpido e inútil que fuera.

 

Spiderman: 5 décadas de amistosa vecindad (II). La Biblioteca de Arkham en El Palomitrón
El Spider-Buggy.

 

Según Lee se alejaba del día a día (y creándose enemigos por el camino con sus declaraciones), llenó la redacción de gente joven que había crecido con sus primeros cómics. Daba igual sí eran meros adolescentes que no tenían experiencia en la escritura o la edición de cómics. Lee solo pedía que fueran rápidos y se mantuvieran dentro de las líneas rojas marcadas por él. Y entre todos los contratados destacaban los imberbes Roy Thomas y Gerry Conway, llamados a escribir una de las páginas más dramáticas del trepamuros.

 

LA MUERTE DE GWEN.

Roy Thomas actuaba como editor jefe de Marvel (por debajo suyo estaban los editores a secas, que solo se ocupaban de unas cuantas colecciones, mientras él supervisaba todas y decidía en última instancia) a la vez que escribía colecciones como Los 4 Fantásticos y Spiderman. Debido a la carga de trabajo cada vez mayor, en 1972 pasó los guiones al veinteañero Gerry Conway. Eran muy buenos amigos y trabajaban en armonía, pero se sentían limitados por las líneas editoriales. Las aventuras de Spiderman eran siempre iguales: presentación, lucha contra el villano de turno, problemas personales y fin.

Cansados de girar constantemente sobre las mismas tramas y personajes insustanciales creados por Lee, decidieron que había que hacer algo para reanimar al personaje y sacarlo de ese círculo vicioso. ¿Cómo hacerlo?, matando a un secundario importante (algo muy habitual actualmente, pero raro en aquellos años). Originalmente la fallecida iba a ser la Tía May, que estaba contantemente yendo de enfermedad en enfermedad y con problemas económicos. Mientras Thomas y conway hablaban de cómo iban a tratar el fallecimiento de Tía May, Romita Sr. se unió a la conversación y mencionó que quizás fuera más impactante que muriera Gwen, algo que inmediatamente convenció a Conway, que vio en esa posibilidad un fuerte potencial a nivel argumental. según Conway, Gwen era “un cero a la izquierda, una cara bonita. No aportaba nada al conjunto. Para mí, no tenía sentido que Peter acabase con una monada como esa que no tenía problemas. Solo una persona perturbada acabaría con alguien perturbado como Peter. ¡Y Gwen Stacy era perfecta!”.

 

Spiderman: 5 décadas de amistosa vecindad (II). La Biblioteca de Arkham en El Palomitrón
Sospechosos habituales: Conway, Kane y Romita Sr.

 

Para empezar a hilar la muerte de Gwen, Conway recurrió a El Duende Verde, Norman Osborn, padre de Harry, el mejor amigo de Peter. Éste era un financiero acosado por problemas monetarios que se lanzó a la creación de villanos para desviar la atención de sus actividades ilegales. Finalmente, y gracias a un supersuero de su creación, se acabó convirtiendo él mismo en un supervillano. Amnésico tras un combate con Spiderman (y así olvidando de paso que había descubierto la doble vida de Peter) vuelve a sus actividades financieras. Pero la caída en las drogas de su hijo hace que recupere la memoria y decida vengarse de Spiderman. Para ello opta por atacar a Peter donde más le duele (aunque décadas después, y en una lamentable historia, veremos que había otras razones): matar a su chica, Gwen Stacy.

El remate a la historia de su muerte vendría cuando alguien (nunca que ha sabido quién fue) añadió una onomatopeya a la escena en que Spiderman frena su caída y daba a entender que esta acción le rompía el cuello. Nunca sabríamos a ciencia cierta si ya estaba muerta cuando El Duende Verde la lanzó desde el puente George Washington, o fue Spiderman el que accidentalmente provocó su muerte. Si Conway nunca lo aclaró, el Duende sí lo hizo….pero, ¿podríamos fiarnos de un perturbado que solo buscaba atormentar a Spiderman?. Así nació el mítico The Amazing Spider-Man #121 (junio 1973). En el siguiente número, y tras una pelea épica, Norman muere empalado por su propio aerodeslizador.

 

Spiderman
Portada e interior de Amazing Spiderman #121, muerte del Duende Verde

 

Cuando Lee “se enteró” de la noticia por una turba de enojados fans, se desligó de la historia diciendo que se había realizado a espaldas suyas, algo que Conway niega por activa y pasiva, ya que ni Thomas ni él tenían poder suficiente para que la editorial aceptará la historia. Y aunque no se le hubiera comunicado, en algún paso entre la creación de la historia y su publicación, él habría sabido de ella y podría haberla parado. Lee en ningún momento valoró si la historia era buena, o que supusiera un paso adelante en la historia de Spiderman, solo pensaba en el que dirían los aficionados y, ante el enfado de estos, decidió que había que volver a traer a Gwen de entre los muertos.

Así nació una saga menor para el momento en que se publicó, pero que dos décadas más tarde llevaría al personaje a sus cotas más bajas de calidad creativa.

 

LA PRIMERA SAGA DEL CLON Y LA VUELTA A LA VIDA DE GWEN.

Lee se dirigió enfadado a Conway y Thomas, quería de vuelta a Gwen y lo quería ya. Estos idearon que Miles Warren, uno de los profesores universitarios de Peter y Gwen estuviera enamorado locamente de ella, y en un arrebato de locura decide clonar a los dos. Cuando es descubierto por un compañero de claustro, lo asesina y crea la doble personalidad de el Chacal, pero viven ajenos el uno del otro.

Como también ha clonado a Peter, descubre que este es Spiderman, lo que le lleva a ser uno con el Chacal. Ya no existe Miles Warren, solo el Chacal y una misión en la vida: vengarse de Peter/Spiderman por haber matado (y amado) a Gwen. Y para ello se enfrenta a Peter y a su clon en el estadio de los Mets. Pero nada sale como él esperaba: el clon de Peter decide, en última instancia, sacrificarse para salvar a Spiderman y Gwen, llevándose por delante al Chacal (The Amazing Spider-Man #141-151).

 

Saga del clon
El impactante regreso de Gwen y Chacal narrando como creó el clon de Gwen

 

El clon de Gwen desapareció y en años no supimos de ella. Habían cumplido las órdenes de Lee y los aficionados: traerla de vuelta al personaje, pero como ahora parecía que la gente estaba más contenta con MJ, la hicieron desaparecer. Parecía que ahí había acabado todo, pero pocos personajes se quedan muertos o desaparecidos en Marvel. Muchos años después sabríamos durante las “The Evolutionary Wars” (“La guerra de la evolución” en España) que no era un clon real, sino la ayudante de Warrem modificada genéticamente para asemejarse física y mentalmente a la original. Finalmente acabó casándose con un clon del profesor Miles (llamado Warren Miles) y viviendo en Londres bajo su verdadero nombre: Joyce Delaney.

Pero en el universo de Spiderman nada es sencillo: posteriormente se reveló (“Spider-Island deadly foes #1”) que no era el único clon de Gwen, ni siquiera había sido la primera. Existía un primer, y real, clon, llamado Abby-L, que al enterarse de su situación de clon desechado, decidió acabar con quien la había sustituido. Tras matar a Joyce, decidió matar a quien la había creado y desechado. Pero enfrentada a un monstruoso Kaine (un clon defectuoso de Peter) acabó encontrando la muerte en la explosión del laboratorio del Chacal. Así acaba la historia de los clones de Gwen….que conozcamos.

 

EL FINAL DE LOS LOCOS 70.

El Bullpen era cada día más ingobernable: escritores que se saltaban las directrices editoriales, dibujantes que entregaban tarde o sobre la fecha para que no se pudieran tocar sus cambios, clanes, rencillas, autores que se autoeditaban, sueldos escasos, etc…y Lee no se preocupaba en demasía. Estaba ocupado saliendo en revistas de famosos, vendiendo y comprando  licencias (aunque no tenía mucho ojo para comprarlas: rechazó de inicio las de Conan y La guerra de las galaxias y fue Roy Thomas quien le convenció). Los editores jefes llegaban y se iban sin casi haberse sentado en su despacho: en un momento dado llegó a haber 6 en un lapso de 20 meses. Y de la idea original de Lee de mostrar un universo cohesionado, cada vez había menos en los cómics.

Y cada día había más series. Spiderman consiguió su segunda cabecera, llamada “Peter Parker, The Spectacular Spider-man”, aunque ya existía una segunda serie apócrifa. “Marvel Team-Up”, una serie en la que Marvel juntaba a dos héroes en lo que solían ser aventuras autoconclusivas y con débiles lazos de continuidad. Se la considera una serie de Spiderman, ya que de los 150 números de los que contó, este solo dejó de aparecer en 9.

Finalmente los dueños de Marvel y Lee se hartaron del desgobierno y tras la marcha de muchos autores, desesperados porque no se les respetaba (creativa y económicamente), decidieron que había que poner orden allí y colocaron a un joven Jim Shooter (que tenía el record de ser el escritor más joven de “La legión de Super-heroes”: 14 años) que llevaría la editorial a la modernidad, aunque se hizo múltiples enemigos por el camino.

 

 

Alberto Plumed

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