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OPERACIÓN CACAHUETE. Crítica. Cine en familia.  Cine y estrenos en El Palomitrón

 

Todo héroe que emprenda su odisea particular conseguirá en el trayecto algo más aparte de conseguir el tesoro, matar el dragón, o sacar a Excalibur de la roca: Se llevará una lección aprendida. Y Surly, la ardilla protagonista de la historia presente, muy terco y egoísta, también tiene un largo camino por recorrer y recapacitar, dada su cabezonería.

Todo empieza una apacible tarde otoñal en el parque de Oakton (ciudad ficticia situada en el estado de Virginia). Tras un percance provocado por Surly y su compañero Buddy (una rata muy amiga de sus amigos), son desterrados del parque. Por casualidad, encuentran un almacén de frutos secos y planean dar el golpe de sus vidas, aunque sin quererlo se verán involucrados en otra trama llevada a cabo por humanos, en un auténtico nut job, como propiamente indica el título original con ese juego de palabras.

 

OPERACIÓN CACAHUETE. Crítica. Cine en familia.  Cine y estrenos en El Palomitrón

 

 

Como en otras ocasiones, OPERACIÓN CACAHUETE anexiona a personas con animales, y las confabulaciones de los dos bandos se retuercen a lo largo de la cinta. Y aquí, como suele ocurrir siempre, los animales salen mejor parados. Ellos personifican los problemas de la sociedad, y la consecuente fábula muestra un claro aprendizaje. Seguramente será coincidencia, pero el guion esconde varios  problemas políticos que siguen estando de actualidad en los tiempos que corren: los mandatarios corruptos, las mafias, la necesidad ineludible de las figuras heroicas para guiar a un pueblo, o el abuso de poder. Sí, son temas asiduos en las cabeceras de los telediarios. Porque ese botín basado en sacos de cacahuetes, nueces y demás (presentado en escena cual cueva de ALADDIN o Templo Maldito) es el oro, ergo el dinero, ergo la herramienta de la autoridad.

Símiles aparte, lo que sí se repite en el metraje es el incesante mensaje de trabajar en equipo y de preocuparse por el prójimo. Eso, y que no todo son las apariencias (ahí está el ejemplo de Preciosa, la perrita), y así se opta por resaltar valores como la humildad, la sinceridad, y la responsabilidad. Tales emociones son personificadas en cada roedor, mientras que los humanos que aparecen, una banda de truhanes, quedan como las verdaderas fieras del cuento.

 

 

OPERACIÓN CACAHUETE. Crítica. Cine en familia.  Cine y estrenos en El Palomitrón

 

El trazo está conseguido y cada personaje correctamente esbozado. Quizá por estar ambientado en los años 50, el dibujo gana algunos puntos de distinción. Al igual que la animación, el ritmo está equilibrado en cada escena y se pasa con brío de una secuencia a otra. A eso también ayuda la música, con esas primeras notas del anacrónico Gangnam Style (que también aparece, sorprendentemente, en los títulos de crédito).

El largometraje tiene una finalidad clara: aleccionar a los más pequeños a la par de  entretenerles. La productora Toonbox aprueba pero lejos está del maestro Pixar, tanto en contenido como en forma. Así, OPERACIÓN CACAHUETE queda amable pero sin sorprender, amena pero sin ser excitante. Los peques saldrán contentos tras pasar un rato observando roedores de todo tipo, y seguramente, mayores incluidos, con ganas de picotear unas almendras o avellanas. Eso es un punto a favor de la película: el tesoro son frutos secos, y no dosis inconmensurables de glucosa.

 

 

LO MEJOR:

  • Un guion sobrecargado de enseñanzas pero que no abruma a los niños.
  • La luminosa estética.
  • Las voces originales (entre ellas Brendan Fraser, Katherine Heigl o Liam Neeson).

LO PEOR:

  • Pese a sus intenciones, queda como título inferior.

 

 

María Aller

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