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Weinstein - El Palomitrón

Cualquiera diría que hay palabras con derecho de autor. Machismo debe ser una de ellas; si no, no se explica que los medios de comunicación rehúsen usarla cada vez que se habla de las consecuencias de vivir en una sociedad patriarcal. Los que ejercen violencia de género y abusos sexuales deben nacer por combustión espontánea. Son casos aislados, ya se sabe. Era un enfermo, dicen sobre los agresores. Porque tu padre, tu hermano o tu amigo no están enfermos. Ni tú tampoco. Has ido al médico, te has hecho pruebas. Está médicamente certificado: no eres uno de ellos. No eres como Harvey Weinstein. No eres parte del problema.

No es un adicto al sexo, es un depredador. Las declaraciones de Emma Thompson a la BBC han dado la vuelta al mundo. Los adictos al sexo no son como tú y como yo. Nosotros no somos como ellos, ergo esto no es un problema endémico ni nos afecta personalmente, ergo podemos ejercer de aliados con las víctimas. Los publicistas de Hollywood deben haber tenido una de sus semanas más complicadas en mucho tiempo. En cuestión de diez días ha cambiado el paradigma: antes de que las primeras valientes, Rose McGowan a la cabeza, dieran el primer paso, era mejor no hablar. Justo después, seguía siendo peligroso. Ahora que el depredador ha confesado y el escándalo ha saltado por los aires, los comunicados y las declaraciones se solapan.

El Palomitrón - Harvey Weinstein

Todavía quedan muchos por hablar. Sobre todo algunos socios, colaboradores y amigos cercanos de Weinstein en la industria a los que resultaría imposible comprender si se manifestasen profundamente sorprendidos. ¿Alguien es capaz de creer que una persona que abusa sexualmente y de manera sistemática de mujeres en privado mantiene una actitud intachable en público? ¿Nunca sospecharon de nada? ¿Ni un solo comentario repugnante acerca del físico o la sexualidad de una actriz? ¿Ni un eco de los rumores que llevan sonando en la industria desde que hace más de una década se publicara Sexo, mentiras y Hollywooden el que ya se hablaba de los cadáveres que dejó Weinstein en su camino? ¿Ni una confesión de ninguna actriz o de ningún actor que hubiera escuchado la confesión de una actriz víctima de abusos? Sería interesante saber qué tiene que decir al respecto su amigo Matt Damon, el mismo que, al ser preguntado tras interpretar a un personaje homosexual, defendió que los actores deberían mantener su sexualidad en privado, al mismo tiempo que acudía con su mujer a decenas de alfombras rojas.

Al margen de saber qué opinan Damon, George Clooney, Quentin Tarantino y otras grandes figuras de Hollywood relacionadas o no con el productor, el escándalo Weinstein nos presenta la oportunidad de preguntarnos qué falla en un sistema para que se produzcan situaciones así durante tantos años. Cómo puede ser que un hombre abuse sexualmente de decenas de mujeres sin que ellas encuentren los recursos suficientes para encontrar justicia y todos los conocedores de sus actos mirasen para otro lado. Por qué apenas hay mujeres en puestos de responsabilidad. Por qué se invisibiliza a directoras, guionistas, músicas, directoras de fotografía, montadoras y productoras. A quiénes benefician los techos de cristal (esto es fácil de contestar: tarde o temprano, a todos los hombres). Y, lo más importante, de cuántas mujeres tiene que abusar un hombre para que deje de ser un mujeriego y empecemos a verlo como un depredador. ¿Alguien a estas alturas puede creer que este caso es aislado? Si el proverbio dice que cuando el dedo apunta a la luna, el tonto mira al dedo, en este caso Harvey Weinstein no es la luna, sino el dedo.

Fon López

2 Comentarios

  1. No se si mi devoción me ciega, espero que no, pero al menos a Kevin Smith le creo la verdad, teniendo en cuenta que él es de Boston y tiene cierta aversión a ir a Los Ángeles y a relacionarse con gente allí.
    Lo de Tarantino ha sido inexcusable, su silencio estos días y esa intervención para no hacer intervención…Ha sido jodido la verdad.
    Gran artículo. No entiendo muy bien los palos que se le están dando a Seth Mcfarlane, ahora que ha salido el chiste que hizo en 2013, para mi, claramente está aprovechando una ceremonia de premios y el momento de máxima exposición que ello conlleva, para con humor tratar de abrir la puerta que el hijo de mia Farrow ha abierto ahora.
    Cuando hay tantos intereses en que esa ‘puerta’ esté cerrada herméticamente, el humor es lo único que puede abrir otras ventanas.
    Como lo que hizo Hannibal Buress en el caso de Bill Cosby.

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