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Los caballeros blancos, basada en el caso “El Arca de Noé” y dirigida por Joachim Lafosse, narra la misión de una ONG francesa liderada por su presidente, Jacques Arnault, para sacar del Chad a 300 niños huérfanos víctimas de la guerra civil, con la intención de entregarlos posteriormente en adopción a familias francesas. Sin embargo, los miembros de la organización convencen al jefe del pueblo para crear un orfanato en el que acoger a las víctimas de la guerra, encubriendo así su verdadero propósito.

En los últimos años, las pantallas están repletas de historias de superhéroes (Batman vs SupermanCapitán América…) y los espectadores están dispuestos a pagar por ellas. No ocurre lo mismo con películas como Los caballeros blancos, que también tratan sobre héroes pero que carecen de poderes sobrenaturales y no ocultan sus identidades. De este tipo de superhéroes es de los que habla precisamente esta película, y los que realmente deberían cosechar el éxito en taquilla. Lástima que casi nunca suceda así.

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Sin embargo, Joachim Lafosse no muestra la absoluta bondad y buenas intenciones de una ONG en su película; de hecho, ni siquiera toma partido. Y esto hubiera sido lo habitual y fácil, por lo que no hacerlo es lo que convierte a esta película en original y algo distinta a lo que estamos acostumbrados. Arriesga, lo cual es de agradecer. De esta manera, se muestra que la crudeza no solo reside en las guerras o conflictos, sino también en organizaciones cuyo fin es ayudar a las víctimas, planteándose la pregunta de si el fin justifica los medios y si realmente esas personas que forman parte de ese organismo buscan en todo momento hacer de este mundo un lugar mejor. La línea fina que separa el bien del mal es justamente la cuestión que se pone sobre la mesa para ser analizado desde el interior del voluntariado: se nos presenta a un presidente de una ONG, aparentemente comprometido (Vincent Lindon), aunque no del todo transparente, o a voluntarios que parece que, más bien, vayan a disfrutar de unas merecidas vacaciones. Por lo tanto, dicha línea no resulta ser tan clara en muchas ocasiones, aunque en apariencia así resulte.

Lafosse muestra no solo el conflicto moral a gran escala con respecto a las adopciones encubiertas, sino que además plasma esos pequeños conflictos dentro del grupo, creando un clima cinematográfico crudo en casi todo momento. No debe olvidarse, como parece querer transmitir al espectador, que los caballeros blancos también tienen su lado oscuro porque, al fin y al cabo, no dejan de ser seres humanos, y como bien se sabe, el humano es imperfecto. Sin embargo, también introduce una parte humana y bondadosa del hombre, reflejado en la periodista (Valérie Donzelli), que les acompaña en esta misión para realizar un reportaje. El director pone el foco en la relación que entabla aquella con un niño del Chad al que decide adoptar para darle una vida mejor. No solo Valérie Donzelli destaca por su gran labor interpretativa, sino también el resto de actores (sobre todo Vincent Lindon). Todos ellos realizan una extraordinaria interpretación, por lo que da la sensación de encontrarnos ante las personas que verdaderamente vivieron esta misión.

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Los caballeros blancos tiene un buen guion y mantiene su ritmo sin decaer en ningún momento, sin recurrir a la lágrima fácil a través de sentimentalismos falsos. También cabe destacar su aire de documental, que aporta credibilidad y, sobre todo, cercanía al espectador, así como su cuidada fotografía, que desborda realismo en cada fotograma.

Esta película con aires de documental, galardonada en el pasado Festival de San Sebastián con la Concha de Plata, debería ser de obligado visionado, porque invita a todo espectador a reflexionar y, a la vez, a disfrutar de una buena cinta coronada con un final a la altura. Además, resulta interesante y arriesgada la manera de entrar en el lado oscuro de los llamados caballeros blancos, porque parece ser que sí es cierto aquello de que ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos.

LO MEJOR:

  • Su invitación a la reflexión.
  • Su realismo casi palpable.
  • El reflejo del mundo interior de las ONG.

LO PEOR:

  • La poca publicidad de este tipo de películas.
  • Que el espectador, al optar por su visionado, solo busque la acción de Jason Bourne.

Gabriela Rubio

Reseña Panorama
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Abogada defensora de las causas perdidas que nunca ha dejado de soñar. El cine ha sido mi fiel compañero desde que tengo uso de razón, así que toca devolverle todo lo que me ha dado durante todos estos años. Ya no vale ser mera espectadora desde la butaca, ha llegado el momento de actuar, de ir más allá. Ya era hora, ¿no? Luces, cámara y acción.

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