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Olvídense de que esta película es un documental, quítense las manías y la pereza que les puede producir; esta obra se encuentra por encima de separaciones entre ficción y no-ficción. Es un relato cautivador y fascinante, de esos que hacen estremecer, que te dibujan una sonrisa en el rostro y te hacen salir del cine con ganas de más. Vayan, no se arrepentirán.

Tierna pero realista, esta es una historia de supervivientes. Nos muestra la vida de las corista. Ese grupo de jovencitas, por lo general afroamericanas, que llevaron el espíritu negro a la música popular. Desde los finales de los cincuenta hasta la actualidad, tenemos un inmejorable retrato de la modernidad musical. Las canalladas de PHIL SPECTOR, el boom de los setenta y ochenta con Bowie, los Rolling, T-rex o Cocker, y el declive sufrido en los noventa, son sólo parte de los momentos que han protagonizado (siempre en ese sufrido, pero necesario, segundo plano) estas leyendas vivas del Rhythm & Blues o del Rock.

 

2040

 

El film tiene la virtud de no quedarse sólo en una didáctica lección de historia reciente. Va más allá, mucho más allá; nos revela las verdades de estas mujeres y, aprovechando la ocasión, también tenemos la deliciosa oportunidad de entender un poco mejor a algunos iconos como Sting o Mick Jagger. Ellas son grandes artistas, pero viven completamente alejadas del glamour impersonal que suele rodear a los músicos profesionales. Hablan con intensidad y con un punto de morriña de sus dificultades y los sueños frustrados que las siguen acompañando cincuenta años después de lanzarse a la piscina y entrar en tan despiadada industria. Una nostalgia que nos envuelve en todo momento y nos regala ese magnetismo fascinante que se crea cuando la voz habla de fiestas y momentos maravillosos, pero los ojos se inundan de tristeza y de alguna brizna de arrepentimiento. Algunas de ellas consiguieron probarlo y sacaron algún disco propio, otras acabaron desestimando esa idea y se pusieron a dar clases en un instituto o a limpiar casas. Las protagonistas de este documental abarcan un gran abanico de edades y nos dan la oportunidad de ver la evolución de este trabajo. Hay algún caso en el que se rozó el éxito, pero nunca acabando de cuajar. El momento en que LISA FISCHER (una de ellas) nos enseña su minúsculo y desordenado apartamento en Nueva York y nos dice que no sabe donde colocar el GRAMMY que ganó, es una metáfora perfecta de la frustración que sienten todas ellas, del vértigo que produce una montaña rusa como esta.

 

2050

 

Con una banda sonora que sólo se puede describir como deliciosa, consigue llenar los espacios vacíos que se suelen generar en películas de esta índole. La música es un hilo conductor que nos lleva de la mano y nos descubre unas cantantes fabulosas. Sería toda una sorpresa que A 20 PASOS DE LA FAMA no se llevara el OSCAR a mejor documental del año, pero también lo sería que su BSO no se vendiera como churros. Una amalgama de clásicos eternos que, desde Lou Reed hasta Michael Jackson, consiguen esa grandilocuente atmósfera que transmite la magia que rodea a las coristas. Si algo se le puede echar en cara a este grandioso documental es la estructura que sigue. No se crea una linea temporal clara y eso provoca que todo se base en entrevistas, imágenes de archivo, entrevistas, imágenes de archivo. Seguramente le ha hecho mucho daño a esta película estrenarse un año después del estupendo SEARCHING FOR SUGAR MAN. Para el público no acostumbrado a este tipo de obras, la susodicha producción les abrió los ojos y les hizo acercarse al apasionante mundo del documental. El problema se encuentra en que A 20 PASOS DE LA FAMA no tiene una historia tan clara, tan (permitídmelo) de ficción. Esta no es una investigación que va claramente hacia un sitio y en la que se puedan plantear objetivos; esta es una historia que, por su naturaleza, se ve forzada a divagar, a saltar de un momento histórico a otro sin una conexión explicita y que no se puede dividir en los clásicos tres actos que se repiten en la gran mayoría de las películas que vemos. Pero, por favor, no se asusten. Este documental es una delicia y más para los enamorados de la buena música.

 

 

LO MEJOR:

  • La banda sonora.
  • La frescura y veracidad con la que hablan las protagonistas.

LO PEOR:

  • No tiene una linea de guió clara.
  • Que cueste tanto que en nuestro país se estrenen documentales en pantalla grande.

 

 

Adrià Naranjo

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