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El bar. Historias y misterios de los bares míticos de Madrid

Cuentan los trabajadores de El Brillante que en 1997, durante la cumbre de la OTAN en Madrid, Bill Clinton, acompañado de su mujer Hillary y su hija Chelsea, se personó en la entrada del bar acompañado de una muchedumbre de guardaespaldas. No hay registros fotográficos que puedan confirmarlo, pero nadie se atreve a desmentirlo. Un aura de misterio rodea esta anécdota, algo frecuente en todo lo que se refiere a los cientos de historias que nacen y se resguardan entre las cuatro paredes de los locales más emblemáticos de la capital española. Verdad y ficción se confunden cuando se trata de buscar respuestas a las habladurías de las gentes: mitos, leyendas y sucesos reales que nacen entre copas y aperitivos. El bar: Historias y misterios de los bares míticos de Madrid recoge esta y otras muchas anécdotas.

La obra está editada por Lunwerg y prologada por Álex de la Iglesia, que estrenó su película El bar el mismo día que se publicó el libro y a quien tuvimos el honor de poder entrevistar la semana pasada. En su introducción el cineasta no puede evitar comparar el mundo de los bares con el cosmos: “Los bares no son bares. Son universos”, escribe. “Vives el amor, el odio, la lujuria, el cansancio, la desesperación. Los bares están llenos de ángeles caídos, y si rascas con las uñas sobre su negra superficie, algunos contienen demonios”.

El bar. Historias y misterios de los bares míticos de Madrid

Entre sus páginas se encuentran historias de lo más variopintas, como aquella que afirma que en el Costello Club & Nite Club se han cerrado más contratos musicales que en cualquier estudio de grabación. No es de extrañar con un lema que parece más sacado de Uno de los nuestros o El padrino que de un bar madrileño: “Lo que pasa en el Costello se queda en el Costello”.

La Sala Morocco, que fue dirigida por Alaska entre 1992 y 1998; La Ardosa, uno de los pocos bares que tiene una botella de Bass, la cerveza que se fabricó para la boda de Carlos de Inglaterra y Diana de Gales; el Café Pepe Botella, que se vanagloria, como el Costello, de que en sus mesas se lean más guiones de cine y teatro que en cualquier otra productora cinematográfica de Madrid; o Del Diego Cocktail Bar, donde su creador, Fernando del Diego, camarero favorito de Luis Buñuel, sirvió cócteles exclusivos a George Clooney, Sandra Bullock, Hugh Grant y Sharon Stone, entre otros.

Bar El Brillante - El Palomitron

Estas son solo algunas de las historias que recoge esta obra, un título imprescindible para los amantes de las curiosidades que rodean la vida madrileña. Con un elegante estilo horizontal, textos escritos por Mario Suárez y fotografías de Javier Sánchez, El bar: Historias y misterios de los bares míticos de Madrid se ha convertido en uno de los títulos literarios más completos que acompañan al estreno de una película.

Y es que los bares, como escribe De La Iglesia, se asemejan al universo: caótico a la par que equilibrado. Dentro se encuentra el desorden de la vida y la anarquía de las emociones, algo común a todos los locales: el bullicio y el alboroto son su constante universal, lo que los armoniza. Daría igual si hubiese una guerra o una epidemia: los bares siempre estarían abiertos para sus clientes, y los clientes cumplirían con su compromiso llenando las barras de los bares. Serían ellos los encargados de narrar la historia de la humanidad escribiendo en servilletas de papel desde sus taburetes. Lo harían entre risas y lamentos; entre borracheras y luchas desesperadas por mantenerse sobrios; entre historias increíbles y recuerdos caídos en el olvido colectivo. Y lo más importante: entre tapas y cervezas.

David G. Maciejewski

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