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El drama realista por definición es la representación de algún episodio o conflicto en la vida de las personas, cuyo argumento engloba todo el relato. Si a esa definición le añadimos el adjetivo danés y lo ampliamos con el nombre de SUSANNE BIER, el matiz cambia considerablemente. La descripción se transforma al momento en un relato intimista, crudo y realista sobre la  existencia humana que remueve las conciencias más vulnerables, dando al espectador un papel protagonista e implicándolo en el melodrama. SUSANNE BIER, cuyas primeras realizaciones bebían del movimiento DOGMA 95, en películas como TE QUIERO PARA SIEMPRE (2002) o HERMANOS (2004), parece recuperar en esta última película sus planteamientos de dramas corales y descarnados, leitmotiv que ya triunfó y le valió un Óscar en 2010 a la mejor película de habla no inglesa, con UN MUNDO MEJOR.

 

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UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD es una historia de vidas paralelas y confusas, donde se plantea el eterno dilema entre el bien y el mal, una  línea tan fina, que puede romperse en cualquier momento ante situaciones límite. Las relaciones de pareja, la marginación humana, el tormento, la culpabilidad ante ciertas decisiones desesperadas o el caos personal son las principales bazas de este drama arriesgado sobre la ironía de la vida. Andreas y Simon son dos amigos policías completamente diferentes. Andreas es feliz en su vida perfecta, con su mujer y su hijo. Simon, por su parte, está divorciado, tiene problemas con la bebida y su vida es un caos. Todo cambia de repente cuando irrumpen en casa de una joven pareja de drogadictos  y descubren a un bebé encerrado en un armario, en una situación realmente precaria. Andreas, impotente ante tal situación, empieza a perder su idea de lo que la justicia significa y Simon, por su parte, deberá restablecer el equilibrio de lo que es correcto para que la situación no se les escape de las manos.

Para el elenco del film, SUSANNE BIER cuya humanización de los personajes es impecable, la directora ha contado con NIKOLAJ COSTER-WALDAU (JUEGO DE TRONOS, HEADHUNTERS) que da vida a Andreas, protagonista indiscutible de la cinta y cuya interpretación, magnífica, de un padre en una situación extrema roza el límite y hace que ante la crudeza del momento el espectador empatice con el personaje, preguntándose qué haría él en semejante situación. Su compañero Simon, interpretado por ULRICH THOMSEN (LA CELEBRACIÓN, EN TIEMPO DE BRUJAS), al igual que los demás, está perfectamente perfilado. Es la otra cara de la moneda de este tándem policial, la antítesis de lo que Andreas representa, pero a la larga la voz de la cordura y de lo que es justo, personificando la solidez de unos valores que parecían perderse. Un dúo para nada desconocido que vuelve a funcionar de manera perfecta y NIKOLAJ LIE KASS (ÁNGELES Y DEMONIOS, EL NIÑO 44) que se pone en la piel de  Tristan, el típico  drogadicto y delincuente odioso, que aunque cumple su función en toda la trama, su interpretación es algo sobreactuada y no acaba de convencer del todo.

 

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Estamos ante un drama coral de realismo social en situaciones límite cuyo buen desarrollo de guión sigue una rigurosa y buena estructura narrativa, evolucionando hacia un giro  completamente inesperado que hace que valoremos nuestros juicios a priori de la gente y nos demos cuenta de que ante una situación desesperada cualquiera puede perder el norte y hacer una tontería. Una evolución fílmica que no deja ningún cabo suelto y aunque su resolución pueda tacharse de políticamente correcta no se le puede restar valentía a una cinta que remueve conciencias y reafirma que incluso los extremos más opuestos pueden no serlo tanto.

UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD es lo que esperábamos de una directora como SUSANNE BIER. Una historia eterna, de historias entrelazadas y situaciones llenas de crudeza, perfectamente filmada y cuyo desarrollo del conflicto va perdiendo fuerza, a  marchas forzadas, llevándonos a un desenlace previsible y pueril. El mensaje esperanzador de la película sobre la condición humana,  acaba quedándose en una simple anécdota,  para decirnos que la justicia siempre triunfa. 

Hay que señalar que esta historia excesivamente realista, en la que se  exploran dilemas filosóficos, morales y humanos no es apta para todos los espectadores, estamos hablando de una película de autor, lenta y que en ciertos momentos resulta aburrida. Después de visionar la cinta, la pregunta de rigor sería:

¿Qué haríamos nosotros? Señores, el conflicto está servido.

 

 

LO MEJOR:

  • La perfecta interpretación de NIKOLAJ COSTER-WALDAU.
  • El guión arriesgado sobre la moral humana y el eterno dilema entre el bien y el mal.
  • La reflexión a la que implica al espectador.

LO PEOR:

  • El enredo y resolución del conflicto se vuelve pueril, comercial y demasiado previsible.
  • Su profundidad no es apta para todo tipo de público.
  • Lenta  y algo aburrida.

 

 

Silvia Estivill

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