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WIM WENDERS, uno de los exponentes del nuevo cine alemán, apostó desde el primer momento por el guionista noruego BJORN OLAF JOHANNESSEN. Le conoció durante el Laboratorio de Guionistas de SUNDANCE donde el guión de JOHANNESSEN, NOWHERE MAN ganó el primer premio del jurado. El director le pidió que le enviara su próximo trabajo, impresionado por la originalidad de sus ideas, la frescura de las estructuras y la brillantez de sus diálogos. Así, llegó a las manos de WENDERS TODO SALDRÁ BIEN, y no se lo pensó ni un solo momento a pesar de que su éxito PINA estuviese en proceso de postproducción.

Un drama de 118 minutos que se carga al hombro un JAMES FRANCO (127 HORAS, SPIDER MAN) totalmente irreconocible. FRANCO encarna a Tomas Eldan, un joven escritor de personalidad complicada que atraviesa una época de sequía creativa y una crisis con su pareja Sara (RACHEL MCADAMS). Un desafortunado incidente cambiará su forma de ver la vida y su destino profesional afectando a todos los que tiene alrededor e introduciendo a otros que hasta ese momento habían sido completos desconocidos. TODO SALDRÁ BIEN es un viaje a través del dolor más profundo en tres dimensiones.

 

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WENDERS está tan fascinado por la tecnología 3D que para él supone el presente y, sobre todo, el futuro de la industria. No importa que vayamos a disfrutar un poema de efectos especiales y explosiones o un drama denso y estático, el 3D ha ser usado. No obstante, y en esta ocasión, el 3D ha resultado un error. Esta tecnología le da a la película un toque aún más lúgubre oscureciendo los planos hasta no poder distinguir nada. Cada poco tiempo, hay una sensación que llama a desprenderse de las gafas y mirar la pantalla a la vieja usanza. Sin embargo, lo único que obtiene el espectador es una imagen borrosa con gafas y sin ellas.

TODO SALDRÁ BIEN rodó sus interiores en Alemania, y el cien por cien de los exteriores en los paisajes de Canadá. Uno de los riesgos y de los aspectos más interesantes de la cinta es ver doce años de evolución en la historia y en los personajes que se representan a través del paso de las estaciones. Tanto el productor GIAN-PIERO RINGEL como WENDERS eran conscientes del protagonismo y la importancia de reflejar fielmente la transición del otoño a invierno y del invierno al verano. Por este motivo, quedó claro que rodarían en localizaciones originales en lugar de en estudio. Así, TODO SALDRÁ BIEN, se ha convertido en la apuesta más arriesgada y la mayor producción económica de Neue Road Movies Filmproduktion.

Sin embargo, es importante preguntarse sí realmente mereció la pena. Cuando WENDERS habla de la originalidad de su guionista apadrinado con tanta pasión, es cuanto menos descorazonador ver que prácticamente desde el inicio del largometraje la historia empieza a decaer y no deja de hacerlo hasta el final de la cinta. El comienzo realmente no resulta decepcionante, logrando en el espectador una sensación de angustia por la futilidad de la vida, la casualidad algunas veces letal y la imposibilidad de dar marcha atrás en el tiempo al menos unos minutos. A partir de ahí, JOHANNESSEN se mete de lleno en las consecuencias de lo sucedido, moviendo constantemente los puntos de vista pero siempre sumergido en una pena y un dolor que llegan a hacerse insoportables valiéndose en ocasiones de un simbolismo demasiado evidente. Siempre es complicado mover en pantalla sentimientos tan internos como la culpabilidad o la excesiva preocupación, pero lo de dibujar una rosa marchita quizás era una salida demasiado fácil.

 

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Diferentes vidas que giran en torno a un suceso común, algo demasiadas veces visto y presentado de una manera demasiado gris. Algunos de los puntos de vista ofrecidos no aportan nada o casi nada y dejan al espectador esperando eternamente que suceda algo que justifique suficientemente su presencia en la historia. Ese momento nunca llega. Un ejemplo es el excesivo protagonismo del personaje plano y poco creíble de CHARLOTTE GAINSBOURG, o la cuestionable importancia de PATRICK BAUCHAU encarnando al padre de Tomas para sombrear aún más la aspereza del protagonista, por si a alguien no le había quedado claro que el tipo tiende a la melancolía y la tristeza. Mientras unos tienen demasiados (insistimos, demasiados) minutos, otros sorprenden por lo poco que aparecen en pantalla. Y es que RACHEL MCADAMS está correcta en un papel muy corto para acaparar la primera plana. Al final, el que más sobresale es el joven ROBERT NAYLOR, actor canadiense que ya apareció en LOS INMORTALES y que promete convertirse en uno de los próximos guapos del séptimo arte. El binomio NAYLOR-FRANCO y MCADAMS-FRANCO incluso puede arrancar alguna sonrisa al espectador y cortar bostezos de golpe.

El director tres veces nominado al Oscar siempre consigue sorprender al público así que, por favor, tengamos la boca abierta por asombro o por aburrimiento, pero que no deje de hacer cine y, sobre todo, que no deje de apostar por nuevos guionistas.

 

 

 

LO MEJOR:

  • El trabajo que hay detrás de contar doce años de historia.
  • El rodaje en exteriores.
  • Las elipsis.

LO PEOR:

  • Se hace excesivamente larga y aburrida.

 

 

Elena Alcalde

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