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Berlinale 2017 El Palomitron

Nuestro último día en la Berlinale ha sido bastante fructífero: cinco películas, cuatro de competición. El hilo conductor de todas sería la variación del concepto de comedia en función de la región y del ambiente de donde provenga. Tenemos humor sofisticado, seco e inteligente proveniente de Inglaterra (The Party); humor exagerado e histriónico con un trasfondo cultural de Alemania (Wilde Mouse); humor absurdo, surrealista e incómodo de Marruecos (Headbang Lullaby) y humor basado en la repetición de gags y el choque entre culturas de Japón (Mr. Long). El quinto filme, Helle Nächte, también alemán, si bien posee pequeñas dosis de humor, orgánico al relato, es más afectado y dramático. Empecemos a analizarlos uno por uno.

Wilde Mouse

Wilde Mouse El Palomitron

Wilde Mouse no es una película valiente, ni atrevida, ni rompedora. Al contrario que la comedia romántica o los biopics, el subgénero de hombre blanco en plena crisis de la mediana edad que decide tomar las riendas de su vida nunca es acusado de falta de originalidad, aunque la estructura siempre sea la misma.

La comedia oscila entre la sutilidad (a veces le basta con un simple movimiento de cámara o un silencio) y el humor de brocha gorda, evitando caer en el mal gusto. La narración tiende más a la falta de sutilidad usando metáforas obvias (montaña rusa, perdido en la nieve) para explicar el viaje del protagonista.

Wilde Mouse funciona y es muy divertida. El mérito lo comparten los diálogos afilados y la contenida y a la vez expresiva interpretación de Josef Hader. No tiene opciones de ganar el premio de Mejor película, pero es una pausa agradable entre tanto drama intenso.

Headbang Lullaby

Headbang Lullaby El Palomitron

La búsqueda de lo cool puede arruinar películas si no se cuida la historia ni se posee una inventiva plástica impresionante. No nos queda claro si Hicham Lasri sabe lo que quiere contar, pero claramente domina las herramientas cinematográficas. Sus dos horas de excesiva duración son un placer visual para los sentidos. Hay en él un refinado gusto para los colores y para jugar con las diferentes combinaciones de la paleta. En forma de imagen aparecen los mejores momentos cómicos de Headbang Lullaby. La absurdidad de su humor consigue profundidad al analizarlo en el contexto social y político concreto en el que transcurre.

Helle Nächte

Helle Nächte El Palomitron

Es imposible hacer una crítica negativa de Helle Nächte. Los riesgos narrativos y formales que toma son tan mínimos que es improbable encontrar un momento fuera de tono. Lo más parecido a eso es un homenaje a Tarkovski un poco obvio. La cámara es invisible para no crear una barrera entre nosotros y la historia. Solamente se hace notar en un par de misteriosas secuencias, donde sobrevuela una carretera vacía y brumosa.

Al igual que la anterior película del director que participó en la Berlinale, Gold, la historia es simple y la estética naturalista, sin alardes. Para Thomas Arslan priman las relaciones humanas (por eso cuida mucho la dirección de actores y escribe diálogos muy realistas). Tanto que en unas cuantas ocasiones parte del público suspiró o asintió con la cabeza al reconocerse en la situación. Con Gold también comparte la estructura del relato. Las dos son road movies que funcionan, en un nivel alegórico, como viajes de introspección: sumergirse en la naturaleza para recuperar la esencia de uno mismo e intentar sanar las heridas del pasado.

The Party

The party El Palomitron

Sally Potter no es una directora corriente. Lleva décadas investigando con gran ingenio las posibilidades del séptimo arte. Con Rage, presentada también en la Berlinale, demostró que no se necesita demasiado más que un grupo soberbio de actores para crear una historia que transmita tensión a la audiencia. Ni dirección artística, ni puesta en escena, ni escenario: solo un croma de varios colores. The Party sigue esta estela con más un poco más de decorado (sucede en una casa) y de puesta en escena (ángulos rompedores de la cámara), pero sin color. El blanco y negro y la estupenda fotografía consiguen crear este ambiente de suspense. Todo lo demás recae en los intérpretes, que encajan a la perfección (premio para Patricia Clarkson y Timothy Spall) en las pieles de semejante colección de seres desconfiados y egoístas.
La película puede ser vista como una melodía coral donde cada personaje es una voz diferente y repetitiva. Estas se van entrelazando e interactúan entre ellas creando secuencias estupendas y complejos sonidos. Este virtuosismo que desprende ha entusiasmado de manera inesperada al público. Hemos visto varias comedias estos días, pero ninguna ha generado tantas risas.

 

Mr. Long

Mr. Long El Palomitron

Sabu es un experto en dar gato por liebre en cuanto a la dirección donde irán y al género al que se adherirán sus cintas. Mr. Long empieza como un thriller de acción de serie B visualmente espectacular, al más puro estilo de Seijun Suzuki, para luego convertirse en un drama costumbrista ambientado en Japón mezclado con una comedia de inmigrantes (véase Bienvenidos al Norte u Ochos apellidos vascos). El primer bloque es más convencional, pero el segundo está muy bien contado y consigue emocionar al espectador sin abusar de efectismos.

VALORACIÓN FINAL DEL FESTIVAL

Ir a la Berlinale ha sido una maravillosa experiencia. A pesar del frío, Berlín estaba muy vivo, especialmente en la zona de Potsdamer Platz. El bullicio de gente entrando y saliendo de las salas (algunos en medio de la proyección), corriendo de un cine a otro para asistir a un pase más, planificando en el primer trozo papel que encontraban sus próximos visionados o comentado (en todos los idiomas imaginables) la película que acababan de ver creaba una energía y un ambiente cautivadores.

No todos los filmes nos han gustado, pero tampoco ninguno ha resultado soporífero. Nuestra percepción de algunos ha ido mejorando con el tiempo y otros supusieron un rato entretenido, pero no han vuelto a recorrer nuestras mentes. En general, la selección de cintas era bastante competente, con claras apuestas por abordar temáticas tabú y dar un espacio a los experimentos que, en ocasiones, son los que mantienen vivo este arte.

Esperamos que hayáis disfrutado leyendo nuestras crónicas y que los títulos reseñados lleguen a nuestra cartelera algún día (Trainspotting 2 se estrena el 3 de marzo). Finalmente, lamentamos no poder quedarnos todos los días que dura la Berlinale. Puede que el año que viene…

Pau Jané

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