La vida moderna es un caos: intentar llegar a fin de mes intentando aguantar a los plastas de tus compañeros de trabajo, organizando los planes con familia y amigos, y planeando los tuppers de la semana. Viendo el frenesí que caracteriza la rutina muchos deciden apagar la cabeza cuando llegan a casa y buscar refugio en series cómodas y sencillas, sobre personajes simples que viven situaciones no muy complejas. Pese a ello, series con personajes histriónicos y tramas sobre problemas vitales también tienen su espacio en las televisiones de cada vez más gente, aunque estas a veces puedan ser frustrantes.
El pasado 21 de mayo se estrenó ‘Se tiene que morir mucha gente’, la nueva serie creada por Victoria Martín para Movistar Plus. La serie adapta la primera novela de la humorista madrileña protagonista del pódcast ‘Estirando el chicle’. Nos ofrece la historia de tres amigas, cada una con más problemas que la anterior, y nos sumerge en un océano de humor ácido mientras nos llevamos las manos a la cabeza al ver los despropósitos de vidas de las tres amigas, las cuales nos entretendrán y mosquearán a partes iguales.

El esperpento lo lidera Bárbara (Anna Castillo), una adicta a las benzodiacepinas que conversa con su yo de pequeña y trabaja de guionista de un late show en decadencia. La acompaña Maca (Laura Weissmahr), su compañera de piso que busca su gran oportunidad en el mundo de la actuación; y Elena (Macarena García), su amiga de la primaria que está casada con un hombre mayor al que odia en secreto, pese a estar embarazada de él. Este triunvirato es el caldo de cultivo perfecto para que estalle todo por los aires, pues las interacciones entre las tres amigas son brutas y extremadamente ácidas. Gran parte de la serie nos la pasamos escuchando los insultos e insinuaciones que se dedican las unas a las otras y riéndonos de semejantes situaciones. La serie juega con las tensiones entre las tres mujeres en crisis para el drama y necesaria reconciliación entre las tres.
La primera mitad de esta serie prepara al espectador para la inminente colisión entre las tres amigas, y luego deja la segunda para que veamos como Bárbara, nuestra protagonista, trata de resolver su vida y su relación con ellas dos. La serie pone mucho énfasis en el hecho que las tres son mujeres que no piden perdón, ya que no deben hacerlo por decirse abiertamente lo que piensan. El problema que esto genera es que al largo de los seis episodios que dura la serie, ninguna de las tres amigas parece redimirse ni evolucionar. Observamos como se mienten y son mezquinas las unas con las otras, a la vez que somos conscientes de su deseo por cambiar, pero tras tres horas de visionado ninguna acaba solucionando la mitad de sus problemas. Esta falta de evolución en la troika protagonista llega a ser frustrante y dan un final poco satisfactorio.

No nos engañemos, pese al cinismo de sus personajes y su trama, ‘Se tiene que morir mucha gente’ es desternillante. Quizás se trata de una cuestión generacional, pues está dirigida a un público más millennial o Gen Z, pero es una serie muy entretenida para aquel que le guste echarse unas risas (por no echarse unos llantos) a costa de las desgracias de Bárbara, Maca y Elena. Victoria Martín ha conseguido una serie corta de comedia muy ácida protagonizada íntegramente por mujeres. ¿Con amigas como ellas, quien querría enemigas?













