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impresiones de Zombieland Saga principal - El Palomitrón

Empezar octubre es sinónimo de múltiples sucesos. Los más destacables son sin duda el regreso del otoño y la vuelta de una de las fiestas más célebres del año, Halloween. Esta festividad, también llamada la Noche de los Muertos o la Noche de Brujas y celebrada internacionalmente la noche del 31 de octubre, es una conmemoración moderna resultado del sincretismo originado por la cristianización de la fiesta del fin de verano de origen celta llamada Samhaín. Es cierto que todo lo que envuelve a Halloween como tal puede conformar un pequeño universo, explorado por multitud de autores y expuesto en infinidad de obras. Pero lo que nos atañe ahora mismo son los seres que lo habitan. Desde vampiros chupasangres hasta licántropos embelesados por la luna llena pasando por los tan temidos —y a su vez queridos y odiados— zombies.

Podríamos decir que desde hace unos años la fiebre zombie ya no está tan latente, e incluso en algunos campos llega a ser inexistente. El universo creado por Robert Kirkman ha dado mucho que hablar, pero parece que incluso ese espacio que tanta vida ha dado en redes sociales e incluso en ferias y convenciones, está decayendo. Explotar un género es algo complejo ya que si no se hace con las herramientas adecuadas y no se saben mantener los tempos esa explotación posiblemente acabe en homicidio. Pero de la explotación y el exceso no siempre emerge la muerte, a veces consigue todo lo contrario. Y justamente eso es lo que ocurre en Zombieland Saga, la nueva producción de Cygames y Avex Pictures animada por estudio MAPPA, que se atreve a romper con el género y a reinventar a los no muertos.

impresiones de Zombieland Saga sakura - El Palomitrón

Los zombies también cantan

Empezar el día casi siempre es sinónimo de pereza, pero en el caso de Sakura Minamoto la felicidad y la energía consiguen dejar a ese monstruo de la desidia completamente de lado. Hasta que un accidente de tráfico tira todo por la borda y sin más, deja sin vida a nuestra protagonista. Todos los que hayáis leído hasta aquí os haréis la misma pregunta que me hice yo al llegar al ¿minuto 2? de la serie: ¿en serio? ¿muere? Todo cobra sentido cuando es capaz de volver a la vida, una vuelta un tanto diferente diez años después y con un color de piel algo más esmeralda. Sin saber cómo ni porqué Sakura Minamoto ha muerto, ha resucitado y se ha convertido en zombie. Y lo mejor de todo no es eso, lo mejor de todo llega al descubrir que no está sola en medio de un cementerio, sino que está acompañada y todo apunta a que su vida acaba de empezar otra vez.

A veces los deseos más profundos de las personas se trasladan a otras vidas; puede que en tu primera oportunidad no seas capaz de lograr tu meta pero si la vida te da la ocasión de volver, puede que sea ese el momento de cumplir tus anhelos más profundos. Ha llegado el momento de Sakura Minamoto. Ha llegado el momento de ser una idolEn la cultura japonesa, un idol es una celebridad que ha alcanzado fama en gran parte por virtud de su apariencia. El término usualmente se refiere a celebridades japonesas adolescentes con poco más de veinte años que son considerados kawaii y han conseguido fama gracias a la publicidad hallada en los medios de comunicación. Podemos encontrar idols de diversas índoles, pero uno de los más populares es aquel referido al género musical. Justamente el carácter principal que reside en Zombieland Saga.

impresiones de Zombieland Saga reunión idols - El Palomitrón

De una forma u otra —todavía sin tenerlo del todo claro— Sakura Minamoto se encuentra ante un grupo de jóvenes “dirigidas” por un manager un tanto chalado, el señor Kotaro Tatsumi, cuyo objetivo principal parece ser alcanzar la fama. ¿Cómo? A través de un grupo musical. ¿Problema? Todas son zombies. En este momento no solo entra en juego una distopía entre el mundo real y el imaginario, sino que la obra también juega con los deseos propios de cada personaje y juega con ellos a su favor. Algo que conforma uno de los puntos más fuertes de Zombieland Saga, y a su vez, el factor jocoso de la serie.

Desde un manager en busca del éxito pasamos por auténticas idols japonesas, delincuentes pandilleras, cortesanas de la era Bakumatsu e incluso una zombie sin conciencia humana capaz de estornudar Franchouchou, el nombre que llevará a nuestras idols al escenario. El grupo poco a poco se irá conformando para lograr su objetivo, los medios tal vez sean los que menos importen y la improvisación y la locura esté al orden del día, pero en esta trayectoria que acaba de iniciarse no sólo podremos descubrir qué busca realmente cada personaje —incluso después de muerto— sino que podremos disfrutar de una realidad alternativa donde parece que la música es capaz de unir el mundo de los vivos con el de los muertos. Una franja que la obra parece saber tejer con ingenio y grandes dosis de humor. 

De la música pop al hip hop pasando por el metal

En multitud de ocasiones la música se ha convertido en el aspecto principal de una historia, e incluso ha llegado a ser el auténtico protagonista. Puede que aquí el equilibrio no se decante tanto por las notas musicales como objeto principal de Zombieland Saga, pero lo que está totalmente claro es la relevancia que tiene en cada uno de sus episodios. Además de ser el hilo que une a todos los personajes y consigue aunar los objetivos de todos bajo un mismo plano, es la pieza que convierte a la obra en algo único. Hace uso de multitud de géneros y es capaz de crear uno propio. Uno que reside en el “grito zombie”. Posiblemente a lo largo de la temporada este sea el aspecto más disonante a la vez que divertido. Un complemento que convierte a Zombieland Saga en una sorpresa obligatoria, aunque sea a modo de prueba.

impresiones de Zombieland Saga concierto - El Palomitrón

En contraposición a este aspecto que, de una forma u otra, constituye la banda sonora de la obra, otro de los componentes que bailan de un extremo a otro es la propia animación. En esta ocasión es MAPPA el encargado de producir esta historia, una producción que dista mucho de ser perfecta pero tampoco obtiene un aprobado raso. Seguramente no sea el aspecto más puntero, y mucho menos cuando estamos ante determinadas escenas, como los conciertos por ejemplo, donde la implementación del CGI es bastante vil. En general no estamos ante un anime visualmente perfecto, pero sí agradable. El conjunto de colores empleados, el diseño de personajes y el mundo un tanto majareta expuesto hacen de él un producto bastante único y peculiar. Zombieland Saga es una de esas obras que, en un primer momento, pueden causar rechazo; particularmente nunca me hubiese visto viendo este tipo de historias, pero cuando te sientas, le das al play y pasan los primeros veinte minutos te dices a ti mismo, ¿tengo que esperar una semana más para continuar? Posiblemente no sea una obra para todo el público, pero sí que se merece probarla. El nuevo trabajo de Munehisa Sakai refleja un anhelo: descubrir una nueva realidad alternativa donde los zombies conviven con la sociedad y son capaces de entonar la nota más metalera a través del tono más fuerte en la escala zombie.

Primeras impresiones anime otoño 2018 (inferior) - El Palomitrón

Marisol Navarro

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