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ENTREVISTA A MIKECRACK POR «GUNGO Y LOS JUEGOS CAVERNÍCOLAS»

En El Palomitrón entrevistamos a Mikecrack, uno de los youtubers más populares de España, con motivo de su participación en Gungo y los Juegos Cavernícolas, la película de animación en la que da voz al protagonista. Hablamos con él sobre su primera experiencia como actor de doblaje, los valores que transmite el cine de animación, su trayectoria como creador de contenido y los retos que afronta de cara al futuro. Os dejamos con la entrevista.

¿Cómo surgió la oportunidad de participar en Gungo y los Juegos Cavernícolas y qué pensaste cuando recibiste la propuesta?

Siempre digo que una de las cosas que me caracteriza es que me gusta complicarme la vida. Cuando aparece una nueva aventura o un proyecto en el que puedo meterme, me gusta probar. En este caso, la iniciativa partió de la productora, que estaba haciendo un casting para encontrar personas que quisieran doblar a alguno de los personajes. Yo ya había hecho algún cameo y decidí presentarme a la audición, sin saber muy bien qué podía salir de ahí. Cuando me seleccionaron, me comunicaron que había conseguido el papel protagonista. Me hizo muchísima ilusión: pasar de hacer pequeñas apariciones a participar profesionalmente en una producción de este tipo era un paso muy importante para mí.

Llevas desde 2016 creando contenido en YouTube y has llegado a ser uno de los creadores más destacados de España. ¿Cómo has afrontado el salto al doblaje de una película y cómo encaja esta experiencia con tu trayectoria?

Lo bueno es que el contenido que suelo hacer en redes sociales y en YouTube está dirigido principalmente a niños, así que va muy en la línea de esta película, que es familiar y está pensada para que la disfruten tanto los pequeños como los mayores. Cuando todo está tan conectado, fluye y no se produce un gran choque. Es verdad que no estoy acostumbrado a hacer doblajes tan largos ni con tanta responsabilidad, pero llevo años de experiencia porque he creado y producido mi propia serie de animación para mi canal de YouTube. En ella soy director de doblaje, actor de doblaje y también protagonista, porque es mi propia serie. Esta experiencia me ha permitido vivirlo desde otra perspectiva y a otra escala.

¿Qué es lo que más te ha llamado la atención del argumento de Gungo y los Juegos Cavernícolas?

Antes de la première no había podido ver la película completa. Había visto algunos fragmentos de las partes que me tocaba doblar, pero encajar todas las piezas del puzle era más complicado. Lo que me llama la atención es que parte de una aventura que, en principio, puede parecer bastante genérica: Gungo, el protagonista al que interpreto, es exiliado de su ciudad, el lugar cavernícola donde vive, porque es un vago y el hijo del jefe, en un contexto en el que se produce una especie de revolución. Sin embargo, la historia incorpora toques de humor y se convierte en una aventura sobre la amistad y el trabajo en equipo. Me gusta especialmente cómo acaba transformándose en una historia de superación y deporte. Aunque al principio parece que todo gira en torno a volver a casa, termina mostrando cómo un grupo de amigos puede unirse y hacer algo mucho más grande.

¿Cómo valoras la influencia del cine de animación en los niños y en las personas a largo plazo, especialmente por los valores que transmite?

La valoro muy positivamente. Creo que hay dos formas de transmitir valores y principios a través de las películas: hacerlo de una manera forzada, casi por obligación, o integrarlos de forma natural. En esta película se nota que se ha trabajado con arte y pasión, y que los valores surgen de manera orgánica. Transmite mensajes importantes relacionados con la familia, el trabajo en equipo y el liderazgo. También destaca la evolución del protagonista: al principio es un personaje consentido, aprovechado y vago, pero acaba convirtiéndose en una persona trabajadora, que asume riesgos y decide dejar de aprovecharse de los demás para colaborar con ellos.

Al tratarse de una película mexicana, ¿conocías el cine de animación de México? ¿Cómo ha sido tu relación con la cultura mexicana y con su forma de contar historias durante este proyecto?

Desde el principio me ha tocado trabajar únicamente con la parte española, ya que se trata de una coproducción en la que participan equipos de México y España. La parte mexicana corresponde a Huevo Cartoon, que tiene una larga trayectoria en internet y ha realizado muchos tipos de vídeos, algunos con un humor más picante y dirigidos a un público adulto. Con esta película se han lanzado a probar con la animación para público infantil. En cuanto a mi trabajo, la parte española ha sido un entorno más íntimo y cercano, en el que me han dado mucha libertad para imprimir mi personalidad y aportar un toque propio al protagonista, tanto en su forma de expresarse como en algunas de sus frases. Esto no me había pasado antes. En producciones muy grandes, el guion suele estar completamente cerrado y cualquier cambio tiene que aprobarse desde los equipos globales. Pasar de esa dinámica a tener libertad para improvisar durante el doblaje me ha gustado mucho, porque siento que conozco bien al público al que nos dirigimos. Trabajamos para el mismo público y creo que es importante utilizar un lenguaje natural y adecuado para conectar con los jóvenes.

La película muestra la evolución de Gungo. ¿Te identificas con ese recorrido? ¿Sientes que tú también has cambiado desde que terminaste el colegio hasta llegar a tu situación actual?

Mi arco de personaje es un poco diferente al de Gungo, aunque tenemos bastantes similitudes. Hay un momento de la película en el que se bromea con que Gungo tiene una especie de TDAH cavernícola, expresado con otras siglas y en clave de humor, para explicar que no presta atención a los juegos cavernícolas, que para su sociedad lo son todo y marcan su forma de organizarse. En algunos detalles me he sentido identificado con él. Yo he pasado de ser una persona muy revoltosa a centrarme en lo que me apasiona y trabajar con mucha dedicación en esa dirección. Eso me ha ayudado a canalizar todas mis inquietudes y mi energía, y a orientarlas hacia algo que me ha permitido labrarme una carrera.

En el caso de Gungo, se trata más bien de alguien que no se siente comprendido porque no encaja en su sociedad: no es musculoso ni fuerte y, al principio, tampoco tiene intención de competir en esos juegos. Cuando conoce a otros personajes que también han sido exiliados por no encajar, descubre que todos tienen capacidades y pueden aportar algo. Quizá el problema no está en ellos, sino en una sociedad que no sabe valorar sus cualidades. Sus diferencias e individualidades, cuando se unen, los hacen más capaces. Hay un personaje, Yasé, que es un cerebrito y al que presentan diciendo que no hace nada, que solo piensa. En una sociedad cavernícola, pensar parece no servir de nada. Sin embargo, a lo largo de la historia se demuestra que cada uno tiene unas capacidades que, aunque al principio parezcan inútiles, terminan ayudando a resolver los problemas de todos.

¿Qué películas de animación recuerdas especialmente por los valores que te han transmitido o por las enseñanzas que te han dejado?

Como decía, lo importante no es solo transmitir valores, sino hacerlo bien, de una forma natural y orgánica. Siempre me han apasionado las películas de Pixar, sobre todo las primeras. Últimamente me cuesta más conectar con ellas, quizá porque muchas ideas ya se han explorado y resulta más difícil encontrar propuestas originales. Pero me gusta esa sensación de ver una película y sentir que te ha aportado algo más allá del entretenimiento, que te deja una lección de vida. Me ha pasado con muchas películas de Pixar: por ejemplo, con Cars, que habla de la humildad, o con Ratatouille, que transmite la idea de que cualquier persona puede ser especial. También hay muchísimas películas de DreamWorks con mensajes interesantes. Y esta misma película, Gungo y los Juegos Cavernícolas, tiene ese componente que me gusta: no es solo una historia para reírse y olvidar, sino que también deja un mensaje.

¿Cómo ves el cine español de animación en este momento y qué valoración haces de su situación?

Conozco relativamente poco el cine español de animación. Es una lástima, porque siento que hay muy buenos directores y muy buenas ideas, pero después no siempre se traducen en grandes producciones que consigan trascender. La última gran producción que recuerdo con un reconocimiento importante sería Planet 51, aunque seguro que hay otras igual de relevantes que ahora no me vienen a la cabeza. También pienso en películas como Momias o Tadeo Jones. Hay mucho talento detrás de estas producciones, pero no siempre alcanzan el impacto que podrían tener, y es una pena. No sé si se debe a los presupuestos, a los plazos, a que no se puede aspirar a más o simplemente a cuestiones de distribución. En cualquier caso, estaría bien dar más impulso al sector, porque creo que tiene mucho potencial, también con lo que se está haciendo ahora en Canarias.

¿Te animarías a dirigir un largometraje de animación?

No me veo capacitado para dirigir un largometraje. He hecho mi propia webserie para YouTube, que considero que tiene mucha calidad, pero no cumple los estándares de televisión y mucho menos los del cine: es una producción más casera. Lo que sí haría encantado sería colaborar con alguna productora en labores de asesoramiento creativo o incluso licenciar alguna idea que tenga e intentar poner en marcha una producción.

Después de diez años creando contenido, ¿cómo ves tu futuro en YouTube y cuáles son los principales retos a los que te enfrentas?

Llevo ya diez años trabajando en YouTube y, en cierto modo, he llegado a un techo: una vez que eres de los más seguidos y vistos, hay poco más que puedas conseguir dentro de la propia plataforma. Lo difícil de este trabajo es que tienes que reinventarte continuamente, porque cambian los hábitos de consumo y la forma en la que la gente ve los contenidos.

Cuando empecé, la gente veía los vídeos en sus ratos libres, delante del ordenador. Ahora muchas personas ponen YouTube en la televisión mientras comen. Eso cambia mucho las exigencias de calidad, la duración y el desarrollo narrativo y cinematográfico de los vídeos, es decir, el storytelling. Entre medias también hubo una época en la que el consumo se centraba en el móvil, lo que exigía vídeos más cortos, rápidos y con estímulos constantes. Se trata de reinventarse continuamente, cambiar la fórmula y estar al día.

Para terminar, Gungo y los Juegos Cavernícolas llega próximamente a los cines. ¿Cuál es el motivo más importante por el que alguien debería ir a verla?

Para mí, el motivo más importante es que puede sorprenderte. Es el tipo de película que, si no la conoces y nadie te ha hablado de ella, puedes ir a verla sin expectativas y, al terminar, pensar: «Pues me ha sorprendido, no ha estado nada mal». Eso es algo que a veces falta en el cine: muchas veces acabamos una película mirando el reloj y con ganas de que termine. En este caso, además, tiene un final muy satisfactorio. Cuando acaba, sientes algo por dentro y piensas: «¡Guau, qué emoción, qué épico!». Y eso está muy bien, porque pocas películas lo consiguen últimamente.

Jorge G. Leguina

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