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LOS ANTECEDENTES

Uno de los mejores libros sobre los convulsos años de la República Democrática Alemana (RDA) se ha hecho película. El cineasta alemán Matti Geschonneck adapta al cine En tiempos de luz menguante, un filme basado en la novela homónima de Eugen Ruge. Un interesante punto de vista multigeneracional de los meses previos a la caída del Muro de Berlín, protagonizado por un grandioso Bruno Ganz.

LA PELÍCULA

En tiempos de luz menguante se suma a la lista de otras reseñables obras del cine que han retratado los últimos años del Berlín comunista y la caída del Muro, como Good bye, Lenin!, La vida de los otros El cielo sobre Berlín. Aquellos años pusieron fin a una etapa histórica crucial. La Guerra Fría había tenido en jaque al mundo occidental desde prácticamente el final de la II Guerra Mundial. En este sentido, el filme de Matti Geschonneck retrata un boceto intimista y atractivo de ese periodo. Huyendo de la tesis puramente histórica, la obra se sostiene sobre todo gracias a una amalgama de personajes cargados de matices y complejidad.

Ambientada en el otoño de 1989 (el muro fue derribado el 9 de noviembre de ese año), la historia de En tiempos de luz menguante gira en torno a una celebración familiar. Wilhelm Powileit (Bruno Ganz), gerifalte comunista de la RDA, cumple 90 años rodeado de su familia, vecinos y camaradas. Aunque la reunión no pinta especialmente armoniosa. En el ambiente sobrevuela la inminente caída del régimen comunista y la huida del nieto del homenajeado a la Alemania Occidental. Es precisamente el peso del contexto histórico el motor del conflicto, un protagonista en la sombra que obliga a los personajes a enfrentarse públicamente a sus secretos y conflictos personales, mostrando que en la aparentemente idílica familia solo el patriarca sigue apostando férreamente por un régimen sin futuro.

Pese a la poderosa fuente de conflictos de la situación, el guion se aleja de un tono excesivamente dramático, apostando por un ritmo pausado e introspectivo que, a veces, incluso sobrepasa los límites de la parsimonia. De hecho, el ambiente solo se caldea en contadas ocasiones y quita hierro a la tensión con pequeñas píldoras de humor improvisado que, sin pretenderlo, cumplen eficazmente con su propósito de aligerar el panorama.

Básicamente, En tiempos de luz menguante es una recomendable película para los amantes del drama histórico que arroja algo de luz a una de las etapas más tergiversadas de la Europa reciente. Sin villanos ni propagandas.

ELLOS Y ELLAS

Este drama familiar se centra en tres generaciones de una familia de la República Democrática Alemana. Los abuelos, interpretados por Bruno Ganz y Hildegard Schmahl, son comunistas acérrimos de toda la vida. Su hijo (Sylvester Groth) huyó de joven a Moscú, de donde regresa con su mujer rusa (Evgenia Dodina). Y el nieto (Alexander Fehling), el ojito derecho de Wilhelm, deserta a Berlín Occidental, para escándalo de su familia.

En general, personajes muy complejos con caracteres y maneras de entender la vida completamente extremos unos de otros, construidos con un buen trasfondo de psicología. Si en la novela todos ellos son pequeñas patas sobre los que se sostiene la trama, en el filme el peso pesado recae en el papel de Bruno Ganz. El actor, reconocido internacionalmente por su interpretación de Hitler en El hundimiento, vuelve a demostrar que, haga lo que haga, se come la pantalla.

LA SORPRESA

El final. Pista: no es la caída del Muro.

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

Los invitados llegan a la fiesta. Y el camarada Powileit, por obra y gracia de Bruno Ganz, despliega toda su artillería de ser estoico, imperturbable a la par que sarcástico.

TE GUSTARÁ SI…

Si te gusta la historia reciente, es recomendable que no te la pierdas.

LO MEJOR

  • Bruno Ganz. Con un papel en las Antillas del que interpreta en su obra más conocida, El hundimiento, demuestra una vez más un potencial interpretativo capaz de bordar igual la maldad de Hitler que la decadencia de un líder comunista.
  • Entender un poco mejor los enredos de la decadente RDA y la caída del Muro de Berlín.

LO PEOR

  • Un guion que a ratos abusa de la parsimonia en según qué situaciones.
  • Algún personaje que quiere dárselas de atormentado y solo alcanza a ser caricaturesco.

María Robert

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