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Mucho ha tardado el cine, en usar el título de la mítica canción WALKING ON SUNSHINE, del grupo británico KATRINA & THE WAVES, para nombrar una película. Desde hacía tiempo, el optimista y vital tema pop de los 80 ya habitaba en el mundo del séptimo arte, formando parte de la banda sonora de películas de la época como: EL SECRETO DE MI ÉXITO ( HERBERT ROSS, 1987) o MIRA QUIÉN HABLA ( AMY HECKERLING, 1989).  Ya en estas películas, la canción servía para dotar de una energía y un ritmo únicos a los momentos de la trama en los que hacía irrupción. Un mensaje optimista que ha traspasado las décadas instalándose en producciones más recientes, y aclamadas por público y crítica, como ALTA FIDELIDAD (STEPHEN FREARS, 2000) o  AMERICAN PSYCHO (MARY HARRON, 2000), entre otras cintas.

Finalmente, el cine ha terminado por volver a recuperar la legendaria canción ochentera para convertirla en el título de una película, aunque su calidad y posible recuerdo en el tiempo no dure más que el bol de palomitas que tenemos entre las manos. Toda una pena para semejante icono.

WALKING ON SUNSHINE promete lo que es: un musical de karaoke al más puro estilo MAMMA MÍA, pero a la italiana, en la que el argumento e interpretaciones quedan en segundo plano para dar paso al auténtico protagonista de la película: la música de los 80.

 

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Maddie (ANNABEL SCHOLEY), decidida a casarse con Raf (GIULIO BERRUTI), invita a su hermana mayor Taylor a la boda (HANNAH ARTERTON) sin saber que los dos tuvieron un romance tiempo atrás. El triángulo amoroso y el desenlace previsible está servido. Así de sencillo y así de simple.

MAX GIWA y DANIA PASQUINI, que debutaron como directores con la exitosa franquicia STREET DANCE (2010) y STREET DANCE 2 (2012) vuelven a confiar en la música y en los bailes perfectamente coreografiados, al más puro estilo Bollywood, para contar una historia de amores de verano (en la playa lógicamente) y de segundas oportunidades. El argumento, que tampoco da mucho de sí, es pueril y plano, rozando la absoluta simpleza; pero WALKING ON SUNSHINE resulta a la vez es fresca y entretenida gracias a las canciones interpretadas notablemente por el reparto, en gran medida desconocido, que cumple con la representación musical, aunque no así con su faceta dramática, infantil y poco convincente. Entre los integrantes, destacamos LEONA LEWIS, en su primera incursión en el mundo del cine, un reclamo más que evidente para los fans incondicionales de la cantante.

 

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La película, acierta a la hora de plasmar lo que realmente quieren transmitir: buen rollo y frescura en un producto del todo mecánico (y que nos resulta ya muy desconocido) en el que encajan perfectamente las canciones con el desarrollo del guión, como un juego de piezas infantil perfectamente diseñado donde todos los que participan son guapos, simpáticos y amigos de sus amigos.

Con todos sus defectos, y aunque no aporte nada al mundo del cine, la película es correcta y efectiva. Una cinta que da lo que promete: una fascinante selección de canciones de espíritu ochentero, sobradamente conocidas, que provocan el no poder dejar de mover los pies y  pensar en todo momento en cuál será la siguiente canción.

Rematan ese aire desenfadado y bucólico las localizaciones en Apulia (sureste de Italia ) y el Mar Jónico con sus colores vivos, para una puesta en escena perfecta.

Un film ameno y entretenido que casa con esta actitud positiva y de buen humor que traspasa la pantalla llegando al público. Si adoras los musicales, te vuelves loco en los karaokes, no dejas pasar ni un musical en la Gran Vía, y quieres desconectar y pasar un buen rato, te encantará esta película.

 

 

LO MEJOR:

  • La fascinante selección de canciones
  • La actitud positiva y el buen rollo que te queda al salir de la sala.
  • La interpretación musical por parte del elenco actoral.

 

LO PEOR:

  • La narración de la historia es simple, conocida y previsible.
  • La cinta puede olvidarse con mucha rapidez…
  • Algunas actuaciones son muy mejorables.

 

 

Silvia Estivill

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Alfonso Caro Sánchez (Mánager) Enamorado del cine y de la comunicación. Devorador de cine y firme defensor de este como vehículo de transmisión cultural, paraíso para la introspección e instrumento inmejorable para evadirse de la realidad. Poniendo un poco de orden en este tinglado.

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