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LOS ANTECEDENTES

La palabra agonía fue clave para la cineasta Claire Denis (Materia blanca, 35 tragos de ron) y la guionista Christine Angot a la hora de iniciar el proceso creativo de su nueva película, Un sol interior, participante en la sección oficial de la pasada edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla. Eso sí, Denis no entiende la agonía en clave negativa, sino como una forma chic de decir que alguien está sobrepasado por los problemas amorosos: el ideal frustrado, la eterna expectativa. Ese fue, según explica, el punto de partida de un relato con el que la aclamada realizadora francesa vuelve a encumbrarse, esta vez experimentando con los límites de la comedia romántica.

LA PELÍCULA

Sentirse solo, perdido y con ansia viva de encontrar el amor. Aferrarse a cualquier relación de pacotilla a cambio de un poco de cariño que supla de alguna forma un vacío emocional que uno no sabe cómo llenar. Isabelle (Juliette Binoche), la protagonista de Un sol interior, es la representación de todas las personas que alguna vez han pasado por aquello del desamor y la razón de ser de un largometraje rebosante de autenticidad. Artista, madre y divorciada, ha encadenado varias relaciones sin éxito y está emperrada en encontrar el amor como si fuese un salvavidas.

Al ser testigos de sus fracasos, sus miedos y sus deseos, uno no puede evitar verse reflejado y tomar conciencia de los propios errores. Lo que no quita para que consiga también reírse de ellos y el humor sirva, una vez más, de terapia colectiva. Porque, pese a construir un relato alejado narrativamente de grandes artificios, Claire Denis no ha podido cimentar una película más universal. Bajo el escudo de la comedia y unos diálogos para enmarcar, asoma una perspicaz y estimulante tesis sobre el melodrama infinito de las relaciones humanas.

ELLOS Y ELLAS

El trabajo de Juliette Binoche es tan extraordinario en Un sol interior que ella sola se basta y se sobra para que la película resplandezca. La actriz consigue brindarle a Isabelle con maravillosa destreza un arco de personalidad complejo y totalmente realista. El de una mujer inteligente y fuerte que no siempre sabe por qué camino transitar ni ha encontrado el equilibrio vital. A ratos tan tierna y vulnerable que dan ganas de traspasar la pantalla y abrazarla. Otras veces desesperada, sumisa e insegura. Pero siempre luminosa.

Sin embargo, bastante menos sustancia tiene la sucesión de personajes masculinos que van pasando por la vida de Isabelle, por lo general demasiado caricaturizados. Desde el banquero desalmado (Xavier Beauvois), al actor atormentado y egocéntrico (Nicolas Duvauchelle), pasando por un exmarido aparentemente tan amoroso como tóxico (Laurent Grévill). Y, entre esta ristra de hombres sin sustancia, una icónica intervención de Gérard Depardieu aporta una dosis extraordinaria de inteligencia y perspicacia.

LA SORPRESA

Generalmente, cuando uno piensa en comedia romántica como subgénero en el cine, inevitablemente se imagina una variedad de clichés: enamoramientos intensos, obstáculos externos, mucha comicidad, declaraciones llenas de azúcar y, al final, el banquete de perdices. En cambio, el caso de Un sol interior es completamente anómalo. No solo rompe con la estructura narrativa típica, sino que el absoluto peso del protagonismo lo lleva Isabelle, dejando relegada a la figura (o figuras) del galán masculino a la de un simple satélite sin relevancia. Por eso, quizás, habría que clasificar el filme como comedia antirromántica. Pese a lo que uno se espera, y ojalá sirva de precedente, la historia de amor es con uno mismo.

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

Los títulos de crédito. Ojo con abandonar los asientos del cine antes de que se enciendan las luces…

TE GUSTARÁ SI…

Alguna vez te has sentido solo y a la deriva, lo cual es altamente probable.

LO MEJOR

  • La maravillosa Juliette Binoche. ¿Cómo no amarla?
  • El magistral y certero retrato que dibuja Denis sobre las relaciones humanas, aunque lo camufle tras dosis de humor ligero.
  • Rompe prácticamente con todos los clichés de la comedia romántica, ofreciendo una percepción más realista y digerible.

LO PEOR

  • Los personajes masculinos llegan a resultar casi caricaturescos.
  • La repetición de errores y batacazos emocionales de la protagonista, que llegan a ser predecibles antes de que ocurran y, en algún punto, crispantes.

María Robert

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