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VERDÚ y PERETTI

 

Gabriel y Vicky se conocían de jóvenes. Ya adultos coincidieron cuando se hacían el pasaporte. El se sentía muy atraído por ella desde siempre. Una década después, él se ha separado y tiene una hija, Sofía, que es el centro de su vida. Y un día, ese amor platónico de la juventud entra en la tienda de instrumentos que regenta y retoman el contacto. Pero hay un punto que no va a hacer fácil el acercamiento entre ambos: a Vicky no le gustan nada los niños.

Eso es lo que cuenta SIN HIJOS, una coproducción argentina y española. El cineasta ARIEL WINOGRAD ya tiene experiencia en dirigir comedias, y este guion, firmado por MARIANO VERA y PABLO SOLARZ, contaba con varios puntos a favor para hacer una buena comedia familiar, que el realizador luego ha engrandecido. Si es que los títulos de crédito ya apuntan maneras.

El texto enmarca una situación cómica partiendo de un conflicto de un hombre: Gabriel parece no tener iniciativa para rehacer su vida amorosa. Su mundo empieza y acaba con su hija, algo que sus amigos le reprochan. Eso como trama principal. Como trama secundaria está la relación que tiene con su padre ausente (HORACIO FONTOVA). Luego está Vicky, que lidia con lo suyo: lo que muchos consideran una bendición caída del cielo, para ella es una lacra.

 

SIN HIJOS 1

 

Para dar vida a esta pareja de adultos que encuentran el amor se ha contado con dos pesos pesados. por un lado MARIBEL VERDÚ (15 AÑOS Y UN DÍA, FELICES 140), quien sabe dar los puntos positivos y negativos a Vicky. A esta mujer se le entiende, aunque la primera impresión que da es que parece demasiado radical con sus ideales. Por el otro lado, nos encontramos con DIEGO PERETTI (NO SOS VOS, SOY YO, TIEMPO DE VALIENTES) un argentino de pro cuya elección para este rol resulta acertadísima. El actor borda este papel de hombre soltero, nervioso, haciendo cábalas para sobrellevar tal situación. Con ayuda de los demás personajes secundarios, muy necesarios en este tipo de comedias, se disfruta una película con varios puntos graciosos. Entre ellos destaca Sofía, la espabilada hija de Gabriel. La niña es interpretada por GUADALUPE MANENT, que no podría hacer mejor debut, porque se sitúa a la altura de sus dos compañeros de trabajo. Sofía tiene apenas diez años, posee más madurez que su padre y es la que parece manejar las cuerdas dentro del percal y saca las castañas del fuego a su agobiado progenitor.

La fuerza del largometraje radica en enrevesado berenjenal que se mete el personaje de PERETTI al no sincerarse desde un primer momento. El revés tarda en arrancar, la introducción se toma su tiempo en presentar a la pareja y sus respectivas circunstancias. En cuanto surge el embrollo, la comedia toma protagonismo. No sólo con los enredos de Gabriel y sus malabares para sobrellevar las dos vidas, sino también con las conversaciones que éste mantiene con sus amigos y con su hija. Después, la relación entre Sofía y Vicky evoluciona y llevará a la obvia ternura.

 

SIN HIJOS 2

 

Es interesante la lectura que hay detrás de la cinta, que se centra en el respeto a los que piensan diferente y no quieren ajustarse a lo establecido. También echa una mirada hacia los vínculos familiares, algunos que llevan rotos bastante tiempo, y otros que aparecen con segundas uniones.

SIN HIJOS es uno de esos trabajos que se disfruta fácilmente con mucha sencillez y hace pasar un buen rato al espectador sin caer en la broma tonta o la ñoñería. Trata temas usuales con humor para todos los públicos. No sólo de Hollywood se exportan buenas comedias: hay más industrias, y la argentina sigue al pie del cañón.

 

 

LO MEJOR:

  • El humor funciona bien en todos los públicos.
  • El guión, que saca comedia de donde podría haber drama.
  • El debut de una prometedora actriz: GUADALUPE MANENT.

LO PEOR:

  • Es una historia que se ha visto en varias ocasiones.
  • El número final es muy prescindible.

 

 

María Aller

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