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La crisis económica en la que estamos inmersos desde hace unos años es, al igual que cualquier otro evento histórico de relevancia, combustible para el cine; para la aparición de multitud de películas que de una forma u otra tratan este tema. Ya sea desde el punto de vista de los damnificados (HERMOSA JUVENTUD de JAIME ROSALES) o del de los culpables (MARGIN CALL de J.C. CHANDOR) la crisis ha servido de excusa o medio para contar un gran abanico de historias.

Ahora que anuncian los políticos que salimos de la crisis o que, al menos, ésta ya no está en su máximo, se busca de forma retrospectiva narrar las consecuencias, más que las causas, que parecen estar ya meridianamente claras, de la crisis. EL CAPITAL HUMANO podría incluirse perfectamente en este grupo: en el de una película que ante todo pretende mostrar la miseria que directa o indirectamente la crisis ha provocado y como los números, que para unos no son más que datos y más datos, esconden detrás a personas, víctimas de la avaricia propia o ajena.

 

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Uno de los protagonistas de esta película es una estupenda caricatura de esto: un agente inmobiliario tremendamente ingenuo que hipoteca su vida y a su familia, cegado por la posibilidad de hacerse rico, al invertir en una empresa capitaneada por un avaro millonario. Esto, junto con el atropello de un ciclista en las cercanías de la casa de dicho millonario es el punto de partida de una historia contada a través de múltiples ópticas, una por cada personaje con el que se narra la historia y cuya intención es la de ofrecer un caleidoscopio de los conflictos que la película plantea.

Visto así puede pensarse en algo relativamente novedoso o al menos arriesgado en su forma de narrar y si, esto es cierto; la premisa de la película y su evolución se mantienen tremendamente firmes; los personajes, aunque de nuevo algo caricaturizados, son interesantes y con cierto carisma y la intriga no flaquea en casi ningún momento. Pero todas estas expectativas que la cinta crea gran parte del metraje se desploman, por desgracia, al final.

Resulta que la crítica económica y social acaba siendo mucho más simplona de lo que parecía ser; los juicios morales de los personajes y el devenir que estos tienen en la película son más que previsibles y en general el conjunto de los personajes, excepto uno, actúa de una forma decepcionantemente evidente.

 

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Pero existen, aun así, potentes aciertos. Uno de ellos es el personaje interpretado por VALERIA BRUNI-TEDESCHI, que da vida a la mujer del millonario. El suyo es un personaje fantásticamente escrito y fantásticamente interpretado. Es sin duda alguna lo mejor de toda la película y no en vano ha sido nominada y galardonada en multitud de galas de premios (DAVID DE DONATELLO, PREMIOS DEL CINE EUROPEO…) con total merecimiento. El resto de personajes, aunque bien interpretados, no alcanzan las cotas a las que llega VALERIA BRUNI –TEDESCHI, además de por talento o inspiración, probablemente porque sus personajes están bastante peor escritos que el de ella.

El mayor problema de EL CAPITAL HUMANO es crear una expectación vía personajes, trama y reflexiones que no consigue sobrevivir en ninguno de los tres casos (salvo detalles concretos) y acaba por convertirse en un ejercicio tristemente rutinario y sorprendentemente facilón. Quizá algo de más mala leche en la resolución de la película es lo que se necesitaba para, al menos, justificar la gran cantidad de galardones que ha recibido. Y es que EL CAPITAL HUMANO está muy desaprovechada y dan ganas de alabarla más por lo que pudo ser que por lo que acaba siendo. Una pena.

 

 

LO MEJOR

  • Entretenida e intrigante casi todo el metraje
  • El personaje de VALERIA BRUNI-TEDESCHI es fantástico

LO PEOR

  • Que no cumpla las expectativas que crea conscientemente a lo largo de la película
  • Se echa de menos una reflexión más ácida de la crisis

 

 

Guillermo Martínez

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Intento de físico que descubrió demasiado tarde que el cine era su pasión. Desde entonces, compagino la carrera con el séptimo arte (el arte que más alegrías me ha dado). Desde los clásicos hasta el cine más actual, todo ha trascendido la mera afición para convertirse casi en una forma de vida. Y qué mejor forma de disfrutar algo tan grande que poder escribir sobre ello.

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