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CRÍTICA: ARMUGÁN. EL ÚLTIMO ACABADOR

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ANTECEDENTES

Entroncándonos en las líneas de lo periférico, hay que hablar de Jo Sol, un cineasta de enorme personalidad y embarcado en un ejercicio de Vanguardia a lo largo de su amplia trayectoria. Desde sus creaciones audiovisuales para La Fura dels Baus o Sol Picó, pasando por las videocreaciones para el proyecto Nos queda la noche, y terminando con su singular carrera cinematográfica, en la que merece especial atención su reconocida película Vivir y otras ficciones. Armugán. El último acabador consolida la obra de un artista de enorme personalidad, que a través de esta mirada a la muerte reafirma su enormes capacidades observacionales y discursivas. La película tuvo su premiere mundial en el pasado Festival de Tallín Black Nights, cosechando los premios de mejor música y el del jurado ecuménico, así como más tarde el premio Julio Verne a la mejor película española del Festival de cine español de Nantes, entre otros escaparates festivaleros y premios (muchos de ellos están por llegar). Mañana llega a los cines la obra de un creador único, en una mirada a la tradición en su búsqueda más existencialista.

LA PELÍCULA

En un remoto valle del Pirineo aragonés, vive Armugán, un acabador, aquel que acompaña a los vivos en su viaje hasta la muerte. Todo el mundo lo conoce y ante la necesidad recurre a su mano viajera. Se acompaña de Anchel, sus piernas y su mano derecha, aunque venido a esas remotas tierras con una vocación muy diferente a la que defiende el conocedor de la muerte. En su enmienda juntos recorren la naturaleza, la tierra, y de ahí brota la idea de lo vivo, para encontrar y encuadrar el camino de la muerte, a través de la mano sabia y solidaria de Armugán. Armugán es puesto a prueba ante los ojos de Anchel ante las diversas derivas que su oficio le promete, y con ello ante la resolución y definición de la propia vida, que no tiene peros ante su enorme poder y el abrazo siempre alargado de la muerte.

Jo Sol nos sumerge en un film de miradas, de sensaciones, de silencios, una película que deleita y desglosa una mirada, un sentir, una epopeya. Una reflexión y una pregunta acerca del poder de la muerte y el lugar que esta ocupa en la definición de la vida. Un viaje preciso, mimado, y rodado con un magnetismo singular. Armugán no es una propuesta fácil, y a veces resta un entramado narrativo tan concreto como ausente en cambios argumentales, pero al mismo tiempo está llena de hallazgos, de suspiros, de belleza poética, y de una sacudida intelectual y emocional que ahonda en lo más profundo de nuestra existencia.

Es un viaje a la naturaleza del espacio, del tiempo, de los animales, de la cultura, es una mirada al pasado con mucho valor presente, y a la necesidad de reafirmar nuestra condición existencial y humana en un momento en el que la civilización occidental viaja lejos de su sentir primigenio. La poderosa fotografía, la original música y el preciso montaje perfilan con notabilidad la amalgama audiovisual que hace de esta propuesta un cuento tan singular. Un cuento de firmezas y precisiones gracias a la mano certera de Jo Sol, pero también al solvente reparto, en especial ese magnético protagonista, Íñigo Martínez, que define un Armugán lleno de matices. Él en sus continuos detalles nos perfila una película tan bella como extraña, que encuentra en su tramo final una explosión magnética acerca del poder definitorio de la vida.

ELLOS Y ELLAS

El reparto defiende con absoluta solvencia el trabajo que le compete para formular un ejercicio tan personal y con tanta fuerza. La construcción de Íñigo Martínez como Armugán es tan magnética como rica en matices.

LA SORPRESA

Encontrar una película con tanta personalidad bajo las faldas del silencio mediático es un regalo para cualquier cinéfilo.

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

Entroncar el tramo final de este film es adentrarse en una serie de definiciones narrativas, expresivas y audiovisuales realmente conmovedoras por su enorme poder discursivo y su arrebatadora belleza.

TE GUSTARÁ SI…

Si te deleitas con los viajes a las profundidades del alma.

LO MEJOR

  • El fascinante viaje sensorial y/o audiovisual que propone la película.
  • El magnetismo de Íñigo Martínez.

LO PEOR

  • La falta de entramado narrativo/argumental en su tramo central.
  • El silencio mediático al que se condena a este tipo de cine.

Alberto Tovar

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