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Tren nocturno a Lisboa

 

Mucha gente no parece recordarlo, pero en Europa hubo dos dictaduras militares paralelas a la española.  La más duradera fue la portuguesa, que transcurrió desde 1933 a 1974, y comúnmente se la llama Salazarismo por su principal figura en el poder. Poco sabemos de ella en el cine y la literatura que nos ha llegado, salvo excepciones como  “CAPITANES DE ABRIL” y “TREN NOCTURNO A LISBOA” respectivamente.

Y es esta última obra, escrita por PASCAL MERCIER, la elegida por BILLIE AUGUST (LA CASA DE LOS ESPÍRITUS, LOS MISERABLES ) para su regreso al cine más íntimo y personal tras su última superproducción, donde se mueve con soltura. De nuevo vuelve a hablarnos de luchas sociales e historias de amor, pero esta vez usando el recurso del flashback para ello.

 

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El principal actor, e hilo conductor de la historia, es JEREMY IRONS (qué ya había trabajado con AUGUST en la adaptación de la obra de Isabel Allende). Un profesor gris que salva a una mujer de suicidarse. Pero ella huye y deja tras de si un libro y un billete de tren a Lisboa, que, impulsivamente, decide usar para buscarla. En el tren cae fascinado por el libro y su autor. Así, a su llegada a Lisboa, decide recomponer la vida de Amadeu (JACK HOUSTON), autor del libro, fallecido poco antes de la revolución de los claveles. En este viaje de descubrimiento conocerá a los antiguos amigos del escritor, entre los cuales destaca un gran BRUNO GANZ (EL HUNDIMIENTO), con quién se produce el gran duelo interpretativo de la película. Otra interpretación estelar nos la brinda CHARLOTTE RAMPLING, la hermana (en el presente) de AMADEU, en un papel que finalmente vemos como la contraposición al viaje del protagonista: ella no quiere huir el pasado, lo abraza y vive en él. En sus pesquisas le acompaña MARTINA GEDEK, como interés romántico, pero sobre todo, como la persona que le hace ver que no es tan gris como él mismo se define.

La otra gran protagonista es Lisboa. Con sus calles y sus edificios viejos y decrépitos, pero a la vez hermosos, permite llenar de luz la historia que transcurre en el presente y de oscuridad la pasada. Así actúa como contraste de la ciudad de la que proviene el protagonista: gris y asfixiante por su falta de luz y color, acentuando la idea de viaje interior en busca de la luz perdida.  Todo ello perfectamente aprovechado por AUGUST, que se recrea en sus paisajes y escenarios naturales, transportándonos a sus calles para que sintamos toda la historia que rezuman.

 

Tren nocturno a Lisboa

 

AUGUST no se para en analizar en profundidad la dictadura y las motivaciones de los personajes que luchan contra ella, sino que usa esta lucha para hablarnos de cómo diferentes personajes se enfrentan a la vida: el escritor dispuesto a vivir hasta el ultimo sorbo, conocedor de su fatal destino, y el profesor que ha renunciado a vivir, y se ha refugiado en una vida gris como la ciudad en la que vive.

Un recorrido desde la oscuridad a la luz gracias a las ganas de vivir de una persona condenada a una muerte prematura. Eso es lo que encontraréis en esta película, totalmente recomendada a los que quieran huir de blockbusters llenos de jóvenes imberbes.

 

 

LO MEJOR.

  • Una película llena de actores maduros que demuestran que aún tienen mucho que decir.
  • Lisboa.

 

LO PEOR.

  • Podría haber entrado más en tratar la dictadura portuguesa.
  • La historia de amor contemporánea está un poco desdibujada.

 

Alberto Plumed 

 

 

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