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robo

 

En este segundo (y último) articulo repasaremos las publicaciones más recientes, los guiones que Miller realizó para las secuelas de Robocop y que fueron usados y mezclados a partes iguales.

 

AVATAR

Es otra de las editoriales nuevas del panorama USA y que se empezó a conocer en un principio gracias a los cómics de “Bad Girls” (tías duras con poco ropa y tetas descomunales), y posteriormente por publicar obras de gente como Alan Moore, Garth Ennis, Mark Millar, etc…aunque muchas de estas obras no son sino adaptaciones de guiones originales (o idas de olla escritas en servilletas) escritos por otros autores.

Una de estas adaptaciones fue el “guión perdido” de Frank Miller para Robocop 2. Este guión le fue encargado tras el éxito que tuvo la primera parte y en el se nota que quería seguir la estela de mala leche y de crítica social que había  establecido VERHOEVEN en la primera parte. Finalmente el guión fue usado en parte (la otra parte sería usada en la siguiente película) y vio a la luz en forma de cómic en 2003, siendo adaptado por Steven Grant al guión y Juan José Ryp a los lápices.

Si pensabais que la primera parte era violenta, preparaos para un festival de sangre, explosiones, vísceras, miembros amputados y burradas. Precisamente este festival de la carne fue lo que echó para atrás parte del guión y propició que se cambiara una trama completa por otra. Pero vamos a ver qué es lo que lo que nos cuenta:

La ciudad de Detroit se hunde en un caos cada vez mayor y la policía no hace nada por evitarlo, ya que la mayoría del cuerpo se encuentra en huelga. Sólo unos pocos se mantienen en sus puestos, pero cada día que pasa se ven más superados. Uno de ellos es Robocop, que está llegando a realizar turnos de más de 72 horas seguidas, algo que empieza a pasarle factura. Mientras, la OCP sigue buscando reactivar el programa Robocop pero no consiguen más que un fracaso tras otro ya que todos los candidatos acaban suicidándose (y a veces se llevan a alguien por delante). A la presión de estos fallos de la OCP se suma la de una carrera contrarreloj para desalojar un distrito completo y poder construir la primera fase del Nuevo Detroit, ya que de no realizarse en un tiempo limite,  no podrán acometer la obra y la OCP perderá toda su inversión. Ante la negativa de los vecinos a abandonar sus hogares, pese la promesa de que sus futuros hogares serán mejores, la OCP cada vez utiliza métodos más violentos para lograr sus objetivos y empieza a no respetar las vidas humanas, encontrándose con que Robocop se salta cada vez más sus directivas, para así defender a los desalojados.

Hay bastantes diferencias entre este guión y el que nos llegó en forma de película, no sólo en su desarrollo sino también en la situación en la que queda el personaje al final de la película. La trama del grupo paramilitar de la OCP se usa en la tercera parte y de una manera bastante descafeinada. Aquí son verdaderos enfermos mentales que no tienen ningún escrúpulo en abrir fuego contra cualquier cosa que se mueva, y que en un momento dado se lanzan a masacrar al cuerpo de policía por orden de la OCP. El cerebro de uno de sus miembros (el peor de todos) es el que ocupa el nuevo modelo de Robocop, (en el filme que llegó a las pantallas al nuevo modelo de Robocop se le incorpora el cerebro de un personaje, Caín, que no aparece en el cómic original). Otra trama, y que se deriva de ésta, es la de la inculpación de Robocop como  asesino para así poder venderle como un producto defectuoso frente a un más equilibrado modelo R2, y para ello (entre otros asesinatos) le cargan la muerte del comisario de policía. También es algo diferente el papel de la doctora, que trata de cargarse a Robocop a base de meterle directrices estúpidas (a la vez que le inculpa de asesinatos) ya que considera que tiene demasiada libertad de albedrío, pero cuando Murphy destruye al primer R2 es ella la que se mete en la máquina y se lanza a una orgía de destrucción (dos números de ostias como panes…y poco más) que termina con ella muerta, el cuerpo de policía diezmado y Robocop medio destruido. Libre de toda directriz, es convertido en un prófugo perseguido por la OCP y aclamado por el ciudadano de a pie (además de plantarle un morreo de la muerte a Lewis a modo de despedida).

 

 

El guión de Frank Miller aumenta el nivel de violencia que ya vimos en la primera parte (y que se redujo notablemente en la película) haciendo que no haya momento en el que no haya sangre, vísceras y tiros. Pero también ahonda en la violencia ejercida desde las instituciones (en este caso financieras) hacia la ciudadanía. También hace uso de la televisión para reirse de una sociedad en extremo consumista (y que vive en un planeta totalmente echado a perder en cuanto a ecología) y criticar el control de los medios por parte de las grandes empresas, y como éstas reprimen (a veces con violencia) a los medios ajenos a ellos y que denuncian sus tejemanejes. Es un guión redondo, continuista con respecto al personaje y que ya nos deja ver al Miller que veríamos en los años siguientes: Give me Liberty y la maravillosa Hard Bolied, donde tratará estos temas (aunque en la primera no hay un uso excesivo de la violencia y en la segunda es la gran protagonista).

No puedo analizar el trabajo de Steven Grant, ya que al no ser un guión suyo supongo que se habrá limitado a adaptarlo al formato cómic, decidir dónde se ha de cortar ( hay algunos finales de número que no tienen sentido, pues no son nada climáticos) y poco más. Es una labor bastante oscura (y que parece que se ha debido hacer así porque Miller por contrato no podía hacerlo él mismo. Un poco raro…) y muy poco agradecida, ya que su nombre no esta en la portada y en los créditos está siempre por debajo de Miller.

Y a los dibujos tenemos al gaditano Juan José Ryp, en el que era su primer gran encargo para la industria americana (anteriormente había realizado cómics eróticos para España e ilustró una cooperación entre Avatar y Sulaco basada en un relato de Alan Moore). Su trabajo no es malo, ya que se le notan las influencias de Geoff Darrow (Hard Boiled, con guión del propio Miller) y su línea es muy clara, sin el abuso de rayas para crear sombras, algo de lo que muchos autores abusan (a ti te miro Jim Lee). Sin embargo peca de abarrotar las viñetas huyendo del vacío, lo que hace que en muchos casos la lectura sea bastante enmarañada, ya que no sabes en qué has de fijarte. Asímismo su narrativa es bastante confusa y en algunos casos vemos el uso de flechas para indicarnos por dónde hemos de seguir leyendo. Pero en sus últimos trabajos esto se ha solucionado y ha mejorado mucho en el storytelling. Sus viñetas están menos recargadas (aún se le escapa alguna, pero en momentos puntuales). Sí puede resultar molesto la “jamonización” de sus protagonistas femeninas, lo que puede llevar a la desconexión del lector, que ve que muchas de las poses se encuentran forzadas para que enseñen tetas o culos (si hasta Lewis parece el cruce bastardo entre Rambo y Sofía Vergara…).

Posteriormente Avatar publicó dos One-Shots más sobre el personaje, pero que no añaden nada a la historia y aprovecharéis más el tiempo leyendo Hard Boiled u alguna otra obra de Miller anterior a Sin City.

 

BOOM

Y esta es la última (hasta el momento) editorial que tiene los derechos de Robocop, y que para empezar se lanzó a la adaptación del segundo guión de Miller para Robocop y que arranca justo donde lo dejó la anterior.

Murphy es ahora un fugitivo que actúa más como un justiciero que como el policía que hemos conocido hasta el momento, y ahora se dedica a defender a los afectados por los desahucios de la OCP a la vez que lucha contra el crimen, lo que le hace un héroe en el barrio. Mientras, a la OCP se le acaba el plazo para derribar la barriada sobre la que quiere construir Delta City, y si no lo logra en 72 horas perderá la concesión y todo el dinero que han invertido, así que deciden recurrir a los japoneses (no se nos dice si es una sección suya, si son sus dueños o qué) para que les proporcionen un arma que les permita sacar a Robocop de las calles y terminar su programa de destrucción. Así llega a la ciudad un androide de combate llamado Otomo y que es una especie de Terminator en versión Ninja y que cuando es destruido, es capaz de pasar sus conocimientos y consciencia a un nuevo cuerpo (y tiene muchos).

En esta historia no sabremos nada de los anteriores compañeros de Murphy (Lewis murió en algún momento entre las dos películas y parece que la policía ha sido sustituida por psicópatas vestidos de polis) y como complemento femenino del héroe aparecerá una hacker (Marie), obsesionada con Robocop (con ED209 de mascota) y que se ofrece a ayudarle, ya que ahora no tiene a nadie que le repare. Esto será de vital importancia, ya que tras su primer enfrentamiento con Otomo queda seriamente dañado y le han de reconstruir de inmediato. Mientras esto sucede, aparece la otra fémina de la historia (Faxx), que ocupa el papel de la villana, ya que logra camelarse a Otomo (hablando en plata: se lo zumba) y lo usa para cargarse a toda la junta directiva (incluyendo a El Viejo) y hacerse con el control de la empresa. Una vez logrado, se lanza a por Robocop y logra capturarle a la vez que mata a la hacker. Y como es muy mala, se dedica a despiezarlo y reprogramarlo para tenerlo a sus órdenes, pero no se da cuenta de que en uno de los discos de programación que usan contiene la consciencia de Marie y se empieza a replicar tomando el control del laboratorio y reconstruyendo a Robocop en modo megafucker: una armadura de la leche, los brazos se pueden transformar en armas y hasta tiene alas para lanzarse contra Otomo, que ha iniciado el ataque final contra el barrio. Mientras, Marie logra construirse un cuerpo artificial antes de que la purguen de los sistemas informáticos y se carga a Faxx y desconecta a Otomo antes de que entre tres unidades se cepillen a Robocop. Y aquí acaba la historia (o al menos lo publicado, ya que a fecha en que escribo estas líneas aún queda un numero por publicar, y que cerrara la historia).

 

 

De nuevo volvemos a tener a Steven Grant encargado de transformar al cómic el guión de Miller, y de nuevo no sabemos cuál ha sido concretamente su función (pero vuelve a fallar en elegir la escena que cierra algunos cómics). El Miller que encontramos aquí su versión más contenida, con una violencia menos cruda, pero que sigue poniendo el acento en las acciones de las empresas corruptas que no se detienen ante nada con tal de conseguir sus objetivos. También incide en las diferentes personalidades de los dos personajes femeninos que nos presenta: Marie, la hacker enamorada de Robocop que busca llevarlo más allá de su cuerpo y rescatar al humano que hay en él y que no duda en dar su vida para conseguirlo. Y Faxx la arribista, que no duda en pisar a todo aquel que se pone por delante y llevarse a la cama a una maquina para usarla en su ascenso al poder. Como curiosidad, el robot se llama Otomo en honor a Katsuhiro Otomo (el creador de Akira para quién no lo sepa, del que Miller es un ferviente admirador).

Al dibujo tenemos a Korkut Öztekin, dibujante turco del que no he podido encontrar trabajos anteriores a éste. Es un dibujante correcto, en la linea clara/feísta de Kevin O´Neill (La liga de los caballeros extraordinarios, Marshall Law), con una narrativa muy clara y que dota de expresividad a los personajes (algo en lo que Ryp fallaba). Espero poder ver algo más de el, porque apunta maneras.

 

CONCLUSIÓN

El recorrido de Robocop en los cómics ha sido bastante irregular, sobre todo debido a su paso por múltiples editoriales y que ha impedido crear un universo a su alrededor en el que desarrollar historias interesantes y que hicieran evolucionar el personaje (aquí también tendrá algo que ver el estudio tenedor de sus derechos: MGM). Aún así hay un par de series que se salvan: la mini con Terminator realizada por el dúo Miller/Simonson (y que si no me falla la memoria no se ha publicado en España) y las dos adaptaciones de los guiones cinematográficos de Miller, más por la curiosidad de lo que nos perdimos que porque derramen calidad por los costados (la primera editada en un solo tomo y la segunda en varios tomos por Aleta).

 

 

Alberto Plumed

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