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Critica redencion el palomitron
Tras Misericordia y Profanación, llega la tercera entrega de las películas del Departamento Q
, basadas en los libros del escritor danés Jussi Adler-Olsen. Si bien el primer filme de la serie era una rutinaria pero entretenida historia de policías (que parecía más bien un capítulo alargado de una buena serie), la segunda iba más allá, desarrollando una trama más compleja y con bastantes menos clichés. Por eso, los espectadores que disfrutaron de las dos primeras entregas podrían esperar que Redención estuviera al nivel o incluso superara a sus predecesoras. Lamentablemente, este no es el caso, y la tercera es la peor de la saga con diferencia.

El cambio de director se nota, y Hans Petter Moland no tiene aquí el pulso narrativo que tenía Mikkel Nørgaard en Misericordia y Profanación. Hay en Redención un par de secuencias (la del hospital y la del tren) que destacan por su torpeza y confusión, y los toques de comedia (que aquí están más limitados) no se encuentran integrados en el relato de forma orgánica como sí lo estaban en los anteriores filmes.

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En Redención, seguimos otra vez los pasos de los detectives Carl y Assad, y a los espectadores que no hayan visto el resto de la saga (lo cual tendrían que remediar si gustan de una entretenida película de policías) les faltarán referencias para entender el personaje de Carl, pues no conocerán las causas del estado anímico del detective. En un mundo ideal, una película tendría que funcionar por sí misma y no en relación con otras obras, aunque formen parte de una serie. Los dos detectives tienen personalidades opuestas, como viene siendo habitual en este tipo de producciones: el hombre ateo atormentado y el hombre de fe (aunque se añade un nuevo matiz al tratarse de un detective musulmán; también se agradece la sutil denuncia del racismo presente en el conservadurismo danés). Está claro que no son los personajes más originales, pero la contraposición de caracteres funciona y, hasta cierto punto, resultan carismáticos, especialmente si llevamos siguiendo la serie desde la primera película.

Pero el filme no es solo fallido por los motivos previamente expuestos, porque a lo ya dicho hay que sumar algunos problemas de credibilidad, unos personajes secundarios poco interesantes (con quienes resulta difícil implicarse emocionalmente), un villano anodino y, especialmente, el intento por parte del director de ofrecer una digresión sobre la religión, metiéndose en unos berenjenales teológicos y filosóficos que no sabe cómo resolver. Hay también algún personaje en el relato que no sabe qué está haciendo ahí y un momento cumbre de comedia involuntaria: cuando en un hospital están buscando a un criminal, el detective le dice al otro, con tal de que pueda identificarlo: Lleva bata blanca. En un hospital. Tampoco todo es un desastre, pues las interpretaciones son correctas en todo momento —también el trabajo de los niños— y si el espectador tiene un poco de paciencia para entrar en el relato, la cinta no se hace soporífera. Si obviamos todos los problemas y nos concentramos en el desarrollo del caso, podremos seguir el filme sin demasiadas dificultades, aunque el poso que deja es realmente insignificante.

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Redención parece ir destinada únicamente a los espectadores que ya estén familiarizados con los dos personajes principales, pero cabría preguntarse si vale la pena ver este filme solo por seguir un nuevo caso —mal contado— de estos dos detectives. Como consuelo —algo discutible, lo sabemos— queda pensar que, si estrenan nueva entrega de los casos del Departamento Q, ya estamos avisados: puede salir una buena película como Profanación o un producto fallido como el que aquí se ha reseñado.

LO MEJOR:

  • Unas correctas interpretaciones.
  • La sutil crítica antirracista.

LO PEOR:

  • Problemas de credibilidad.
  • Falta de pulso narrativo.
  • Personajes secundarios (incluido el villano) poco interesantes.
  • Una digresión sobre la religión que no lleva a ninguna parte.

 

Pau García

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