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Coincidiendo con el estreno de GRAVITY (nuestra crítica aquí), hemos querido repasar algunas de las películas más recordadas por abordar el apasionante tema de la supervivencia. GRAVITY se desarrolla en el espacio, pero el cine lleva ya tiempo planteando esta premisa. Bien por culpa de las condiciones del entorno bien por la poca hospitalidad de los accidentales vecinos, ha habido muchas historias que nos han pegado a la butaca y han hecho que conectásemos con sus protagonistas, sintiendo como nuestras sus vivencias, sus frustraciones, su soledad, y sus destinos.

Hay muchas películas que hablan de la superación y el instinto de supervivencia. Nosotros nos quedamos con estas diez:

 

 

1. EL VUELO DEL FÉNIX (ROBERT ALDRICH, 1965)

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¿POR QUÉ VERLA? Porque contemplar a un reparto de estrellas (JAMES STEWART, GEORGE KENNEDY, PETER FINCH, ERNEST BORGNINE, RICHARD ATTENBOROUGH) dirigidos por ROBERT ALDRICH es un placer obligado. Permanecer con ellos aislados en pleno desierto del Sáhara luchando contra las inclemencias temporales, contra la falta de alimentos y agua, contra sus egos y contra un dichoso avión que no quiere despegar resulta tan sofocante como inolvidable.

LA ESCENA: todas sus opciones de supervivencia pasan por reparar el avión que les ha llevado hasta ese infierno de arena. El ingeniero se guarda una desagradable sorpresa de última hora demostrando que en estos casos extremos quizá no sea el físico y sí la mente la que más sufre.

 

2. EL HOMBRE DE UNA TIERRA SALVAJE (RICHARD C. SARAFIAN, 1971)

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¿POR QUÉ VERLA?Porque es una rara gema que admirar, un atípico western existencialista de evocadoras imágenes e inspirador mensaje que sigue la gesta de un explorador abandonado por sus compañeros (inconmensurable RICHARD HARRIS) tras sufrir el ataque de un oso. Si además cuenta con uno de los mejores directores de la Historia como villano (JOHN HUSTON, y un tono a lo TERRENCE MALICK, lírico a la vez que rudo, su visionado gana enteros.

LA ESCENA: arrastrándose con una pierna rota y medio cuerpo magullado, HARRIS, armado sólo con un palo, le pelea a dos lobos algunos bocados de un bisonte moribundo. Sobran las palabras.

 

3. LAS AVENTURAS DE JEREMIAH JOHNSON (SYDNEY POLLACK, 1972)

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¿POR QUÉ VERLA? Porque es cine henchido de poesía, sinceridad y autenticidad. Los bellísimos paisajes de las Montañas Rocosas sirven para mostrar la majestuosidad y a la vez el peligro de la madre naturaleza. Un desertor hastiado de la civilización (ROBERT REDFORD) decide convertirse en ermitaño y vivir en un territorio inhóspito que no le pertenece. Hay escasos diálogos, poca música que adorne la gesta… No es necesaria la ornamentación; simplemente un hombre y sus manos para empezar de nuevo.

La escena: el mayor peligro de estas tierras son los indios que las habitan, que pelearán contra un Jeremiah que sólo quiere fundirse con la naturaleza. Tras un asesinato, un grito de rabia y su eco por todas las montañas servirán para marcar el territorio.

 

4. DEFENSA (JOHN BOORMAN, 1972)

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¿POR QUÉ VERLA? Porque es el paradigma de película pesadillesca en la que un grupo de amigos cosmopolitas, en un intento por disfrutar de la naturaleza, se adentran demasiado en el bosque. Literal y metafóricamente. Los peligrosos fiordos pasan a un segundo plano cuando los banjos empiezan a sonar. Bienvenidos a la América profunda.

LA ESCENA:  la que quizá sea una de las más escalofriantes y desagradables escenas jamás filmadas. En mitad de la nada más frondosa, se produce una sodomización de la que el espectador, al igual que JON VOIGHT, intentará apartar la mirada para no tener que recordar.

 

5. ¡VIVEN! (FRANK MARSHALL, 1993)

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¿POR QUÉ VERLA? Porque es un sincero homenaje y un retrato veraz y conciso de la archiconocida tragedia de los Andes, en la que un avión se estrelló en las temibles montañas dejando a un joven equipo de rugby a la intemperie, soportando temperaturas extremas, aludes y completamente aislados.

LA ESCENA: el momento en el que, obligados por las condiciones, deciden recurrir al canibalismo para sobrevivir haciendo un pacto por el que todos ofrecen su cuerpo a la causa si fallecen.

 

6. NÁUFRAGO (ROBERT ZEMECKIS, 2000)

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¿POR QUÉ VERLA? Por varias razones. La primera de ellas porque es una apasionante y emocionante revisitación de ROBINSON CRUSOE por un director siempre eficaz, que además se toma su tiempo para reflexionar sobre los excesos de la vida moderna. También porque asistir al tour de force que nos regala ese actorazo llamado TOM HANKS, que se vuelca todo el metraje a su espalda, es todo un lujo.

LA ESCENA:  a pesar de presenciar dos de los casos más sangrantes del tan molesto product placement, hay que reconocer que ver a un hombre derrumbarse por perder una simple pelota es tan cinematográfico como triste. Sobrevivir a la soledad durante años  y años no es fácil: “¡¡¡Wilsooooooooon!!!”

 

7. ENTERRADO (RODRIGO CORTÉS, 2010)

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¿POR QUÉ VERLA? Porque es un ejercicio de suspense a contrarreloj, entre los juegos sepulcrales de EDGAR ALLAN POE y QUENTIN TARANTINO, que funciona y sorprende. Con sólo un ataud, un mechero y un móvil fabrica un relato asfixiante y desesperanzador que aun transcurriendo bajo tierra, consigue que se cuelan por él los aires de derrota, miedo y conspiranoia de nuestros días.

LA ESCENA:  si lidiar con la ansiedad, la falta de oxígeno y de batería, la Guerra de Irak y hasta con una compañía de seguros era ya demasiado hasta para RYAN REYNOLDS, una serpiente hace su aparición estelar. Malabarismos, el más dificil todavía.

 

8. 127 HORAS (DANNY BOYLE, 2010)

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¿POR QUÉ VERLA? Porque es una aventura minimalista que no aburre ni un segundo y mantiene la tensión de una forma admirable con los pocos elementos que maneja: la historia real de un excursionista (JAMES FRANCO nominado al Oscar) que permaneció con el brazo aplastado durante 127 horas en las montañas de Utah. Como el que firma es el inglés DANNY BOYLE, no faltará el despliegue de colorido y algún hallazgo visual.

LA ESCENA:  el joven sólo tenía una forma de escapar de su sino. Necesaria, apabullante y dolorosísima secuencia. De esas que se ven sólo porque la mirada se escapa entre los dedos.

 

9. TOUCHING THE VOID (KEVIN MACDONALD, 2003)

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¿POR QUÉ VERLA? No podía faltar el cine de alpinismo extremo. Con una fotografía que recoge la grandiosidad de la madre naturaleza, asistimos a la coronación del peruano “siula grande” con el desazón de que algo va  a salir finalmente mal. Cualquier persona que haya hecho montañismo se sobrecogerá con el recital de superación, valor, y tesón que Joe Simpson tuvo que poner en marcha para salir con vida de esta aventura.

LA ESCENA:  Sin lugar a dudas el momento de la caída, con arrastre incluido, que deja a Simpson con una pierna rota. Impresionante.

 

10. EL ARRECIFE (ANDREW TRAUCKI, 2010)

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¿POR QUÉ VERLA? El día que SPIELBERG estrenó TIBURÓN logró, entre otros méritos como dar a luz el primer blockbuster de la historia del cine, revitalizar el turismo de montaña. Aún hoy en día meterse en el agua a varias decenas de metros de la orilla, despierta en nosotros, aunque sea fugazmente, esa terrible asociación entre agua y uno de los depredadores más mortíferos que la evolución ha perfeccionado: el tiburón. El que afirme que no establece esta asociación, o no ha visto el filme, o sencillamente miente. cuatro amigos a la deriva que intentan llegar a la orilla se verán acosados por un tiburón, que poco a poco irá dando buena cuenta de ellos, mientras les anula como personas. Terror en estado puro.

LA ESCENA:  En particular, la primera vez que ven al tiburón y confirman sus peores pesadillas. En general, todas las escenas en las que los protagonistas ven la aleta del tiburón, con el consiguiente colapso y agarrotamiento de nuestros protagonistas.

 

 Y de regalo…

CUANDO TODO ESTÁ PERDIDO (J.C. CHANDOR, 2013)

Llega desde Cannes bendecida por la crítica la última epopeya de un ROBERT REDFORD a la deriva, con pocos recursos y haciendo frente a una tempestad. Mantendremos el ojo avizor ante su estreno en España previsto para enero del 2014.

 

 

 

José Colmenarejo y Alfonso Caro.

 

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