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editorial10

 

El verano se nos escapa de las manos y seguimos esperando a que nuestros actores y directores se tiren de una vez a la piscina y comiencen a protagonizar el ya popular “Ice bucket Challenge”, el fenómeno viral por excelencia del año. Hasta ahora solo lo hemos visto ejecutado por el siempre pionero PACO LEÓN, así que esperamos poder ver en breve un efecto dominó que involucre a las estrellas patrias del cine y la televisión, un gesto que los fans están esperando como agua de mayo, y que apostamos será bien recibido y aplaudido por los espectadores. No debemos de olvidar, más allá de los siempre loables fines benéficos de la acción, que el éxito de estas campañas reside en la cercanía ligada a este tipo de acciones. Así, el público, acostumbrado a ver a las estrellas deambular por alfombras rojas, photocalls y platós de televisión, con toda la pompa y el glamour al que nos tienen acostumbrados, recibe con los brazos abiertos estos gestos, que humanizan a sus protagonistas y permiten el encuentro entre estrella y fan en un ámbito mucho más privado y personal del que estamos acostumbrados.

Y precisamente es esta tendencia a “ir más allá”, propiciada y potenciada por los recursos tecnológicos actuales, la que está detrás de una escalada en la invasión de la intimidad de las estrellas para la que muy poquitos estaríamos preparados. Es cierto que cualquier actor tiene que encajar esta realidad y apechugar con ella porque es parte de su contrato con el diablo. Y es cierto que todos los oficios tienen sus ventajas y sus incovenientes; estar constantemente sometido al objetivo de la cámara, se lleve mejor o peor, es parte del juego. Pero también es cierto que lo que no es parte del juego es el delito, y como tal debe perseguirse. El derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen datan de 1982, aunque hayamos tenido que esperar a la irrupción de los programas del corazón, y su desfase noventero, para familiarizarnos con estas leyes. Ayer se ponían en circulación decenas de fotos robadas, en el sentido más literal de la palabra, a algunas de las actrices más conocidas de Hollywood. Si bien es verdad que no todas están confirmadas como auténticas, sí es el caso de las fotos de la actriz JENNIFER LAWRENCE que llegaron a publicarse en un medio muy conocido de nuestro país, y uno de los más potentes en contenidos de cine y televisión. No vamos a entrar a juzgar la decisión del medio porque no nos compete y porque tampoco sabemos el motivo real que les llevó a publicar las polémicas fotos de la actriz, pero sí vamos a destacar que a las pocas horas el medio decidió retirar las fotos ante la oleada de protestas y comentarios que recibieron por diferentes canales, especialmente Twitter. Es verdad que la decisión de retirarlas bien podría venir justificada porque con la ley por delante, y los abogados de la LAWRENCE detrás, negarse a eliminar esas fotos hubiese supuesto un problema legal de los gordos con toda seguridad (no nos olvidemos que hablamos de delito) pero en cualquier caso, y porque somos muy optimistas, y también porque defendemos a capa y espada la bideraccionalidad en la comunicación, sea cual sea la cifra de seguidores, preferimos adoptar la teoría de que el medio ha escuchado a sus seguidores y que por tanto ha sabido capear la crisis que hace menos de 24 horas tenía montada en la red. Porque al final todos, los unos y los otros, los grandes y los pequeños, podemos equivocarnos, y lo hacemos siempre más de lo que nos gustaría. La virtud reside en escuchar, entender, aceptar y rectificar. Eso es comunicación.

Y es que empieza a ser indiscutible para los medios que buscamos un hueco en internet escuchar a nuestros seguidores y establecer una vía de comunicación directa y efectiva con ellos es una necesidad, porque en las Redes Sociales ellos son los soberanos. Atrás comienzan a quedar conceptos de comunicación tan clásicos (y basados en la unidireccionalidad) como la teoría de la Agenda Setting, aquella que otorgaba a los medios el poder divino de convertir en noticia primero, y en opinión pública después, hechos o acontecimientos aislados. Son nuevos tiempos y son nuevos canales de información. Internet ha cambiado las reglas. Limitarnos a crear o moldear contenidos ya no tiene sentido sin la comunicación y la participación de nuestros seguidores. Hay que cuidarlos y recompensar su fidelidad. Así de fácil. Ignorarles supone un fracaso asegurado a medio y largo plazo.

Arrancamos nueva etapa en la web con nuevos retos y metas. Todo ello manteniendo nuestra apuesta por la calidad en nuestros contenidos y y la atención hacia nuestros seguidores, aquellos que encuentran interesante lo que hacemos y que con su fidelidad premian día a día nuestro trabajo y nuestro esfuerzo. Un espacio de cine y series que sirve de encuentro para cinéfilos y seriéfilos donde todos somos escuchados y donde el respeto es la base de la comunicación.

 

 

Alfonso Caro

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Alfonso Caro Sánchez (Mánager) Enamorado del cine y de la comunicación. Devorador de cine y firme defensor de este como vehículo de transmisión cultural, paraíso para la introspección e instrumento inmejorable para evadirse de la realidad. Poniendo un poco de orden en este tinglado.

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