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chimères

 

Pasada la fiebre de los vampiros para adolescentes, poco a poco hemos vuelto a ver en nuestras carteleras películas como BYZANTIUM (NEIL JORDAN, 2012) y SOLOS LOS AMANTES SOBREVIVEN (JIM JARMUSCH, 2013), con tratamientos más adultos que beben de obras como EL ANSIA (TONY SCOTT, 1983), ENTREVISTA CON EL VAMPIRO (NEIL JORDAN, 1994) o CRONOS (GUILLERMO DEL TORO, 1993), donde se trata su aspecto mítico, el cómo afrontan la inmortalidad, las luchas internas ante el dilema entre alimentarse de humanos o morir, e incluso lo que experimentan en su “nacimiento”. En esta línea se inscribe CHIMÈRES (película seleccionada por el Festival Nocturna en su sección oficial), dirigida por OLIVER BEGUIN, realizador que viene del mundo del corto y realiza aquí su primer largo. CHIMÈRES es la historia de un fotógrafo (YANNICK ROSSET) que recibe una transfusión de sangre en un viaje que realiza por Rumania con su novia (JASNA KOHOUTOVA), tras la cual empieza a obsesionarse con una posible transformación en vampiro.

 

Festival Nocturna: Chimères. Crítica. Críticas de cine en El Palomitrón

 

 

En los puntos positivos de la película hay que destacar una fotografía estupenda, acentuando la sensación onírica de las visiones que sufre el protagonista y jugando con la cada vez más menguante luz natural que vamos viendo según avanza el metraje. El otro punto destacable de la cinta es el tratamiento que se da a la evolución de la relación existente entre la pareja, narrado con un ligero toque de humor al inicio y patetismo al final, de manera elegante aunque finalmente descubramos que hay razones diferentes a las que pensamos y reste algo de valor al conjunto.

Entrando en los aspectos negativos que porta la obra, hemos de hablar de una trama que no termina de cuajar, con momentos forzados y metidos con calzador, que pueden dejarnos algo perplejos, pues no los esperamos, y no por ser sorpresas ni giros de guion, sino por no saber de dónde han salido. Lo mismo pasa con el final, poco satisfactorio y que desentona con el tono sosegado que ha llevado la película en sus dos primeros tercios. También queda coja la evolución del personaje protagonista, que parece pasar de un estado a otro de manera espontánea sin más y queda eclipsado por los cambios coherentes que sí vemos en su pareja, llegándonos a preguntar si no estaremos viendo la historia de su novia y él no es más que un simple secundario más.

 

CONCLUSIONES

Sólo para aquellos “completistas” que quieran ver todas las visiones vampíricas que nos ofrece el noveno arte, siendo una película que defraudará ya que se queda en tierra de nadie sin saber hacia dónde ha de ir.

 

 

Alberto Plumed

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