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Elvis & NixonCuenta la leyenda que un buen día, el 21 de diciembre de 1970, el rey del rock dijo: “Quiero una placa federal”. Un objetivo que tenía claro, y es que el cantante propuso pedirle tal derecho al propio presidente de los Estados Unidos en esa época, Richard Nixon. Elvis Presley, que es de quien hablamos, se dirigió a Washington, a la Casa Blanca, es decir, él quería entrar (y quien sepa de historia sabe que entró) al famoso e inalcanzable despacho oval para conseguir su placa. Dicha meta se la planteó debido a su supuesta preocupación por la juventud y el amenazante consumo de drogas. Esta es la situación que retrata el último trabajo de Liza Johnson (Hateship Loveship), Elvis & Nixon.

El largometraje se basa solamente en este hecho antes relatado (una historia real), cuya duración se plasma en la gran pantalla en 86 minutos que pasan volando para el espectador. De una simple foto de archivo, Liza ha querido imaginarse cómo fue esa reunión íntima, que un año más tarde fue revelada al mundo gracias al Washington Post. La directora nos da la oportunidad (aunque sea ficticia) de mirar por un agujerillo en la pared del despacho oval y ver a estos dos iconos tan relevantes de la historia política y musical reunidos.Elvis & NixonUna comedia llena de risas y entretenimiento, muy bien abarcada, sin un ápice de aburrimiento y para todo tipo de público. El guion, de Joey Sagal, Hanala Sagal y Cary Elwes, juega con este encuentro, testificado en la vida real gracias a una popular fotografía que pasa por ser una de más solicitadas en el Archivo Nacional de Estados Unidos. Sobre esta historia ya se ha especulado lo suyo (en la pequeña pantalla en 1998 y en el libro de Jonathan Lowy de 2001, Elvis and Nixon). Cabe destacar aquí que este encuentro supuso la vuelta del astro a la escena pública tras 9 años de retiro, y es este regreso el que se plasma en la narración del filme. Presley volvió por todo lo alto, pero con una preocupación: la relación entre la juventud y las drogas. Además, profesó admiración por Richard Nixon, un hombre que llegó en 1969 a la presidencia de Estados Unidos con la promesa de acabar con la segregación racial y la guerra de Vietnam.Elvis & Nixon El palomitrón¿Qué podría salir mal con Kevin Spacey (Cómo acabar sin tu jefe 2) como uno de los protagonistas? Nada: se trata de una pregunta totalmente retórica. Spacey es el encargado de ponerse en la piel del conservador Richard Nixon (ya lo hicieron Anthony Hopkins en el Nixon de Oliver Stone (1995) o Frank Langella en El desafío: Frost contra Nixon (2008), entre otros) con una fantástica interpretación, que apoyada en una notable caracterización, nos hacen olvidar a Spacey o a su implacable Frank Underwood de House of CardsElvis & NixonAl rey del rock and roll lo encarna en este caso Michael Shannon (el agente Nelson Van Alden en Boardwalk Empire). Shannon se enfunda el estrafalario vestuario que caracterizaba al rey del rock (gafas de sol, cadenas, cinturón con hebilla de oro, botas de cuero, pantalones ajustados de terciopelo y camisa blanca de cuello de pico) para salir a escena. El problema es que su caracterización, al contrario que el Nixon de Spacey, cuesta creérsela un poquito.Elvis & NixonAmbos personajes tienen unas personalidades muy fuertes: uno es un político depredador y calculador, y el otro un cantante caprichoso, egocéntrico y confiado. Y ambos convergen en su incredulidad: Presley no puede entender cómo Nixon estaba a punto de perder la guerra de Vietnam, con protestas violentas en la calle por la guerra, y Nixon no acertaba a encajar a un Presley “vencido” por Los Beatles y rebasado por el panorama juvenil del momento. Un aspecto muy curioso y abordado con mucho tino. Elvis & NixonEn la cinta también destacan los nombres de Evan Peters (American Horror Story)y Colin Hanks (Vacaciones) como los agentes de Nixon, Dwight Chapin y Egil Krogh, respectivamente. Este par de entrañables y graciosos personajes fueron quienes pensaron que mejorarían la imagen de Nixon si este accedía a dicho encuentro. Alex Pettyfer (Amor sin fin) interpreta al ayudante y amigo de confianza del cantante, Jerry Schilling (quizá el personaje de la cinta más cargado de frustración), que renuncia a su vida personal por su trabajo, el de estar al fin y al cabo a la sombra de una estrella de tal calibre.Elvis & NixonEs interesante incluso ver el asunto del querer ligar el entretenimiento y la política, ya que en ese momento era impensable, a diferencia de lo que sucede en la actualidad. Un encuentro de tan solo 30 minutos que a todo el mundo le sigue fascinando, plagado de escenas cómicas en las que brilla con luz propia el momento en el que Nixon recibe en sus propias manos la carta de Elvis (de difícil caligrafía y plagada de tachones) en la que el cantante le pide convertirse en agente secreto del servicio de la Oficina de Narcóticos y Drogas Peligrosas. La carta, además, venía coronada con una declaración de intenciones: su trabajo sería fácil, ya que los líderes de las corrientes de izquierda, los artistas pop, los hippies… lo respetaban y nadie se daría cuenta de su labor encubierta (Elvis ya tenía pensado hasta su nombre secreto, Jon Burrows). “He estudiado profundamente el abuso de drogas y de las técnicas comunistas de lavado de cerebros”, llegó a decir.Elvis & NixonAsimismo, el tema de los comunistas, junto al de Los Beatles (a los que se tilda de antinorteamericanos), nos regala más de un momento desternillante. También es gracioso, y algo triste en su trasfondo, el modo en el que “el rey” consigue lo que quiere: dando a cambio autógrafos a las hijas de todo aquel del que necesita algo. Estos momentos nos hacen reflexionar sobre los valores de cada persona.

Cabe advertir al público (y es toda una pena) que todo lo que se muestra en el filme no es lo que sucedió realmente, sino que se trata de un encuentro íntimo que traspasa la gran pantalla. ¿Conseguiría su ansiada placa el rey? Ya sabemos que sí, pero… ¿Cómo fue? Aquí saldremos de dudas… Let’s rock, everybody, let’s rock.

LO MEJOR:

  • Kevin Spacey.
  • Su guion, ameno y entretenido, construido a partir de una fotografía de archivo.
  • El encuentro de estos dos personajes.
  • La cantidad de momentos divertidos (pistola Colt 45, M&M´s, Los Beatles…).

LO PEOR:

  • En ocasiones resulta muy difícil creer el papel de Shannon.
  • Pensar que fueron reales todos los momentos que se muestran en el filme.
  • No tomársela con sentido del humor.

María Páez

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