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Festival de San Sebastian El Palomitron

“Entonces, ¿es como Elephant?”, nos pregunta una compañera cuando intentamos explicar nuestras sensaciones con Nocturama, la primera parte de nuestro plan del día. Su confusión no es casual: la primera hora recuerda, sin duda, a esa grandísima película de Gus van Sant mientras seguimos a un heterogéneo grupo de jóvenes, perpetradores de una serie de atentados que tienen lugar en París, recogiendo los sonidos y las vistas del corazón de la ciudad a través de estaciones de metro, edificios del gobierno y calles abarrotadas. Bonello es capaz de crear cierta tensión con muy pocas palabras y mucho movimiento, hasta que se completa el atentado y el filme cambia completamente de tercio. Su segunda hora es un irritante circo de extrañezas en el que esos mismos jóvenes se esconden en un centro comercial para pasar la noche, algo así como una versión aburrida y sin sentido de El club de los cinco.

Nocturama El Palomitron

Huyendo descaradamente de cualquier explicación de las motivaciones de sus personajes para atentar contra oficinas del gobierno, estatuas y altos cargos políticos, Bonello encierra a estos terroristas en el corazón de la sociedad de consumo y pone el interruptor en modo contemplativo. Así, mientras asistimos a una larga hora de avance argumental congelado, vemos cómo bailan diferentes temas de hip-hop, interpretan un raro playback de My Way e invitan a vagabundos a entrar con ellos a comer en el centro comercial, culminando en un final que ha hecho enfurecer a más de un crítico. La falta de empatía con los personajes rechaza cualquier vínculo emocional con el espectador, y el hecho de no saber por qué los terroristas deciden crear el caos en una ciudad demuestra una total desconexión del realizador francés con los acontecimientos recientes. A veces, hay películas que se equivocan por completo de tiempo y de lugar.

DESAYUNO: “Tánger”, en calle Okendo n.º 12. Pintxo de tortilla de jamón y queso y porción de empanada gallega.

Emir Kusturica Monica Bellucci El Palomitron

Si hace unos meses nos hubiesen dicho que un día veríamos a Kusturica compartiendo una naranja con un oso pardo, no nos lo hubiéramos creído. On the Milky Road es la nueva película del director serbio, una fábula con un humor absolutamente marciano sobre un lechero (interpretado por él mismo) que puede hablar con los animales y que se enamora de la mujer italiana que debe casarse con su cuñado, perseguida por la justicia. Con esa mezcla de extrañeza dramática y comedia absolutamente delirante (muchas veces física) roza constantemente lo onírico, lo patético y lo cruel, pero sobre todo lo extravagante, convirtiéndose en una película extremadamente difícil de recomendar y cuyo humor a veces escapa a toda comprensión.

Isabelle Huppert El porvenir El Palomitron

Conmocionados por la última locura del serbio, aún sin despojarnos de un clímax que vuela por los aires a más de veinte ovejas, nos metemos de lleno en El porvenir, que empieza preguntando al público si es posible ponerse en la piel de otra persona. La directora y ex crítica de cine francesa Mia Hansen-Løve escribe y dirige esta bellísima obra que reflexiona sobre la vida y el destino de su personaje principal, obligado a mantenerse erguido ante las adversidades. Porque aquí lo único que busca el personaje, interpretado por una Isabelle Huppert superlativa, es vivir, y nuestra obligación como público es acompañarla en cada parada del tortuoso camino que es la existencia en la edad madura, aunque la película, inteligentemente, se aleja de los tópicos y dota a todo el relato de un carácter transversal. El tacto de Mia Hansen-Løve al mover la cámara solo es comparable a su talento cuando escribe personajes empáticos, y uno no puedo sino alejarse de la proyección profundamente conmovido y con un sentimiento de dulce amargura.

Antonio de la Torre Que Dios nos perdone El Palomitron

Y así llegó la guinda del pastel. Que Dios nos perdone arremetió contra el espectador del Teatro Principal con la bravura propia de un joven sin miedo a nada. Todo se ha visto otras veces en thrillers anteriores (su máxima referencia parece ser el cine de David Fincher), pero da igual: la técnica y la estética tienen nombre y apellido, y el sentido del humor se integra de una forma inmejorable en una historia que, por momentos, es aterradora. Una película sobre un asesino en serie y violador de señoras mayores podría llegar a ser ridícula, pero en las manos de Sorogoyen adquiere una perturbadora dimensión atmosférica, con ese calor madrileño de 2011 que casi se siente en nuestra piel. En sus personajes atormentados maravillosamente interpretados, la sutileza en la dirección y una narrativa asfixiante y envolvente es donde se esconde el poderío extremo de esta obra que es, sin lugar a dudas, una de las perlas de la Sección Oficial del festival. Por lo que parece, el cine español está más vivo que nunca.

Elle Isabelle Huppert Gato El Palomitron

La última película del día supuso la vuelta de un talento inigualable del panorama cinematográfico internacional. Después de diez años sin entregar un nuevo filme, Paul Verhoeven nos devuelve a sus mundos enfermos de drama desatado visto desde la más absoluta sátira. En Elle, basada en una novela de Philippe Djian, el director de Starship Troopers explora los caprichos de la sexualidad y analiza las relaciones familiares bastándose de su humor negrísimo y su mano impecable de contador de historias. Sin reposo ni lógica (pero sí mucha elegancia) el director holandés se mueve mejor que nadie en el juego del desconcierto, convirtiendo a sus personajes en almas viciosas que buscan devorarse los unos a los otros. Isabelle Huppert, en el papel protagonista, impone incluso más que en El porvenir, mostrando una vez más su enorme cantidad de registros en una película increíblemente exigente a nivel actoral.

CENA: “Nagusia Lau”, calle Mayor n.º 4. Pintxos varios. Morcilla y huevo frito de codorniz, salmón y queso cremoso, pollo empanado y queso y gambas marinadas.

Pol Llongueras

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