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Fumando 2- David Lynch. The Art Life - El PalomitrónDavid Lynch: The Art Life nos trae al protoLynch, a aquel que plantó la semilla para convertirse en el críptico y odiado/amado director que es hoy. Este documental biográfico comenzará con la niñez del estadounidense y se alargará hasta su primer largometraje, Cabeza borradora, que empezó a rodar en 1971. La juventud de un artista como reflejo de los también jóvenes directores Jon Nguyen, Rick Barnes y Olivia Neergaard-Holm.

Durante el documental, la cámara viajará entre sus cuadros y esculturas, fotografías en blanco y negro, fragmentos de sus primeros cortometrajes y dos grabaciones de la actualidad: él en su día a día componiendo un cuadro (y acompañado de su nieta) y él frente a un micrófono contando la historia. Esa es la historia con la voz en off del propio Lynch, que entre calada y calada nos narra autobiográficamente su etapa de crecimiento hasta alcanzar el reconocimiento de su arte por parte de la industria.

Cuadro - David Lynch. The Art Life - El Palomitrón

En un documental el montaje es muchas veces más importante que la dirección. En este caso, la conexión entre imágenes es mágica: ante nosotros se cruzan los distintos períodos y formatos (fotografías, cortos, etc.) de manera genial. Todo conectado por los muchos momentos en los que Lynch está fumando (probablemente el tabaco fue uno de los elementos más costosos de la producción, ya que no deja de hacerlo) y por la lluvia, que surge en ocasiones como telón teatral para enlazar una escena con la siguiente. También es mérito de posproducción la elección de la banda sonora, de esas que apetece comprarse para escuchar en bucle.

Fumando 3 - David Lynch. The Art Life - El Palomitrón

Fotografía, música y montaje son clave entonces para conseguir lo que busca, pero ¿qué pretende transmitir la película? Primero de todo queremos aclarar que no estamos ante una biografía al uso: no es un simple reportaje, aquí hay intención artística, aquí hay mensaje y por eso es un documental. Si esta etapa en la vida de David Lynch es tan interesante no es solo porque es la figura del artista, sino porque él todavía no era nadie, porque era alguien inventando cosas que no sabía adónde le llevarían, alguien que vivía lo que hacía, pero que no conseguía vivir de lo que hacía: I knew my stuff was shit, but I had to keep going to see if I could archive something” (Sabía que lo que hacía era mierda, pero tenía que seguir adelante para ver si conseguía algo).

En la vida es mucho más fácil mirar a las dificultades cuando estas ya han quedado atrás, de ahí que nos hable del mérito de Lynch por seguir intentándolo sin saber si conseguiría algo, desahogándose en cada intento de expresión. No es un documental únicamente sobre Lynch, sino sobre alguien que ha luchado para ser quien es y que también puede que tuviera suerte para conseguirlo. Un documental para el que, además, no es necesario conocer la obra del artista, ya que puede ser visitado tanto para los que ya le dominan como para los que simplemente les suena el nombre, o para aquellos que no consiguen entenderle. Es una obra de cómo el pasado nos determina el presente, y cómo eso también afecta a nuestro arte en la actualidad.

Fumando - David Lynch. The Art Life - El Palomitrón

Tras ver el documental, uno sale de la sala con ganas de crear, con ganas de conseguir algo, ya sea artístico o no, pero con la fuerza para explotar aquello latente en nosotros y que no luchábamos por despertar. Un filme inspirador sobre la vida de alguien que podría ser cualquiera, pero que en realidad es alguien único.

LO MEJOR:

  • La inspiración que despierta en nosotros.
  • Que puede dirigirse tanto para eruditos de Lynch como para quien prácticamente no le conoce.
  • Montaje, fotografía y banda sonora.
  • La lluvia.

LO PEOR:

  • Que el arte de vanguardia o el director no sean de tu agrado.
  • Que estés dejando de fumar.

Eloy Rojano

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